20 de Julio de 2019 | 03:32
LEGAL TODAY. POR Y PARA ABOGADOS
 

Herramientas para el texto

¿Podemos escapar a Google (y anejos)?

26 de Octubre de 2009

Hace un tiempo, hacía gracia eso de buscar nuestro propio nombre en Internet, a ver qué salía. A medida que van ocurriendo cosas, y a pesar del furor de las redes sociales –que están ocasionando despidos del trabajo, rupturas de parejas a mansalva, y malos entendidos por doquier-, la gente va tomándose cada vez más en serio eso de la privacidad, y que ello también incumbe a Google y similares buscadores. Legislación hay, y recomendaciones por parte de las autoridades, también. ¿Lo conoce?

  • THINKING RED: Los motores de búsqueda han puesto la vida de muchos en un escaparate.
  • Exposición a la vista de cualquiera de mil y una peripecias personales, datamining y retención de las consultas que cada usuario realiza, factores que acechan la intimidad.
Legal Today

THINKING RED: La protección de datos en Internet, a pesar de todos los esfuerzos legislativos, sigue siendo una asignatura pendiente debido sobre todo a los intereses comerciales y las exigencias de seguridad nacional e internacional.

Alex Türk, responsable europeo en Protección de Datos, resaltaba hace tiempo que se estaban manteniendo fuertes discrepancias entre Google y las autoridades de la UE a este respecto debido a que el buscador estadounidense consideraba que la legislación comunitaria sobre protección de datos no se le debía aplicar, aun teniendo servidores y sedes en Europa; cuestión que no está del todo cerrada. ¿El punto principal de fricción? La legitimidad o no de guardar sistemáticamente las búsquedas que cada usuario realiza, localizando y reteniendo los datos personales de dichas búsquedas más allá de los seis meses permitidos, a pesar de que desde la UE se le exigió que en ningún caso superara este plazo.

Es cierto que los motores de búsqueda son legales, pero no hay por qué someterse a la tiranía que en determinadas ocasiones inflingen. Es cierto, también, que dichos buscadores tienen que retener datos de búsqueda para, eventualmente, ayudar a la policía a localizar culpables de ilícitos, pero esos grandes bancos no han de usarse para hacer ofertas comerciales en pantalla al indefenso usuario.

En este sentido, en octubre de 2005, el Grupo del Artículo 29 -Autoridad de Protección de Datos a nivel comunitario- emitió un dictamen en que declaraba que debe demostrarse claramente y apoyarse con pruebas la justificación para la conservación obligatoria y general de los datos. En marzo del 2006, emitió un segundo dictamen donde, además de recomendar medidas que aminorasen el impacto sobre la privacidad de estas retenciones de datos, pedía concreción para individuar claramente el ámbito de dichas retenciones, y la prohibición de dataminig.

Datamining o "minería de datos" es un proceso selectivo de datos relevantes para un fin concreto. Un ejemplo frecuente es la detección de hábitos de compra analizando sucesivos pares, o conjuntos de artículos adquiridos en una misma compra.

Aparte de ello, el Grupo 29 tiene planteadas propuestas de mecanismos menos  invasores. Uno de ellos es el denominado quick freeze,  mediante el cual no se lleva a cabo un almacenamiento general de los datos, sino que, en casos justificados, las autoridades policiales piden a los proveedores que almacenen ciertos datos; y sólo posteriormente pueden obtener una orden judicial que les permita acceder a los mismos.

A ello se suma que el buscador rechaza realizar mejoras en sus mecanismos para convertir en anónima la identidad del usuario, y considera que las direcciones IP son datos confidenciales pero no personales, cuestión que impide que se apliquen determinados derechos a sus usuarios.   

Respecto a aparecer, a golpe de click, en la pantalla de quien sea, en cualquier lugar del mundo, habría mucho que decir. Las hemerotecas siempre han existido desde que existe la prensa escrita, y, aunque -por poner un caso extremo- una información publicada se demuestre posteriormente que no es veraz...los periódicos no van a ser destruidos.

Ello no excluye las acciones, cada vez más oportunas y profesionales, de la Agencia Española de Protección de Datos, que está siguiendo muy de cerca, por ejemplo, a las redes sociales. Tampoco el Derecho de rectificación y cancelación del artículo 16 y siguientes de la Ley Orgánica de Protección de Datos. Podría, también, crearse una empresa que ofreciese ese tipo de servicios: rastreo y sucesivo borrado de datos y rastros de cara a los motores de búsqueda. Aunque todo tiene pegas en la tecnología, dado que, habitualmente, se anticipan a la trampa.

Dicho todo esto, podríamos concluir: hay esperanza, pero, por si acaso...manténgase atento a Google. Ya lo decíamos en verano, ¿dónde está el límite de la intimidad en Internet?

  • Comparte esta noticia en linkedin

Búsqueda en noticias
 
 

Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Antes de continuar por favor lea nuestra nueva Declaración de Privacidad. Además utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y poder ofrecerle las mejores opciones mediante el análisis de la navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Para más información pulse aquí.   Aceptar