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Segunda fumata negra en el Vaticano tras otra votación del cónclave

13 de Marzo de 2013

CIUDAD DEL VATICANO (Reuters) - Los cardenales de la Iglesia católica reunidos en el cónclave secreto no se pusieron de acuerdo en la elección de un nuevo Papa tras celebrar dos votaciones el miércoles por la mañana, después de las cuales la fumata negra se elevó sobre la Capilla Sixtina.

Reuters


REUTERS/Tony Gentile

Los 115 cardenales electores votarán dos veces más el miércoles por la tarde, después de rezar pidiendo inspiración a Dios por una opción que pueda sacar a la Iglesia católica de la crisis.

Tras haber pasado la noche encerrados en una casa de invitados cercana, los cardenales acudieron a una misa en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico del Vaticano y volvieron al esplendor renacentista de la Capilla Sixtina para celebrar las dos votaciones matinales.

Afrontan la dura tarea de elegir a un hombre capaz de enfrentarse a una serie de escándalos y luchas internas que se cree que contribuyeron a la decisión de Benedicto XVI de renunciar en febrero, la primera vez que ocurría algo así en 600 años.

Peregrinos y turistas comenzaron a llegar a la plaza de San Pedro a primera hora de la mañana, con la esperanza de vislumbrar un pedazo de historia viendo el humo emerger de la chimenea de la Capilla Sixtina.

Cuando hayan elegido Papa, saldrá humo blanco de la chimenea de la capilla y tañerán las campañas de San Pedro.

"Es un momento maravilloso, un momento histórico", dijo Monseñor Ronny Jenkins, secretario general de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, que estaba entre los cientos de personas que esperaban bajo sus paraguas en la plaza frente a la basílica.

"Es un momento increíble, pero queremos que la lluvia se vaya", dijo entre risas.

LOS CARDENALES SE ENCIERRAN EN LA CAPILLA

El martes tuvo lugar la primera votación, tras un día de pompa religiosa y oración. Terminó como se esperaba, con humo negro saliendo de la chimenea dos horas después.

Ningún cónclave moderno ha alcanzado una decisión el primer día, que se considera un filtro para determinar cuáles son los verdaderos favoritos para las siguientes votaciones.

La mayoría de las apuestas se centran en el jueves, aunque al no haber un candidato claro, el cónclave podría durar más.

"Un nuevo Papa para mañana", decía el titular del diario La Stampa.

Sólo un hombre desde el comienzo del siglo XX, Pío XII, fue elegido en las primeras tres votaciones, y de media han sido necesarias siete votaciones en los nueve últimos cónclaves. Benedicto XVI fue elegido en 2005 después de cuatro votaciones.

No se esperan filtraciones, y el Vaticano ha adoptado precauciones, como inhibidores que dificultan el funcionamiento de los teléfonos móviles.

El nuevo Papa asumirá una carga que según dijo Benedicto XVI en febrero, iba más allá de sus capacidades físicas.

La Iglesia se tambalea debido a los escándalos por abusos a niños y el caso "Vatileaks", en el que el mayordomo de Benedicto XVI reveló documentos que denunciaban corrupción y luchas internas dentro de la Curia, la burocracia central del Vaticano. También se ha visto sacudida por la rivalidad de otras iglesias, el avance del laicismo, especialmente en Europa, y los problemas en la gestión del banco Vaticano.

El que fuera líder de la Archidiócesis de Los Angeles, el cardenal Roger Mahony, acude al cónclave a pesar de los llamamientos para que no lo hiciera después de un escándalo de abusos que llevó a que su sucesor, el arzobispo José Gómez, lo censurara. Como castigo fue despojado de todas sus tareas administrativas.

El martes, los abogados de las víctimas en cuatro casos de abusos dijeron que la diócesis, Mahony y un ex sacerdote habían acordado pagar casi 10 millones de dólares para acabar con los casos. Mahony fue acusado de ayudar a un sacerdote pedófilo confeso a escapar de un procesamiento.

PRINCIPALES CANDIDATOS

Entre los principales contendientes están el italiano Angelo Scola - que devolvería el papado a un italiano después de 35 años en manos del alemán Benedicto XVI y el polaco Juan Pablo II - y el brasileño Odilo Scherer, que sería el primer papa no europeo desde el sirio Gregorio III, hace casi 1300 años.

En las reuniones preparatorias previas al cónclave, los cardenales parecían divididos entre aquellos que piensan que el nuevo pontífice debe ser un gestor fuerte que ponga bajo control una burocracia inoperante y otros que buscan una figura más pastoral para revitalizar la fe en todo el mundo.

Scola, arzobispo de Milán y que ha estado al frente de las dos grandes diócesis italianas sin ser parte de la administración central del Vaticano, podría estar bien posicionado para entender la política bizantina de la Curia e introducir reformas rápidas.

Se dice que Scherer es el candidato favorito de la Curia y satisfaría a los que quieren a un no europeo, reflejando el futuro de una iglesia que se desplaza hacia el mundo en desarrollo.

Una serie de otros candidatos de numerosas nacionalidades también han sido mencionados como "papables", como los cardenales estadounidenses Timothy Dolan y Sean O'Malley, el canadiense Marc Ouellet y el argentino Leonardo Sandri.

Todos los prelados reunidos en la Capilla Sixtina fueron elegidos por Benedicto XVI o por Juan Pablo II, por lo que el próximo pontífice casi seguramente continuará con su defensa acérrima de las enseñanzas morales tradicionales.

En un ritual que refleja la historia centenaria del cónclave, los cardenales vestidos con sus sotanas rojas caminaron el martes en procesión recorriendo las fastuosas cámaras de mármol hacia la Capilla Sixtina, acompañados de cánticos en latín y música de órganos.

Dos filas de guardias suizos del ejército papal, vestidos con su uniforme tradicional amarillo, rojo y azul, cascos y lanzas, permanecían en formación.

Los cardenales juraron mantener el secreto del cónclave y el maestro de ceremonias pontificias Guido Marini pronunció el "Extra Omnes" (Todos fuera), lo que implica que quienes no estén implicados en la elección tienen que salir antes de que las pesadas puertas de madera se cierren.

Los cardenales se reúnen en el interior de una capilla que alberga algunos de los más grandes tesoros artísticos del mundo: los frescos de Miguel Ángel. El Juicio Final está representado sobre el altar y La Creación de Adán en el techo.

Algunos cardenales especulaban esta semana con que se podría tardar entre cuatro y cinco días en elegir a un nuevo pontífice por la dificultad de la tarea y el número de candidatos fuertes.

/Por Barry Moody y Catherine Hornby/

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