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Blog de Co.Mediación

30 de Julio de 2015

Mónica Corella

Mediadora y abogada, consultora experta en resolución de conflicto

Félix Arias

Mediador y psicólogo, consultor experto en resolución de conflictos y diseño de estrategias colaborativas

El arte de la entrevista

“Una entrevista es una forma de diálogo que tiene sus propias reglas, la más importante de las cuales es: yo pregunto, tú respondes y el silencio también es una respuesta”. Juan Mayorga


La pregunta y la escucha son quizá las herramientas de trabajo más potentes para el mediador.

Si queremos comprender a una persona que se encuentra en una situación de conflicto, será necesario conocer muchos aspectos sobre ella: su punto de vista, motivaciones, deseos, necesidades, propuestas, historia, circunstancias actuales, relación pasada y presente con la(s) otra(s) parte(s), etc.

Buscar estas respuestas puede conducirnos a "encontrar" a las personas que participan en la mediación. Éste es uno de los principales objetivos (tanto en la fase inicial, como a lo largo de todo el proceso) para poder contribuir a gestionar adecuadamente sus conflictos.

La entrevista inicial es la primera oportunidad, y una de las mejores, para aproximarnos a las partes. Sin embargo, no es ésta la fase del proceso de mediación que tradicionalmente ha recibido una mayor atención.

Generalmente, la fase posterior, que frecuentemente es considerada como la "auténtica negociación", en la que el mediador emplea técnicas aparentemente más complejas, directivas, o novedosas, suele ser objeto de un mayor interés, análisis y práctica.

Llevar a cabo una entrevista inicial, puede parecer común y sencillo, pero plantear este diálogo adecuadamente será fundamental, no sólo para orientar favorablemente la comunicación entre las partes y establecer con ellos un necesario vínculo de confianza, sino que, también, facilitará que las personas que participan en la mediación puedan expresarse libremente y reflexionen, poniendo de manifiesto y "ordenando" algunos de sus pensamientos, recuerdos y emociones. Es decir, en cierta medida,  pueden conocerse un poco mejor a través de sus propias palabras. 

De esta forma, la persona que comunica, construye una narrativa con la que el mediador podrá seguir trabajando. 

Precisamente, la obra de teatro, "El arte de la entrevista" (2014) del dramaturgo Juan Mayorga (Madrid, 1965) nos permite reflexionar, entre otras cosas, sobre el contexto que se crea cuando se está dispuesto a preguntar y, sobre todo, preparado para escuchar lo que esa persona quiera decir.

En la obra, una "sencilla" entrevista de una joven a su abuela, planteada casi como una rutinaria tarea escolar, provoca que emerjan conflictos no resueltos y quizá convenientemente "olvidados" en forma de deseos, dudas, secretos, frustraciones y reproches. Todo ello, se produce a partir de preguntas, en ocasiones directas y difíciles, otras muy abiertas, pero que favorecen que los personajes tengan la oportunidad de expresarse y que no siempre quiere ser escuchado.

  • Te pones ahí y me preguntas cosas. Sirve para recordar
  • ¿Qué cosas quieres que te pregunte?
  • Cosas difíciles.
  • ¿Cuál es tu color preferido?
  • Cosas más difíciles. De usted, se pregunta de usted. (...)
  • Su marido, ¿cómo era?
  • Tiene que preguntarme cosas que pueda responder. (...)
  • ¿Quiere igual a las dos (hijas)?
  • Eso es, ese tipo de preguntas (...)

Finalmente, asistimos a cómo estos diálogos generan una nueva narrativa sobre la historia familiar, que redefine sus relaciones y provoca importantes cambios.

En esta entrevista, realizada a través de distintos "cortes" pero casi de manera continua y en la que, finalmente, participan nieta, madre y abuela y el cuidador de ésta, los personajes reivindican su propia identidad, su punto de vista y también su derecho a mantener sus recuerdos, sus olvidos y su propia versión de ambos, ya que, como plantea el autor, en no pocas ocasiones, a través de la entrevista, descubrimos que "el pasado está tan abierto como el futuro". 

Esa circunstancia es especialmente observable en situaciones de conflicto; el presente está al servicio del pasado, que se ha apoderado de todo el protagonismo en detrimento del futuro.

Parte de la labor del mediador será contribuir a que las personas, partiendo de la expresión de su propio punto de vista, puedan, si es posible, ampliarlo con el del otro.

Así, una vez definido, explicado y compartido, el pasado no debería proyectarse como un bucle sin posibilidad de avance, sino dar paso a la exploración del mejor futuro posible para los implicados en el proceso.

Para ello, tendremos que intentar, entre otras muchas cosas, ejercer el arte de la entrevista, y en palabras de los personajes:    

  • ¿Qué cualidades debe tener, a su juicio, un buen negociador?
  • Tienes que pensar rápido. Tienes que ser imaginativo y flexible.

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