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El abogado ante los impagos de sus clientes

7 de Febrero de 2011

¿Qué hay que observar, de primeras, en un mercado? La teoría de la economía política dice que la oferta y la demanda. Sin embargo en estos tiempos hay que mirar estos factores con las lentes de la crisis, un factor que tiñe a todos los agentes. Ella ha cambiado los hábitos del consumo, ha acelerado o ralentizado las dinámicas y nos ha hecho a todos un poco más cautos. ¿Qué está ocurriendo en los despachos españoles?

  • Para Javier Vilches, del despacho Avezalia "raro es el abogado que no ha subido el porcentaje de provisión de fondos".
Legal Today

David Jesús Berrocal, Socio fundador del despacho malagueño Berrocal y Fernández Abogados sintetiza para Legal Today la situación: "Tratar con un cliente que padece la crisis es mucho más difícil dado que o bien se encuentra en una situación económica delicada o ha de adaptarse a un ritmo económico más tranquilo en su día a día".

Sigue Berrocal razonando que "existen dos tipos de clientes:

  • Clientes habituales, que siempre y en momentos anteriores han cumplido de forma exquisita con su abogado y han sido rentables al despacho profesional. Ellos merecen un voto de confianza, incluso que el abogado asuma un riesgo de impago ya que se sabe que si se encuentran dificultades para cobrar éstas no son imputables a no a querer cumplir, sino a su situación difícil. En nuestra opinión, con estos clientes que han sido fieles hay que estar a las duras y a las maduras.
  • Clientes ocasionales, de los cuales se tienen sospechas fundadas que no se va a cobrar, lógicamente no se debe correr ese riesgo. Los abogados somos profesionales que vivimos de los servicios que prestamos. Trabajar gratis supone invertir tiempo, esfuerzos que se restan a otros clientes que si cumplen con el despacho profesional, y no debemos olvidar que el hecho de que no nos abonen nuestro trabajo no nos evita responsabilidad profesional en un momento determinado.

En estos tiempos son más los que infravaloran el servicio profesional del abogado, por cuanto lo que este presta es un servicio, no algo material que se pueda tocar. Aunque exista crisis económica, hemos de dar valor al desempeño de nuestra profesión".

"En tiempos de crisis hay menos ‘alegría' a la hora de encargar un asunto jurídico. Ahora los clientes valoran más los costes del procedimiento, y en caso de ser bastante elevados prefieren no dar el paso adelante, al menos se lo piensan más que antes" nos comenta Javier Vilches, desde el despacho sevillano Avezalia.

A Mábel Fernández Caballero, de Gómez-Chaparro abogados, le hemos preguntado si un profesional debe asumir el riesgo de aceptar un caso que intuye que va a haber dificultades en el cobro. La abogada madrileña nos ha contestado que "por razón de prudencia no debería aceptarlo, pero hay situaciones y circunstancias que en cierta manera obligan a dar un margen de confianza, por ejemplo, puede tratarse de un cliente con el que has tenido relación en momentos de mayor estabilidad para él".

Carlos de Andrade, gerente de LaBE abogados lo tiene claro: "Como cualquier negocio en la actualidad todos estamos expuestos a sufrir un impago tras la prestación de un servicio. Por ello vemos fundamental hacer que cada cliente firme la correspondiente hoja de encargo, tanto si nos encontramos ante un asunto judicial como extrajudicial".

"Desde el comienzo de la crisis, -prosigue Carlos de Andrade- en nuestro despacho hemos acometido una política para reducir los posibles casos de impagos que consiste en abrir la puerta a descuentos por el pago adelantado de nuestros honorarios".

¿Crisis = oportunidades?

Carlos de Andrade razona con Legal Today que "es evidente que la crisis puede servir como una oportunidad para captar nuevos clientes que pudieran sentirse insatisfechos por los servicios jurídicos que les ofrecía su anterior asesoría legal. Estas nueva oportunidad es un arma de doble filo ya que entre esos nuevos clientes puede haber morosos en potencia. Por consiguiente cualquier despacho de abogados que quiera ser menos vulnerable a los casos de impago debe de exigir a sus clientes una provisión de fondos lo suficientemente alta como para cubrir los gastos fijos que se generan por la tramitación de cada expediente.

"Nos vemos en los tribunales"

Javier Vilches, desde Avezalia, nos cuenta que "en el último año más de un abogado que conocemos ha tenido que acudir a los Juzgados para reclamar sus honorarios. Nunca en los diez últimos años me he visto en tal situación, hasta el 2010. El nuevo año ‘promete' el aumento de este tipo de demandas, pues si bien es cierto que algunos clientes lo están pasando mal por culpa de la crisis, otros por el contrario se agarran a dicha coyuntura para no pagar lo debido, cuando sabemos que pueden hacer frente a las minutas, pues para eso somos sus abogados".

Carlos de Andrade puntualiza que "siempre podemos acudir a la Jura de Cuentas para buscar el amparo del juzgado ante el que hemos comparecido en defensa de nuestro cliente moroso-. Tampoco descartamos para cobrar nuestros honorarios presentar una solicitud inicial de procedimiento monitorio".

A David Jesús Berrocal le llama la atención que "aumentan los clientes ocasionales que te proponen cobrar si se gana el pleito o si consigue cobrar la cantidad que se le debe, y no quieren ni tan siquiera abonar los gastos de preparación del pleito. Entre otras situaciones, nos hemos encontrado con propuestas de fraccionar el cobro de minutas en largos plazos, sin que dichas minutas sean elevadas".

Más cuidadosos con las provisiones de fondos

Mábel Fernández Caballero comparte con Legal Today que "en tiempos de prosperidad el cliente, por regla general, cumple de forma inmediata con la provisión de fondos que le requiere el despacho y sin poner trabas. Sin embargo en tiempos de crisis en muchas ocasiones el cliente pretende apelar a la moral y a la lástima para que el abogado inicie el procedimiento, lo lleve a cabo hasta el final sin ni siquiera cobrar provisión de fondos, y aún obteniendo un resultado favorable para el cliente, te arriesgas a no cobrar.

La experiencia de David Jesús Berrocal es parecida. Nos comenta que el cliente "negocia con más dureza la minuta del caso, y cuando finalmente llega a un acuerdo consiguiendo una rebaja de la misma no siempre cumple los plazos de pago. En algunas ocasiones trata de enmascarar su intención de no cumplir con los pagos a su abogado amparándose en la morosidad que padece de sus propios clientes, perjuicios sufridos por dicha morosidad; trasladando las consecuencias de las dilaciones en la justicia a su abogado. En la actualidad los clientes tienden a quejarse de tener que pagar a un profesional por reclamar lo que consideran les pertenece".

Javier Vilches, desde el despacho sevillano Avezalia, admite que "asumir riesgos de impagos conlleva desgastarse psíquica y, porque no, físicamente. Raro es el abogado que no ha subido el porcentaje de provisión de fondos. Cuando intuyes la posibilidad de no cobrar, nada mejor que una buena provisión de fondos para que el cliente salga corriendo, lo que demuestra que no tenía mucha intención de pagar. Si realmente no puede hacer frente al pago de los honorarios que se presupuestan, siempre se le da la opción de solicitar un abogado de oficio. Desde este despacho se le facilita los trámites para solicitarlo".

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