El fin de semana se ha vivido la avalancha informativa de la nueva reforma laboral en la que el Partido Popular llevaba trabajando desde antes de las elecciones y que llevaba siendo materia informativa mucho tiempo. Como era de suponer, la reforma que entra en vigor busca que el empresario no despida tras los primeros estímulos negativos que reciba del mercado, pero que si lo hace le salga más económico. Es decir, que contrate sabiendo que contratar es una oportunidad de crecimiento, no un riesgo. Además, resta poder a la jurisdicción laboral en la dinámica del mercado para desvincular mercado del trabajo y jueces, “a quienes siempre han temido los empresarios españoles” tal y como decía The Economist en la penúltima reforma.
Legal Today
Según las conclusiones de la tercera edición del informe de Ernst & Young, "The World is bumpy. Globalization and new strategies for growth", hecho público en el reciente Foro de Davos, a pesar de las perspectivas inciertas, las sesenta mayores economías del mundo siguen avanzando en su proceso de globalización. ¿Qué implica la globalización desde la perspectiva laboral? A pesar de que arañe, implica flexibilidad del mercado por parte del trabajador y del empresario, movilidad a pequeña y gran escala, dinamismo y homologación de los profesionales de los mismos sectores en diversos países.
España, según el informe de la consultora internacional, se mantiene por tercer año en el puesto 21 de los países más globalizados, con un ligero aumento en casi todas las categorías de las que se compone el índice. Nuestro país ha mejorado en tres de las cinco categorías analizadas: actividad comercial, intercambio tecnológico e integración cultural, y ha descendido en dos: movimientos de capitales y movilidad laboral. Llama la atención que sean precisamente estas dos categorías, en un período en que todos los esfuerzos han sido para los bancos y el empleo.
¿Qué lastra entonces la economía española? La rigidez
¿Qué lastra la economía española? Dos cuestiones fundamentalmente: la falta de crédito en los bancos, sin el que los empresarios no pueden asumir riesgos, y la movilidad laboral. Tanto el trabajador como el empresario tienen miedo y el mercado se para.
Los bancos se han comido a sí mismos desde que los clientes empezaron a solicitar la devolución de sus inversiones (entendiendo por clientes tanto los particulares como los estados).
Por su parte, la poca movilidad laboral que había antes de la crisis ha desaparecido. En realidad ha brillado siempre por su ausencia en España debido al propio tejido social, pero ahora el mercado está parado por el fantasma del miedo: hablando del mundo de la abogacía, Ignacio Bao, calificado por BusinessWeek como uno de los 50 headhunters de mayor influencia en el mundo comentaba a Legal Today los miedos que sobrevuelan este período.
Un informe reciente de PwC se refiere a la situación de las empresas españolas. Como se puede ver en el gráfico, los costes de personal son más elevados en España que la media.
Fuente: 5a Encuesta de Alta Dirección en España 2011 Fundación PwC; 15a Encuesta Anual Global CEOs 2011 PwC
Pero, ¿podemos crecer? Miremos de lejos
A finales de 2011 Zanny Minton Beddoes analizaba en "The Economist" que cuando los historiadores escriban sobre el Gran Estancamiento que arruinó las economías líderes mundiales en los primeros años del siglo XXI, 2012 será, quizá, el año protagonista: el año en el cual una recuperación débil es zurrada por los errores políticos evitables que envían a economías desde Italia a Gran Bretaña a retroceder casillas reculando una y otra vez.
Fuente: The Economist
Los errores políticos que esta economista expone como causas del Gran Estancamiento se centran sobre todo en las dinámicas de las administraciones de inyectar liquidez a los bancos, que en realidad no llega a la calle. Es decir, que los empresarios no pueden invertir y el mercado laboral sólo se nutre, a grandes rasgos, de jubilaciones y bajas voluntarias.
¿Qué pide el empresario?
El informe redactado a partir de la 5ª Encuesta de Alta Dirección en España 2011 llevada a cabo por la Fundación PwC (15ª Encuesta Anual Global CEOs 2011 PwC) describe un marco en el que las empresas solicitan una reforma laboral de carácter urgente y una serie de ajustes que, lejos de limitar el crecimiento, permitan cimentar unas bases sólidas para el mismo: el 76% de los altos directivos españoles consultados establecen como la máxima de las prioridades del nuevo gobierno, garantizar la estabilidad del sector financiero (76% frente al 57% a nivel global).
El siguiente ámbito prioritario en orden de relevancia para la alta dirección española es la creación y fomento de una mano de obra cualificada (50% en España y 47% a nivel global opinan en este sentido) seguido del mantenimiento de las infraestructuras del país (41%), ámbito que adquiere la segunda posición a nivel global, según lo manifestado por el 53% de los directivos mundiales.
Fuente: 5a Encuesta de Alta Dirección en España 2011 Fundación PwC; 15a Encuesta Anual Global CEOs 2011 PwC
Desde esta perspectiva global, ¿por dónde ataca el paro y la destrucción de Empleo el RD-L?
Hay tres cuestiones fundamentales que han llamado la atención a la prensa por ser claros indicadores del tono de la reforma: las relativas al despido improcedente, al despido procedente por causas objetivas y las relativas a los ERE. Pero la reforma es, en realidad, panorámica:
Un cambio de óptica
De todos modos, volviendo a Zanny Minton Beddoes y a la óptica de los mercados emergentes, cabe pensar que no sólo la Administración Pública está sobredimensionada, sino también el mercado laboral. Una masa inmensa de personas se incorporó al mercado del trabajo y las señales dicen que ese mercado hoy no las soporta. España experimentó un crecimiento con dinero de mentira y un experimenta decrecimiento multiplicado por la espiral el miedo.
No se trata tanto de sanear-descargar el mercado del trabajo, cosa que se logró con la anterior reforma, sino de saber qué mercado real es España y cuántos números soporta de verdad. Para ello, volvemos la vista a los bancos.
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