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El pragmatismo guía la política ante otro ascenso independentista catalán

10 de Septiembre de 2013

MADRID (Reuters) - Los independentistas catalanes celebrarán el miércoles la Diada con manifestaciones y peticiones renovadas para separarse de España - pero los dirigentes de ambos bandos están mostrando que preferirían la negociación a la confrontación.

Reuters


REUTERS/Albert Gea

Cientos de miles de catalanes planean formar una cadena humana de 400 kilómetros a lo largo de la comunidad, desde Castellón hasta la frontera con Francia.

Unirán sus manos en una fila continua a las 17:14 hora local, para recordar la derrota de las fuerzas catalanas el 11 de septiembre de 1714 ante Felipe V después de un asedio de 13 meses a Barcelona.

Los manifestantes buscan reforzar su lucha por la secesión después de que el 11 de septiembre del año pasado se celebrasen multitudinarias marchas a favor de la independencia. Esa oleada de fervor separatista llevó al presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, a comprometerse a celebrar un referéndum en 2014.

Pero este año las cosas podrían ser diferentes para la región de 7,6 millones de habitantes, tradicionalmente rica pero ahora con problemas de dinero.

Doce meses después de una doble disputa sobre la consulta y el intento de Cataluña para tener más autonomía fiscal, Mas y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, han señalado que están dispuestos a hablar.

Rajoy dijo el viernes que esperaba que se pudiesen hacer "cosas razonables" con Cataluña y que estaba dispuesto a continuar con las conversaciones que iniciaron en secreto en agosto.

Horas antes, Mas había dicho que no convocaría un referéndum a menos que tuviese luz verde del Gobierno central, y que incluso podría retrasarlo hasta 2016.

Su tono más conciliador enfadó a sus socios de coalición - Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) - y dio marcha atrás, diciendo que aún podría celebrarse la consulta en 2014.

DIÁLOGO

Muchos en Madrid y Barcelona creen que Rajoy y Mas, aunque a menudo se muestran enfrentados, no tienen otra opción que negociar.

Rajoy necesita que Mas asegure los recortes presupuestarios y las reformas económicas aplicadas en la autonomía, que representa alrededor de una quinta parte de la producción económica de España.

El presidente del Ejecutivo, que dice que el país se está recuperando más rápido de lo esperado de una crisis económica de cinco años, también quiere dar una imagen de estabilidad en el extranjero.

También le interesa que el conservador Mas se mantenga en el poder mientras ERC, más radical que su socio de gobierno, surge en las encuestas.

Mas, por otra parte, necesita que Rajoy le proporcione apoyo financiero para poder mantener su tambaleante coalición con ERC y recuperar votantes desilusionados con los recortes en el gasto público.

Mas ha sugerido que podría convocar elecciones anticipadas como un plebiscito sobre la independencia. Pero con Convergència i Unió (CiU) por detrás de los independentistas en las encuestas, ya no puede darse el lujo de hacerlo.

"No creo que haya alternativa al dialogo y Madrid y Cataluña tienen que reconocer que tienen un problema común que hay que resolver buscando una solución compartida deseable para cada uno", dijo un ejecutivo catalán que pidió no ser identificado.

Dijo que la posible base para un acuerdo podría ser un nuevo pacto fiscal que permita a Cataluña tener más que decir sobre impuestos y limitar el importe de transferencias financieras que hace cada año al resto de comunidades españolas.

Algunos economistas calculan que los catalanes pagan al menos 12.000 millones de euros más en impuestos al año al Estado de lo que reciben de vuelta para servicios como escuelas y hospitales.

RIESGOS

Otros, como la oposición socialista y partidos más pequeños de Cataluña, promueven una reforma constitucional que convierta a España en un Estado federal como Alemania, dando a las comunidades más control sobre su propia política y finanzas.

"El separatismo es la opinión dominante en el espacio público pero no todo el mundo piensa igual", dijo Manel Cruz, filósofo que da clases en la Universidad de Barcelona.

Una encuesta mostró que el 40 por ciento de los catalanes dijeron estar a favor de la independencia, mientras otro 25 por ciento dijo que respaldaría una mayor autonomía del Gobierno central.

Sin embargo, que Rajoy pueda o quiera hacer una oferta de este estilo es otra cuestión.

Ofrecer un pacto fiscal a Cataluña, incluso aunque fuese una versión edulcorada, podría apagar este fuego pero encender otros en lugares como Valencia o Andalucía, donde los gobiernos autonómicos del Partido Popular y el PSOE, respectivamente, han hecho una larga campaña en favor de tener más margen de maniobra financiera.

"Si hay cualquier tratamiento de favor con Cataluña, Rajoy se enfrenta a una revolución", dijo Fernando Fernández, profesor de economía en la IE Business School de Madrid.

Cree que la situación con Cataluña es el principal riesgo que pesa sobre el intento de recuperación económica de España.

"Para mí la confrontación es inevitable (...) Una vez que se ha sacado el genio de la independencia de la botella, es difícil volver a ponerlo."

/Por Julien Toyer/

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