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10 de Abril de 2012 ADAM DUBIN, EXPERTO EN INGLÉS JURÍDICO

“Mucho negocio está yendo hacia los despachos medios y pequeños porque son más competitivos en precio”

  • "En nuestra profesión todo depende de las palabras"
  • "El uso y el significado de las palabras usadas en la práctica del derecho es el origen de muchísima litigación"
  • "Nuestras palabras determinan mucho y pueden ser fuente de litigación y responsabilidad penal"

Hoy gran parte de la población tiene un nivel al menos elemental de inglés: podemos entender un anuncio o parte al menos de la letra de una canción. Pero cuando se trata de trabajar es harina de otro costal. Y cuando el trabajo es la abogacía, tener un buen inglés es crucial. De ello hemos hablado con Adam Dubin, experto en inglés jurídico, con quien hemos comentado algunas de nuestras preocupaciones del idioma de Shakespeare.

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¿Cuáles son las principales dificultades del inglés jurídico?

El reto es que el inglés jurídico es muy técnico. Mucha gente puede mantener una conversación en inglés, pero poder hablar y escribir usando un vocabulario técnico y en un tono formal es algo que pocos abogados no-nativos pueden hacer.  La mayoría de abogados con los que trabajo tiene un alto conocimiento de inglés. Pero usar un vocabulario técnico y expresiones propias del lenguaje legal para representar a un cliente de forma profesional es mucho más difícil.

¿Se puede llegar a perder un asunto por una mala traducción?

En nuestra profesión todo depende de las palabras. El uso y el significado de las palabras usadas en la práctica del derecho es el origen de muchísima litigación. El tribunal no es más benévolo con los abogados que no son nativos y no poder hablar bien el idioma no es una excusa en el campo legal. Te sugiero que leas el artículo adjunto. Es sobre un caso en Wisconsin, EEUU, donde unos errores básicos de gramática y selección de palabras le costó a un cliente millones de dólares. Cuando estás trabajando como abogado en otro idioma hay que ir con muchísimo cuidado. Nuestras palabras determinan mucho y pueden ser fuente de litigación y responsabilidad penal.

¿Con qué esquema mental debería afrontarse el perfeccionamiento del inglés cuando este perfeccionamiento es hacia el mundo jurídico?

Lo principal es querer mejorar el nivel de inglés.  Es lo único que importa, y hay que dedicarse a ello en serio. Un abogado que entiende el valor de poder comunicarse en inglés y es consciente de los beneficios que el inglés puede traerle en su carrera tiene la motivación necesaria para ponerse a ello.

Existen herramientas tecnológicas con las que un abogado pueda actualizar y perfeccionar su inglés?

No hay herramientas tecnológicas exactamente, pero hay páginas web que ofrecen ayuda para mejorar el nivel de inglés. En mi opinión, la herramienta más efectiva es trabajar con un abogado-profesor en persona que pueda adaptarse a las necesidades del abogado. Por ejemplo, nuestra compañía personaliza cada clase según los requerimientos del abogado. Por ejemplo, si tenemos clase con abogados especializados en derecho corporativo que tienen niveles bajos de inglés general, nuestro método es usar el 90% de la clase para reforzar su inglés general y el 10% para introducir conceptos de inglés jurídico y corporativo. Después de unas semanas, vamos ajustando los porcentajes según el progreso del cliente. Este tipo de servicio no se encuentra en internet o por herramientas tecnológicas, creo.

El inglés británico, el americano, el de negocios hablado un poco por todos aquellos hombres de negocios que se quieren entender entre sí...frente a una elección acerca de qué inglés es el más útil en el mundo jurídico, ¿cuál sería?

Cada país tiene su propio sistema jurídico, y cada sistema jurídico tiene su propio vocabulario. Por ejemplo, aunque los sistemas legales son parecidos entre EEUU y Reino Unido, hay conceptos, palabras y expresiones diferentes. Por lo tanto,  si un abogado está trabajando en los EEUU, tiene que poder comunicarse en inglés-jurídico estadounidense, y si trabaja en Reino Unido, en inglés-jurídico británico. Al final, las diferencias no son enormes, pero existen, y un abogado tiene que tener conocimiento del idioma que se habla en la jurisdicción donde trabaja.

En el inglés profesional hay mucha riqueza de matices, que hace que una misma palabra para el inglés de negocios y para el jurídico tenga un valor diferente. ¿cree que sería posible una especie de "homologación", "estandarización" del inglés de negocios en general? 

En teoría seria útil estandarizar la terminología jurídica y/o de negocios, pero en la vida real la lengua es algo vivo utilizado por multitud de personas y en infinidad de situaciones. Ademas los diferentes sistemas legales de los diferentes países pueden utilizar el mismo termino de ingles legal con matices diferentes.

Desde su experiencia como profesor de inglés jurídico, si tuviera que seleccionar un perfil de abogado como mejor alumno, ¿cuál sería?

