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Marketing

28 de Febrero de 2013

El pasante que convirtió su despacho en una marca emocional

Había una vez un joven pasante que acababa de entrar en el despacho de su tío Juan. Juan era un reconocido abogado. El negocio le desbordaba y además estaba muy bien aposentado en sus fat fees. Clientes llamando a todas horas al despacho, clientes haciendo cola en la salita de espera, mientras nuestro joven abogado pasante gastaba las horas leyendo jurisprudencia y mirando su teléfono.

Marc Gericó,
Executive Partner GERICÓ ASSOCIATES


Ante la falta de experiencia y creatividad para conseguir clientes, empezó a llamarse (desde el móvil al fijo, a sí mismo) para que Juan pensase que los clientes empezaban a llamar a la puerta del joven pasante. Para peor suerte, a final de mes, la gran decepción para el joven pasante fue que la compañía telefónica le cobró el establecimiento de llamada, lo que supuso un negocio ruinoso. 15 años más tarde, el antiguo pasante se encuentra en unas atractivas y modernas oficinas en la planta nº12 de uno de los principales edificios de una capital española. La situación es completamente dispar.

Al entrar en recepción, la blancura y el albor del despacho, los boxes diáfanos y transparentes de cristal, y la panorámica espectacular de toda la ciudad, sumergen al cliente en una experiencia fabulosa. A ello sumado de la excelencia en el recibimiento de la secretaria, la atención, el ‘desvivirse' por el cliente o stakeholders, colaboradores, ya supone un primer impacto.

Hoy en día, los despachos deben entender que sus servicios son menos importantes que sus historias. El storytelling del joven pasante en sus duros inicios, impacta, por el gran contraste, entre las situaciones. Cada uno de esta serie de intangibles suman y si añadimos la excelencia técnica, pero que el cliente ya presupone, todo ello marca la diferencia.

Hoy en día, cuando atendemos a un cliente tenemos que transmitir una emoción e impactar, para no ser uno más. Tenemos que provocar emociones a nuestros clientes. Intenta sumergir al cliente en una experiencia. Se puede hacer mediante varios sistemas, no es imprescindible estar en un prominente edificio en una alta planta o tener considerables lujos. Con creatividad se puede lograr lanzar ese primer impacto y diferenciarse. Si las empresas han conseguido diferenciar la sal y el cemento, ¿crees que tú no puedes tener una firma diferente y atractiva? Trabaja para construir que tu despacho sea una marca que transmita. Una gran marca que produzca emociones, como ha logrado el joven pasante...

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