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Chipre reformula el polémico impuesto bancario y aplaza su votación

19 de Marzo de 2013

NICOSIA (Reuters) - Los ministros chipriotas se apresuraban para revisar un plan que busca recaudar dinero de los depósitos bancarios antes de una votación parlamentaria el martes que o bien garantizará el rescate financiero de la isla o podría llevarla a la bancarrota, con ondas expansivas en toda la euro zona.

Reuters


REUTERS/Yorgos Karahalis

El anuncio del fin de semana, de que Chipre establecería un impuesto a las cuentas bancarias como parte de un rescate de 10.000 millones de euros (13.000 millones de dólares), rompió las prácticas anteriores en las que los ahorros de los depositantes eran sacrosantos.

La medida también provocó temores en todo el bloque, derivando en un desplome del euro y de los mercados bursátiles.

Antes de la votación, el Gobierno estaba trabajando en un plan para aliviar el golpe a los pequeños ahorradores, haciendo que la carga del impuesto se vuelque más hacia aquellos con depósitos mayores a 100.000 euros.

Como muchos de ellos son rusos, la iniciativa causó una reacción airada del presidente Vladimir Putin.

El Gobierno dice que Chipre no tiene otra opción que aceptar el rescate con el impuesto a los depósitos, o caer en la bancarrota.

Una fuente del Gobierno chipriota dijo a Reuters que la introducción de un umbral libre de impuestos para los depósitos bancarios menores estaba en discusión, pero aun no se había acordado.

El presidente del parlamento dijo que el debate sobre el impuesto bancario se aplazaba a las 16:00 GMT del martes, sugiriendo que los bancos, cerrados el lunes por un festivo del sector, también podrían permanecer cerrados el martes.

La zona euro ha indicado que los cambios serían aceptables siempre que se mantenga el retorno de unos 6.000 millones de euros.

Si el Parlamento chipriota rechaza el acuerdo, la zona euro se enfrentaría a un riesgo real de recaer en la crisis.

"Depende únicamente del Gobierno decidir si quiere cambiar la estructura de (...) la contribución del sector bancario", dijo Joerg Asmussen, un miembro del consejo del Banco Central Europeo (BCE), que ha tenido un papel clave en las discusiones del fin de semana.

"La cuestión importante es que se mantenga la contribución financiera de 5.800 millones de euros", añadió.

Los residentes de la isla vaciaron sus cajeros automáticos para obtener sus fondos el sábado y el domingo. La medida también asustó a los depositantes en las economías más débiles de la zona euro y a los inversores que temen un precedente que podría reavivar la turbulencia del mercado.

Esto ocurre después de que el Banco Central Europeo calmara la situación financiera del bloque con la promesa de que haría todo lo posible para salvar al euro.

El euro descendía, aunque atenuaba las bajas más profundas que había registrado previamente en la sesión. Las acciones europeas exhibían un comportamiento similar, con una pérdida de un 2 por ciento, que luego se redujo a la mitad.

En el mercado de bonos, que suele ser la guía más clara de la tensión financiera en la zona euro, los futuros de los Bunds, los títulos públicos alemanes que son considerados un refugio ultraseguro para las inversiones, subían con fuerza mientras sus equivalentes italianos se hundían, sugiriendo cierta preocupación de que Chipre pudiera afectar a sus vecinos más grandes.

"La pregunta más importante es que pasará el día siguiente si la medida no se vota", dio el gobernador del Banco Central de Chipre, Panicos Demetriades, al parlamento.

"Lo que seguro que va a pasar es que nuestros dos mayores bancos necesitarán que se los consolide. Eso no significa que vayan a ser completamente destruidos. Nuestro objetivo será que esto sucede de forma totalmente ordenada", dijo.

Bruselas ha hecho hincapié en que la medida es un hecho extraordinario en un país que representa tan sólo el 0,2 por ciento de la producción europea.

El peor temor es que los ahorristas en los grandes países europeos se pongan nerviosos y empiecen a retirar fondos, aunque no había señales inmediatas de eso el lunes temprano.

El economista estadounidense Paul Krugman escribió en The New York Times: "Es como si los europeos estuvieran llevando un cartel de neón, escrito en griego e italiano, diciendo: '¡Llegó la hora de la fuga de los depósitos de sus bancos!'".

PUTIN ENOJADO

El sector bancario de Chipre es mucho mayor que el tamaño de la economía real de la isla y sus bancos fueron castigados fuertemente por su exposición a Grecia, una vecina mucho mayor.

Su economía abierta hace que los bancos también atraigan fondos de los rusos. Moscú considera extender un préstamo vigente de 2.500 millones de euros para ayudar a rescatar la isla y dijo que no había llegado a una decisión.

"Resulta que las acciones de la zona euro... se han realizado sin negociar con Rusia, por lo que vamos a considerar el tema de la reestructuración del préstamo (con Chipre), teniendo en cuenta nuestra participación en las acciones conjuntas con la Unión Europea", dijo el ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, a Reuters.

Putin criticó al impuesto bancario por considerarlo injusto y establecer un antecedente peligroso.

"Putin dijo que tal decisión, en caso de que se adopte, sería injusta, poco profesional y peligrosa", dijo el portavoz del Kremlin Dmitry Peskov a los reporteros.

La aprobación -en el dividido parlamento chipriota de 56 miembros- está lejos de ser algo seguro: ninguno de los partidos tiene una mayoría absoluta y tres de ellos dicen que no apoyarán el impuesto.

El presidente chipriota, Nicos Anastasiades, un conservador elegido hace apenas tres semanas, dijo en un discurso televisado que le impuesto era la alternativa a la bancarrota desordenada. Fue doloro, pero "con el tiempo se estabilizará la economía y llevará a la recuperación".

Los ahorradores que pierdan dinero se verán compensados con acciones en bancos comeciales, con renta variable garantizada por los ingresos futuros previstos por los descubrimientos de yacimientos de gas natural, dijo Anastasiades.

Pero muchos legisladores siguen sin estar convencidos.

"En esencia, el Parlamento está llamado a legalizar la decisión de robar a ahorradores ciegos, contra toda ley escrita y no escrita", dijo Yiannakis Omiru, presidente del parlamento y líder de EDEK, el pequeño partido socialista. "Nos negamos a suscribirlo".

/Por Michele Kambas/

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