Blog Psicología para abogados

22

de

Marzo

Santiago Sinópoli

abogado y consultor psicológico

La lucha por la justicia me construye

Psicológicamente hablando les comentaba que el litigio jurídico implica la amputación de Yo, o tal posibilidad. Decía entonces que detrás del mero juicio, nuestro cliente está sintiendo que está en riesgo la subjetividad, se desestabiliza su personalidad en más o en menos.


Hay inseguridad jurídica a primera vista, hay inseguridad humana en definitiva. Este concepto de lo que conlleva el litigio jurídico, no debería pasar inadvertido por el abogado, que en la medida en que uno le de importancia a los grandes conflictos jurídicos y no le preste profesional atención a los temas de ¨poca monta¨, está banalizando su actividad profesional ¨y está  naturalizando el sufrimiento que ocasiona¨ a su cliente. A tal punto que se instala la creencia, que sólo hay que llevar a la justicia los grandes temas, los otros, los pequeños deberían entrar en alguna rápida transacción, o en el olvido del cliente, luego de ponderar gastos, demoras en la justicia, posibilidad de éxito, etc. Si el litigio jurídico, era de escasa entidad, se empequeñece aún más con todas las limitaciones que uno ve en la instrumentación del juicio. Pero sucede que ello no disipa el malestar psicológico que causa al cliente el conflicto jurídico, y por ende el riesgo que ello significa en su Yo.

La contracara de la sensación de amputación cuya dimensión la conoce el Yo que la sufre, está en la lucha por la justicia. Si uno pelea por lo suyo, lo está haciendo por su supervivencia psicológica, por la consolidación del Yo, por el reconocimiento del Otro a uno. Si el Otro me construye - como persona- y Yo lo construyo a su vez ( esto es desde que uno nace y por siempre), frente a un litigio jurídico, que es humano, en la medida que cada uno ¨no tenga lo suyo¨, por más que haya una solución formal, alguna de las partes en el litigio seguirá sintiendo el sufrimiento que acarrea la amputación de su Yo, ya sea por lo económico, por los valores que siente conculcados.

La lucha por la justicia nos construye como persona. Por ello ante un conflicto jurídico-humano, la función social y en cierto modo terapéutica del abogado, debe ver cuidadosamente de no recurrir a ¨pensamientos automáticos¨ que lo lleven a decir, que a los temas menores los encamina al allanamiento, el desistimiento o una rápida transacción y los pleitos de envergaduras si merecen ser derivados al tribunal judicial. Falso. El abandono de la lucha, en post de una fácil transacción, puede significar un mayor sufrimiento del cliente. Se pueden haber cerrado aspectos económicos, pero el Yo de su asistido se siente en riesgo, no reconocido. La subjetividad está o seguirá en riesgo. Estaríamos ante un desacierto psicológico de los que ejercemos al abogacía. Todos los que sufrimos por lo injusto, necesitamos de la reparación jurídica y psicológica.

Recuerde colega, la lucha por el derecho y su fin que es la justicia, construye la personalidad, consolida el Yo. Piense entonces cuando adopte una estrategia que efectos producirá no sólo en lo jurídico y lo económico, sino en la faz psicológica de su cliente. No nos desentendamos de ello.

Hasta la próxima.


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[ 2 Comentarios ] Pagina 1 de 1

  • 2 tsinopoli2003@yahoo.com.ar 2011-03-28 14:22:57
    Oscar me parece muy bueno tu comentario. Que positivo es entonces seguir siempre con la ilusión de los inicios del ejercicio profesional. O mantenerla siempre viva. Que cada caso sea como el primero. Gracias por tu interesante participación. Saludos.
  • 1 OSCARLEON 2011-03-25 09:45:08
    El proceder que comentas es muy habitual cuando los abogados empezamos a despegar, y los clientes a los que resolvíamos pequeños asuntos con destreza, van quedando relegados al olvido y, caso de volver a encomendar otro asunto, se tramita desgraciadamente con una motivación menor (que, en dedinitiva, produce el efecto que tu indicas en el cliente). Esto no debería ser así, pero realmente, todos sabemos que ocurre en mayor o menor medida. Para solucionar esta situación, connsidero hay tres posibles soluciones: a) Poner ilusión en todo lo que se haga, y volcarse en el asunto con interés y cariño, como si empezaras de nuevo b) Utilzar técnicas de delegación que garanticen al cliente un buen servicio con nuestra presencia y supervisión c) Ser honestos, y explicar al cliente nuestra imposibilidad de dar un buen servicio y remitirlo a otro compañero. La elección dependerá de factores como el crecimiento de nuestra organización y, como no, de nuestra implicación con nuestra profesión. En todo caso, es muy importante ser consciente de que el cliente sufre con esta situación. Esto nos ayudará a ser un poco mas empáticos.

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Santiago M. Sinopoli, Abogado, Graduado en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales del Rosario, dependiente de la Pontificia Universidad Católica Argentina ......[ver perfil]

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