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20 de Julio de 2018

Derivados, Futuros, Warrants… ¡No son tan complicados!

¿Qué son los derivados financieros? ¿Para qué sirven? ¿Por qué tienen éxito, pese al riesgo que suponen? O ¿En qué mercado interactúan? Son algunas de las preguntas que pueden surgir y que vamos a tratar de dar respuesta a continuación. A los abogados se nos resisten, pero son más sencillos de lo que parece.


Los derivados son un tipo de instrumento financiero, empleado para hacer frente a las cambiantes condiciones económicas. Es decir, permiten que las personas, tanto físicas como jurídicas, se anticipen a posibles riesgos o cambios futuros y así evitar verse afectados por situaciones no esperadas.

¿Es posible adquirir acciones que cotizan en Bolsa, o bienes, o moneda extranjera a un plazo y a un precio cierto? Se puede, y hay que asumir las ventajas e inconvenientes que ello conlleva.

Los derivados, como su propio nombre indica, derivan de otro activo subyacente (que puede ser cualquier variable cuantificable), del que depende su precio.

Entre las distintas funciones de estos instrumentos financieros encontramos: Por un lado, reducir el riesgo que puede generar una fluctuación del mercado, por ejemplo, cuando se negocia una compraventa futura a un precio fijo, para evitar posibles cambios en el valor del producto. Por otro lado, sirve para obtener un beneficio por la diferencia prevista del precio del mercado y del producto. Se pretende minimizar la aportación de los fondos de inversión.

Los derivados tienen varias ventajas. Destacamos de un lado, que no requiere una gran inversión inicial o requiere una mucho más pequeña que si se negocia directamente con el activo subyacente. De otro, que es un instrumento financiero a plazo, liquidándose a fecha futura.

Existen varios tipos de derivados, todos ellos con un grado de apalancamiento y funcionamiento diferente. Encontramos los Swaps y los contratos por diferencia (CFD), pero sin duda los más conocidos y empleados son los Futuros y las Opciones. Debido a su importancia vamos a hacer mención a estos dos últimos en apartados posteriores.

Un ejemplo de derivados concretamente de Swap, sería un contrato a tres años sobre una materia prima; la transacción sería un intercambio basado en el precio de la materia prima (aunque no se entrega esa materia prima en ningún momento). El contrato de Swap tiene la finalidad de compensar la diferencia existente entre el precio del mercado que va variando y el precio fijado en el contrato. Es decir, si el precio de la materia prima baja por debajo del precio establecido, B paga a A la diferencia, y si sube, A paga a B la diferencia.

Derivados y OTC ¿Por qué las OTC?

Las OTC o mercados "over the counter" son mercados extrabursátiles. En estos mercados dos partes directamente producen las negociaciones de los distintos instrumentos financieros, es decir, de los derivados. Se trata de contratos en los que las partes acuerdan la forma de liquidación del instrumento financiero.

Las OTC son atractivas ya que son mercados innovadores, aunque no hay que obviar que incurren en más riesgos que los mercados tradicionales. Estos riesgos se generan debido al apalancamiento y al riesgo de la contraparte, al no estar regulado por ninguna cámara de compensación.

Según el periódico cinco minutos "El 90 % de la operativa mundial de derivados y activos de renta fija ocurren en mercados OTC. En las OTC se encuentra todo lo que no está dentro de las operativas de las Bolsas de mercados regulados."

El inversor suele escoger mercados OTC porque se trata de productos especiales, que permiten satisfacer a los clientes específicos. Todo esto si lo unes con el apalancamiento y otras especialidades de los derivados hace que sea una oferta atractiva.

Conviene en este punto hacer mención a qué es el apalancamiento. El apalancamiento supone que con una inversión mínima o reducida se tenga gran exposición, pudiendo ganar mucho más, aunque arriesgando también mucho más.

Los OTC se caracterizan principalmente por su falta de transparencia, su gran tamaño y liquidez. Unido con una falta de regulación y una elevada interconexión de los grandes inversores.

Los derivados OTC entre entidades financieras toman como cláusula marco las de ISDA "International Swaps and Derivatives Association". Nunca en este mercado pueden participar inversores minoritarios.

ISDA se trata de una organización profesional que agrupa a los mayores actores del mercado de derivados. Como ya hemos mencionado, el objetivo principal es crear contratos estándar que creen un marco de referencia.

ISDA ha establecido un contrato marco para las operaciones de derivados que realicen dos instituciones financieras. La utilización de este marco, para un derivado contratado en un mercado OTC, es voluntaria.

Existe un Anexo de apoyo crediticio o lo que es lo mismo CSA (Credit support annex), como parte del contrato marco. Este apartado es uno de los más determinantes a la hora de la negociación futura entre los agentes llamados a pactar garantías para mitigar los posibles riesgos que resulten en las operaciones.

La principal función del CSA es que ayuda a establecer los protocolos que regulan el uso de esta garantía. Es decir, es un elemento que protege los intereses de todas las partes involucradas.

Opciones o Warrants

Contrato entre dos partes, en el que se adquiere el derecho a comprar o a vender un activo, en una fecha futura, a un precio fijado. Son derivados ya que dependen de la existencia de un activo subyacente. Estos instrumentos financieros permiten especular la subida o bajada de un activo financiero en el mercado y negociar en base a esas especulaciones.

Los warrants otorgan el derecho (y no la obligación) de comprar o vender un activo. Al cotizar en bolsa se utilizan como si fueran acciones, es decir se pueden vender en cualquier momento a otro inversor.

