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Erdogan acusa a los manifestantes turcos de tácticas de "quemar y destruir"

7 de Junio de 2013

TÚNEZ/ESTAMBUL (Reuters) - El primer ministro turco, Tayip Erdogan, condenó el jueves las tácticas de "quemar y destruir" de algunos de los participantes en las protestas de varios días en el país, y prometió seguir adelante con unos polémicos planes en un parque de Estambul que desencadenaron las protestas.

Reuters


REUTERS/Umit Bektas

En declaraciones en una visita en Túnez, Erdogan dijo que "grupos de terror" estaban manipulando lo que había comenzado como una campaña medioambiental, y añadió que entre los detenidos había siete extranjeros.

"Si dices: 'Mantendré reuniones y quemaré y destruiré', no lo permitiremos", dijo a periodistas tras una reunión con su homólogo tunecino. "Estamos en contra de la mayoría que domina a la minoría y no podemos tolerar lo contrario", dijo.

Restringiendo sus comentarios a un grupo de manifestantes, Erdogan apareció con un tono menos duro que antes de partir al Norte de África al inicio de la semana, cuando describió a los manifestantes como saqueadores.

Pero su pulso ha puesto nerviosos a los mercados financieros. El principal índice bursátil de Estambul cedía un 4,7 por ciento a las 12:57 GMT, mientras que la lira turca se debilitaba a 1,8923 frente al dólar. El rendimiento del bono de referencia a dos años subía a su mayor nivel en más de seis meses.

Erdogan volverá a Turquía el jueves y se enfrentará a las demandas para que se disculpe por la fuerte represión policial y para que despida a quienes la ordenaron, tras seis días de protestas que han causado tres muertos y más de 4.000 heridos en una docena de ciudades.

Lo que comenzó como una campaña contra reurbanización de un parque en Estambul se ha convertido en un desafío sin precedentes y en un pulso contra lo que se percibe como un autoritarismo de Erdogan y su partido AK de raíces islamistas.

La policía apoyada por vehículos blindados se ha enfrentado a los manifestantes cada noche, mientras que miles de personas se han reunido pacíficamente los últimos días en la plaza de Taksim, donde comenzaron las manifestaciones.

Un policía que cayó de un puente en la sureña ciudad de Adana mientras perseguía a los manifestantes murió, según televisiones turcas, lo que supone la tercera muerte en las protestas.

El vicepresidente del Partido AK, Huseyin Celik, pidió a los miembros del partido que no fueran al aeropuerto para recibir a Erdogan a su regreso para evitar más problemas.

En la plaza Taksim, los manifestantes seguían desafiantes.

"Es el momento, la gente como yo va a trabajar todos los días y vuelve para acudir a las protestas", dijo Cetin, un ingeniero civil de 29 años que declinó dar su apellido porque trabaja para una compañía cercana al gobierno.

"Deberíamos seguir viniendo aquí para protestar hasta que realmente sintamos que hemos conseguido algo", dijo el joven, uno de los miles de congregados en la plaza Taksim hasta bien entrada la noche.

"TODO EL MUNDO ES TAKSIM"

El viceprimer ministro, Bulent Arinc, que asume formalmente el cargo mientras Erdogan está fuera, ha adoptado un tono más conciliador, disculpándose por la represión policial inicial contra los manifestantes pacíficos en el Parque Gezi de Taksim, y reuniéndose con una delegación de manifestantes en su oficina de Ankara.

Alrededor del parque Kugulu de Ankara, una zona de clase media llena de restaurantes y bares, la gente cantaba el miércoles por la tarde "dimite dictador" y "todo el mundo es Taksim, todo el mundo es resistencia" mientras hacía sonar botes y cazos.

Pero la situación era más clamada en el Palacio Dolmabahce en Estambul, el lugar de poder del califa hasta la caída del imperio Otomano en 1922 y ahora hogar de las oficinas de Erdogan, donde han tenido lugar los choques más violentos.

Los turistas paseaban por caminos sucios donde había trozos de pavimento usado en las protestas.

A pesar de las protestas, Erdogan sigue siendo de lejos el político más popular del país. Su partido ha ganado votos en tres elecciones sucesivas y tiene alrededor de dos tercios de los escaños del Parlamento. Un hombre que raramente se doblega ante cualquier oposición, claramente no tienen ninguna intención de dimitir ni tiene rivales dentro o fuera del partido.

Pero él y quienes lo rodean se enfrentan a un reto a la hora de calmar las protestas sin perder credibilidad.

El miércoles, un pequeño grupo de personas que leyó un comunicado en apoyo a las protestas fue atacado en la ciudad del Mar Negro de Rize, lugar de origen de Erdogan y bastión del AK, un ataque que acabó sólo tras la intervención de la Policía.

"Erdogan no puede dar marcha atrás ahora. Significaría la derrota", dijo Ali Aydin, un vendedor de coches de 38 años en el barrio Tophane de Estambul, un bastión conservador en un distrito cerca de la plaza de Taksim. "La debilidad destruiría al partido", dijo.

/Por Nick Tattersall y Tarek Amara/

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