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Abel Veiga, un autor prolífico, publica ‘Tratado de contrato de seguro’

23 de Septiembre de 2016
Legal Today

Hace unas semanas salía a la luz una nueva obra sobre el contrato de seguro. Abel Veiga publicaba su libro número cincuenta. Autor que se ha especializado en el ámbito del derecho mercantil en el contrato de seguro, con más de quince monografías (entre las que destacan Condiciones en el contrato de seguro -y que cuenta igualmente con varias ediciones-, El seguro de dependencia, El contrato de seguro de transporte terrestre de mercancías, Póliza y clausulado -editada en el extranjero-, La dimensión temporal del contrato de seguro, La acción directa en el seguro de responsabilidad civil, Los principios europeos en el contrato de seguro, El riesgo),  el derecho concursal en el que destacan sus obras sobre privilegios concursales y masa pasiva sobre todo, así como en el campo del derecho de sociedades y de garantías reales. En los últimos meses han visto la luz cuatro libros tanto monográficos como de poesía del autor, la monografía "El riesgo en el contrato de seguro", el libro de poesías Noites en Compostela, el libro que recoge 140 artículos publicados en el diario económico Cinco Días, Anatomías de una crisis, y el que acaba de ver la luz ahora en agosto Tratado de contrato de seguro, en dos tomos, que se ha convertido en una de las obras más completas sobre el contrato de seguro que existe en nuestra literatura jurídica y que alcanza en 2016 su cuarta edición con más de 3.440 páginas.

 Un trabajo que comenzó su andadura hace siete años y que a lo largo de este tiempo ha ido conociendo nuevas ediciones, nuevos capítulos y, consiguientemente incrementando su número de páginas, y en el que se analizan, estudian, interpretan, juzgan las principales características y elementos del este contrato así como las principales figuras y tipologías. Una obra que desnuda la esencia misma del contrato, que contrapone, critica, suma y abre una impresionante ventana hacia el derecho comparado donde  el bosquejo de autores, leyes y jurisprudencia de otros países es realmente amplio. Como señala el propio autor, la acepción "Tratado" suena pretencioso, ambicioso y quizás inabarcable. Término éste que por sí solo infunde un enorme respeto, respeto personal y académico a todos aquellos que antes se enfrentaron a semejante tarea y nos regalaron durante años sus valiosas contribuciones al estudio de un contrato tan singular como atractivo y si se nos permite, atrapante como es el contrato de seguro, polifacético y rico en sus aristas, ramas, innovación, pragmatismo y realismo a la vez. Poco a poco y de menos a más, pero partiendo siempre de un fuerte anclaje en la teoría general del derecho y la parte más nuclear del contrato de seguro, se fueron sucediendo los capítulos y a partir de la tercera edición los dos volúmenes que de momento tiene esta obra. Dos volúmenes que representan la parte general del contrato de seguro y la parte, digamos, especial, de la tipología más frecuente y común que en la práctica conocen los distintos contratos de seguro.

En la primera parte y en una decena de capítulos se abordan ámbitos nucleares del contrato de seguro, desde su disección jurídica en cuanto a la naturaleza del mismo contrato como a sus caracteres específicos  y medulares de esta rica figura. Ocupan espacio clave el análisis del riesgo y del interés del contrato de seguro, en tanto objeto y causa del mismo. Dos capítulos estos últimos donde el rigor, la crítica, el deslindamiento de fronteras doctrinales y jurisprudenciales es claro, rompedor y cuestionador de anteriores debates y posicionamientos. Se ocupa el autor de la formación del contrato y el condicionado. Tema recurrente y sumamente práctico donde las tensiones entre las cláusulas de inclusión y exclusión del riesgo con las limitativas de derechos, sigue hoy, años después de producirse un posicionamiento claro de alguna doctrina y jurisprudencia del Supremo, generando enorme conflictividad y controversia. Cierra esta primera parte del trabajo el análisis de la eficacia contractual del seguro en lo atinente al ejercicio de los derechos y obligaciones, aunque en realidad deberes y oneres que pergeñan la ley y, por ende, la disciplina del contrato.

En la segunda parte del Tratado y tras un capítulo nuevo en el que se desmenuza, cuestiona y censura la tipología del contrato de seguro rompiendo viejos esquemas e inercias doctrinales, el autor estudia y analiza una treintena de contratos de seguros agrupados en tres dimensiones o ámbitos claros, a saber, los seguros contra daños, entre los que se hallan los de patrimonio y los de responsabilidad civil, los seguros de personas con la inmensa variedad tipológica que algunos contratos presentan, lo seguros asistenciales y prestacionales para concluir con una apartado especial donde se analizan los seguros aéreos y seguros marítimos.

Hoy alcanza esta obra su cuarta edición. Un Tratado que quizás ahora sí, puede cobijarse bajo este título, desde la humildad y el estudio y el intento de contribuir, exponer, interpretar, ofrecer, censurar, criticar y aportar. Nunca ha habido otra pretensión, otra finalidad. Avanzar, aportar, contribuir, escrutar, analizar, tratar en suma, desde el argumento, la justificación, la interpretación, el análisis crítico y exigente e incluso el arrojo a un vacío posicional y de apertura de líneas. No han sido otras las metas del mismo, ni nunca lo serán. Jamás se termina de escribir una obra. Se intenta hacerlo. Son dimensiones distintas. Quizás nunca se pueda en un contrato tan vibrante y apasionante como éste y ante una exultante y categórica praxis que revuelve y abanea cimientos y ramas de esta figura, de este instituto clave del derecho, sobre todo privado, pero también con raíces significativas en lo público.

En estos años hemos visto vaivenes jurisprudenciales, posicionamientos firmes, disipamientos de tanto amagos y en ocasiones de subterfugios de jurisprudencia menor que han desmenuzados este contrato y tamizado bajo un prisma singular. Ha habido autos de Pleno de nuestro Alto Tribunal en la dirección correcta, unificadora y ejemplarizante que han consolidado doctrina existente pero ignorada o han al mismo tiempo convulsionado el paso a otra jurisprudencia y unificado en suma posiciones en aras de una mayor tutela y protección. No pueden ignorarse tampoco desde la primera edición los intentos de reforma que ha habido, en ocasiones paralelos en el tiempo pero escasamente convergentes en su finalidad y filosofía de una ley, la del seguro, adelantada a su tiempo y con una técnica legislativa muy superior a demasiadas leyes coetáneas y sucesivas a la misma. Intentos que no han sido sin embargo todo lo ambiciosos que pudieran o deberían  haber sido, o no se les dejó ser. 

Pero el profesor Veiga no para y en las próximas semanas verá igualmente la luz dos obras más, una monografía sobre Las garantías mobiliarias que se publicará en el extranjero, y una nueva edición de una de sus obras más conocidas, sobre derecho concursal, La masa pasiva del concurso de acreedores, editada en Civitas, por Thomson Reuters. Otra de sus pasiones es la poesía y, en breve, entregará a imprenta su nuevo libro Bágoas na brétema.

¿Quiere leer un fragmento de "Tratado de contrato de seguro"? Recuerde: Acceda al sumario navegable proview para ver todo el contenido.

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