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Sudáfrica entierra a Mandela, su "hijo más grande"

16 de Diciembre de 2013

QUNU, Sudáfrica (Reuters) - Sudáfrica sepultó el domingo los restos de Nelson Mandela, cerrando un capítulo de su torturada historia y abriendo uno nuevo en el que la democracia multirracial que él fundó tendrá que demostrar si puede avanzar sin su principal pilar.

Reuters


REUTERS/SABC via Reuters TV

El premio Nobel, que estuvo en prisiones del apartheid durante 27 años antes de emerger para predicar el perdón y la reconciliación, fue enterrado en la localidad de sus ancestros, Qunu, tras ser homenajeado con una mezcla de pompa militar y ritos tradicionales de su clan xhosa abaThembu.

En el momento en que el féretro descendía a su tumba envuelto en una corona de flores, tres helicópteros militares volaron bajo sobre el cementerio portando la bandera sudafricana, en una emotiva repetición del momento en que Mandela inauguró su mandato como el primer presidente negro de Sudáfrica hace casi dos décadas.

Una batería de cañones colocados en una colina dispararon 21 salvas que resonaron en las colinas de la provincia del Cabo Oriental, antes de que cinco aviones de combate que volaban bajo y en formación retumbaran en el valle.

"El tuyo fue sinceramente un largo camino a la libertad, y ahora has alcanzado la libertad máxima en el seno de tu creador", dijo un capellán militar que presidía la ceremonia a los dolientes en la tumba familiar, donde también están enterrados tres de los hijos de Mandela.

Al cementerio acudieron 450 parientes, líderes políticos e invitados internacionales incluyendo el príncipe Carlos de Inglaterra, el reverendo proderechos civiles estadounidense Jesse Jackson y la presentadora de televisión Oprah Winfrey.

Mandela falleció en Johannesburgo el 5 de diciembre, sumiendo en el dolor a sus 53 millones de conciudadanos y a millones de personas en todo el mundo, y desatando más de una semana de actos de recuerdo al primer presidente negro de Sudáfrica.

Más de 100.000 personas han mostrado sus respetos en persona en la capilla ardiente colocada en Union Buildings, en Pretoria, donde asumió el cargo de presidente, un acto que acabó con más de tres siglos de dominio blanco.

Cuando su cadáver llegó el sábado a la localidad e sus ancestros en Qunu, a 700 kilómetros al sur de Johannesburgo, fue saludado por residentes locales eufóricos de que Madiba, el nombre del clan por el que afectuosamente se le conoce, hubiera "vuelto a casa".

"Tras una larga vida y enfermedad, ahora puede descansar", dijo la abuela Victoria Ntsingo. "Ya ha hecho su trabajo", añadió.

En todo el país, la población siguió en televisión el acto o lo escuchó por la radio. En algunos lugares, grandes pantallas lo transmitieron en directo.

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