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ALFREDO SÁNCHEZ-RUBIO, SOCIO DIRECTOR EN BREXIA LEGAL

“La tecnología es la gran aliada de nuestra profesión”

18 de Junio de 2019

Abogado desde 1994, Alfredo Sánchez-Rubio trabaja como especialista en arbitraje y procedimientos judiciales en el ámbito de la empresa. Asesor en materia de cumplimiento normativo, es socio director de Brexia Legal tras su paso por firmas como EY y Cuatrecasas.

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¿Cómo se trabaja en "un despacho sin despachos", tal y como se ve en su página web corporativa?

En nuestro despacho la propia configuración física de los espacios trata de enviar un mensaje de calidad y trabajo en equipo. Al margen de las zonas de recepción, las oficinas de Brexia Legal tienen tres áreas diferenciadas: los espacios de trabajo, las salas de reuniones y las zonas de esparcimiento. Los espacios de trabajo son compartidos, amplios y luminosos, con abundancia de luz natural, muebles ligeros y colores claros, frente al diseño clásico de los despachos tradicionales.

En Brexia Legal no hay despachos individuales. El trabajo en staff puede tener inconvenientes, pero aporta grandes ventajas en la inmediatez del contacto entre profesionales y la posibilidad de compartir conocimientos. De hecho, es una realidad que, en las firmas más grandes, los abogados más jóvenes trabajan en ese tipo de espacios, y nadie lo cuestiona cuando, posiblemente, son los que más horas de trabajo invierten.

Para llamadas telefónicas, videoconferencias y reuniones internas o con clientes, las oficinas disponen de salas de reuniones de diversos tamaños, dotadas de la última tecnología, que permiten mantener la debida confidencialidad y no perturban el clima de trabajo. Adicionalmente, existen zonas de esparcimiento tanto interior como exterior, para los momentos de descanso.

En su web también afirman "hacemos de cada lucha nuestra causa". ¿En qué se traduce?

El nombre de la firma ya trata de trasladar esa identificación con el interés de los clientes. Brexia tiene su origen en la palabra brecha, empleada en expresiones como abrir brecha o estar en la brecha, en el sentido de emplear las habilidades de persuasión y comprometernos especialmente con los asuntos que se nos encomiendan.

Esa identificación con los intereses del cliente no se limita al ámbito procesal o de gestión del conflicto, sino que se traslada de manera muy clara a los ámbitos del asesoramiento y la negociación, sin descartar los mecanismos de resolución alternativa, puesto que creemos firmemente que, antes de resolver un problema, es mejor evitarlo.

¿Cuál es la filosofía de su firma?

Creemos que se deben construir relaciones basadas en la confianza y el compromiso con nuestros clientes que, cada vez más, demandan un servicio legal personalizado y cercano. Por ello, tratamos de ser creativos y proactivos para encontrar las mejores soluciones a los problemas que nos plantean, siempre anteponiendo las necesidades de su proyecto. El protagonista es el cliente, y nosotros sus aliados.

¿Qué bagaje traslada usted a Brexia Legal tras su paso por firmas como EY y Cuatrecasas?

La experiencia de varios de nuestros abogados en firmas de medio y gran tamaño nos ha formado en el trabajo en equipo y por proyecto, y en una visión tal vez más empresarial, que la del clásico despacho de abogados. Nuestro paso por ese tipo de firmas nos hace participar también de una filosofía común entre los propios integrantes del despacho.

Un gran aliado de su despacho es la tecnología. ¿Qué importancia da a estas herramientas?

La tecnología es la gran aliada de nuestra profesión actualmente. De hecho, el uso de la tecnología ha reducido en gran medida el salto de calidad que puede existir entre despachos de diverso tamaño: tanto las que vienen referidas a la gestión de conocimiento, como las propias herramientas de comunicación.

Hoy en día puedes colaborar con el especialista en una determinada materia, independientemente del lugar del mundo en el que se encuentre. De hecho, la tecnología incluso te permite tener más información sobre quién puede ser ese especialista, frente a las limitadas fuentes de información de hace unos años.

Esa misma tecnología ha convertido nuestro sector, como muchos otros, en enormemente competitivo, puesto que también el cliente tiene mucha más información y mucha más oferta a su alcance.

Con un cuarto de siglo de vida laboral a sus espaldas, ¿percibe que la Abogacía evoluciona al ritmo de otros sectores?

Quiero pensar que sí, nuestro gremio ha tenido siempre el marchamo de clásico y resistente al cambio, pero el mundo actual nos ha obligado a actualizarnos. Se dice que algunos abogados han entrado en el siglo XXI directamente desde el XIX, porque lo cierto es que, la necesaria presentación telemática de escritos, con todos los problemas de implantación que pueda haber tenido, ha obligado a los despachos a la actualización de los equipos y las herramientas informáticas.

Desde su experiencia en cumplimiento normativo, ¿considera que las empresas han tomado nota y cuentan con la figura de un compliance officer?

Es una figura que va calando en las empresas poco a poco, seguramente lideradas por las de mayor tamaño y pertenecientes a grupos internacionales. No obstante, como ocurrió con otros ámbitos, como el de la prevención de riesgos laborales (con el que comparte algunas similitudes), el del cumplimiento normativo es un campo que irá ganando terreno también desde el punto de vista reputacional, y respecto del que las empresas percibirán también una ventaja competitiva en su implantación, en la medida que les ayudará a promover una cultura ética empresarial.

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