Las principales ventajas de los warrants son:

     -Cotización en la Bolsa española en tiempo real.

     -Dan acceso a una gran variedad de activos.

     -Transparencia en la negociación. Está sujeto a estrictas normas de supervisión por parte de Sociedad de Bolsas.

     -Permiten desarrollar diferentes estrategias de inversión. Como la inversión de compra apalancada, las operaciones inversas o la Cobertura.

La inversión de compra apalancada emplea los warrants como una estrategia de inversión empleando valores que consideramos que van a subir en el mercado. Como todos los derivados tiene apalancamiento, lo que supone una inversión mucho más arriesgada. Por el contrario, encontramos la estrategia de inversión de las operaciones inversas. Esta estrategia permite negociar cuando consideras que un valor de mercado va a bajar. Cuando crees que el valor del activo subyacente va a bajar en el mercado, es bueno reservarte el derecho a vender por un precio superior y así obtener beneficios mediante el warrant put. Por otro lado, como otro tipo de estrategia de inversión encontramos la Cobertura. La cobertura sirve para proteger un título contra las bajadas.

Tipos de Warrants y ejemplos.

Existen dos tipos de Warrant, en función de si adquieres derecho a vender o a comprar:

  • Warrant call: La compra de este warrant da el derecho (pero nunca la obligación) a comprar un activo, a un precio y plazo fijado. Reserva del derecho a comprar un activo. Lo lógico y recomendable es comprar un call cuando crees que dichos activos van a subir en el mercado. Este derecho cuesta un pequeño porcentaje del precio del activo. Puede ser que nos preguntemos en este caso el porqué no comprar directamente el activo. La respuesta es sencilla y es que la inversión inicial es menor comprando un warrant que el activo directamente, ganas lo mismo con una inversión menor. Se explicará en detalle en el ejemplo a continuación:

Ejemplo: Cuando compras 100 acciones, por un valor de 4 euros, pensando que van a subir en un futuro a 6 euros, requiere un desembolso inicial de 400 euros. Si efectivamente se cumple la previsión las venderás por 600 euros y obtendrás un beneficio de 200 euros. 

Por el contrario, con el warrant no se realiza la compra de las acciones en ese momento, si no el derecho a comprarlas en el futuro y a un precio fijo. Por esto pagamos una reserva supongamos que de 1 euro. Lo que supone que inicialmente solo has desembolsado 100 euros. Si pensando que van a subir los precios te reservas el derecho de compra a 4 euros (el precio de la acción en el momento) y si así sucede los comprarías por 400 y venderías por 600 que es el precio en el mercado futuro que te encuentras.   Es decir, inviertes 100 euros y ganas 200 euros.

  • Warrant put: La compra de este warrant da el derecho (pero nunca la obligación) a vender un activo, a un precio y plazo fijado. Reserva del derecho a vender un activo. Lo lógico y recomendable es comprar un put cuando estés convencido de que dichos activos van a bajar en el mercado.

Un ejemplo de Warrant put sería la compra de un put, cuando las acciones de X están a 10 euros y creo que en un futuro estarán a 6 euros. A fecha de hoy, estando a 10 euros me reservo el derecho a venderlas por dicho precio. El vendedor del put estará obligado a comprármelas por dicho precio, aunque en el mercado coticen a 6 euros. Lo que supone un beneficio de 4 euros por acción.

Conviene no olvidarse de los principales inconvenientes que poseen los warrants. Estos son el vencimiento y el apalancamiento.

Futuros

Contrato a plazo negociado. Las partes acuerdan la compraventa de un activo subyacente a un precio y plazo futuro fijado. Se trata de una compra-venta, cuya peculiaridad es que se determinan las condiciones en el momento de negociación y la ejecución real en el futuro.

La principal diferencia con los warrants es que el comprador de un futuro tiene la obligación de comprar el activo en la fecha de vencimiento, y el vendedor de ese mismo contrato tiene la obligación de entregar el activo al comprador en dicha fecha de vencimiento. No es el derecho a comprar o vender, si no que es la obligación de realizar la transacción.

Los futuros suelen tener la obligación de realizar unos depósitos en forma de garantía. Si un inversor considera que la cotización del activo va a subir es recomendable que compre futuros. Por el contrario, si considera que va a bajar debería venderlos.

Derivados y cobertura de cartera.

Por lo general los derivados financieros se emplean para especular, pero no siempre es así, si no que en muchos casos puede servir para reducir el riesgo, al permitir cubrir la cartera. 

La cobertura de cartera a través de derivados, se emplea para minimizar las pérdidas que puedan suponer una variación de los precios desfavorables. Lo que permite estar más tranquilos en caso de una bajada de la cotización de las acciones en cartera. El coste de realizar la cobertura es menor al valor de la cartera debido al apalancamiento de los derivados.

En relación a la cobertura de cartera se emplea la ratio de cobertura, índice que indica el número de contratos de futuro necesarios para cubrir la cartera, esto permite obtener el número de cestas réplica al que equivale la cartera. Es decir, indica el número de contratos a comprar o vender para obtener la mejor cobertura posible.

Como hemos visto a lo largo del artículo los derivados son unos instrumentos financieros buenos para inversores que no tienen miedo al riesgo y que prefieren realizar una inversión inicial menor. Pero no todos los derivados financieros son iguales, por eso será importante elegir bien cual de ellos se ajusta más a la actividad que quieres realizar. A la hora de trabajar con un derivado financiero será imprescindible siempre tener en cuenta el vencimiento y apalancamiento del mismo.

 

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