El perfil que yo elegiría sería un abogado que continuamente trabaja para mejorar su inglés.  Nosotros tenemos un método para ayudar al abogado a llegar a un nivel alto bastante rápido. Nuestras clases son intensivas e intentamos ayudar al profesional a poder comunicarse con fluidez en inglés en diferentes situaciones y contextos legales. Evidentemente, practicar y esforzarse es fundamental para ver resultados. Los abogados que están más comprometidos y dedican más tiempo y empeño progresan más rápido. También vemos a abogados que no tienen mucho tiempo y su nivel también mejora, aunque más despacio. Esto es comprensible; nosotros nos adaptamos a las necesidades y los horarios de los abogados.

¿Cómo puede ayudar a la internacionalización de un despacho la utilización del inglés?

Aunque hay crisis, hay negocio. Vemos compañías extranjeras que buscan despachos españoles para gestionar sus asuntos en España, o para colaborar en temas transnacionales. Mucho negocio está yendo hacia los despachos medios y pequeños porque son más competitivos en precio. El problema es que sus niveles de inglés en comparación con los abogados en los grandes despachos muchas veces es inferior. Por lo tanto, tienen más límites en el trabajo que pueden asumir y sólo unos pocos en realidad pueden trabajan en el plano internacional. 

Por mi experiencia, muchas compañías extranjeras están encontrando despachos españoles no sólo a través de contactos, sino también a través de sus páginas web -donde dicen que hablan inglés. El problema es que en realidad muchos despachos al final tienen que rechazar el trabajo porque su inglés es insuficiente. O corren riesgos al prestar servicios en un inglés de baja calidad.

Por ejemplo, ahora mismo estoy trabajando con un despacho corporativo y  pequeño que tiene bastante trabajo internacional. Una parte de su trabajo viene de su página web, que está en inglés y atrae a compañías extranjeras.  Como sus abogados hablan inglés muy bien (y estamos trabajando con ellos para dar seminarios de redacción, etc.), al final están atrayendo bastante trabajo internacional porque han desarrollado una reputación probada como despacho que realmente habla inglés.

Al final, están trabajando en Europa, EEUU y Oriente Medio porque pueden llevar casos en inglés. Muchos de los despachos con los que trabajamos no han llegado a este nivel y muchas veces no pueden coger casos muy complicados - y lucrativos. En esta crisis, los despachos que en realidad siguen creciendo son aquéllos que pueden trabajar en España y fuera.

Usted ha suscrito una alianza con Dominguez & Guiu, consultora especializada en marketing y organización para despachos profesionales. ¿Cuáles son los puntos principales de esta alianza?

Domínguez & Guiu es una consultora que trabaja con muchos despachos para ayudarles a ser más competitivos en una escala nacional e internacional a través de, por ejemplo, estrategias de marketing y comunicación. Tienen mucho éxito en este ámbito. Para nosotros, es un gran honor poder trabajar con un despacho así y hay muchos puntos de colaboración.  Como he mencionado aquí, un aspecto muy importante para el éxito y la proyección internacional de un despacho de abogados es que empiece a desarrollan su capacidad de comunicarse en inglés. Es un aspecto esencial. Nosotros trabajamos con los clientes de Domíguez & Guiu para aumentar su nivel de inglés mientras que Domínguez y Guiu se centran en el aspecto de marketing y comunicación. Juntos, podemos reforzar mucho las posibilidades de éxito de estos despachos preparándolos para ser más competitivos tanto a escala nacional como internacional  

Una vez cumplidos los primeros objetivos de la alianza con Dominguez y Guiu, ¿cuál sería el objetivo de crecimiento de esta joint venture?

Las empresas españolas internacionalizadas son las que mejor están sobreviviendo en la actual situación de crisis, porque pueden diversificar su riesgo en diferentes mercados internacionales. No obstante, las empresas con vocación internacional a menudo no tienen o conocen despachos de abogados de referencia que les puedan aportar tranquilidad y confianza en sus procesos de internacionalización, lo que les lleva a ir a buscar asesores en el país de destino. Ello puede ser una temeridad.

La situación económica en España requiere que los despachos de abogados reconsideren sus estrategias y se dediquen de forma creciente a apoyar a la empresa española en su internacionalización y a atraer negocio de mercados internacionales. Ser incapaz de ayudar a un cliente que se internacionaliza puede comportar un riesgo para el despacho porque puede dar pie a la prueba de otro asesor, y acabar perdiendo al cliente.

Fruto de la colaboración entre Dominguez & Guiu y Legal English Consulting Group se ha puesto en marcha un enfoque integral que ayuda a los despachos profesionales a maximizar su competitividad en mercados domésticos e internacionales. Mediante la ayuda de Dominguez & Guiu y Legal English Consulting Group, los despachos desarrollarán una estrategia que combina marketing y comunicación con formación en ingléspara empleados, con el objetivo que los despachos sean más competitivos tanto en la vertiente estratégica como idiomática.

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