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25 de Enero de 2016

Reinventarse como profesional… a partir de los 40

Como todo en la vida, la carrera profesional también se suele medir en tiempo y edad. “No se tienen ni las mismas perspectivas ni ilusiones al principio de la carrera, a la mitad o al final”, se acostumbra a decir. Este hecho es una realidad asumida para la mayoría, aunque es absolutamente reversible si se realiza una reflexión sobre dónde se está y dónde se quiere llegar. La prueba de ello es que hay profesionales que han cambiado su rumbo profesional cuando otros solo piensan en encarar la recta final de su trayectoria profesional.

Francesc Domínguez,
Socio de Barton Consultants, SL
Autor del libro "De despacho competente a despacho competitivo: Cuéntame cómo conseguirlo" (Ed. Aranzadi)


Las edades del profesional suelen describirse de la siguiente manera:

  • Entre los veinte y pocos y los cuarenta, los profesionales tienen fuerza e ilusión por hacer realidad un proyecto profesional: un negocio propio rentable o bien una carrera profesional en un despacho de referencia.
  • Hacia los cuarenta, o cuarenta y pocos, a menudo empiezan a perder ilusión, les surgen dudas o insatisfacciones por la trayectoria profesional: profesionales competentes no consiguen alcanzar el éxito que quisieran o, por lo menos, una situación profesional satisfactoria.
  • A partir de los cincuenta, o cincuenta y pocos, muchos lanzan la toalla y se resignan a sus circunstancias, pensando más en la jubilación que en cómo mejorar su despacho o negocio.

Con independencia de la edad, la mayoría de profesionales cree que perseverando en el trabajo duro conseguirá tener un despacho rentable o una situación profesional satisfactoria. La realidad suele desmontar esa creencia. Ser competente en derecho, economía o en otras disciplinas profesionales no es garantía de poder vivir una vida profesional satisfactoria.

¿Por qué ocurre esto? Porque aún son muchos los profesionales que desconocen que la fuerza de los despachos radica en su capacidad de comercialización: en su capacidad de crear marca y de saber captar y fidelizar el tipo de clientes y casos que se quieren tener. Como toda disciplina, en caso de aplicar el marketing hay que hacerlo de manera profesional. Si no se hace así, podemos incurrir en errores de mercado que encasillen a nuestro despacho o a nuestra propia persona. Además, basar, por ejemplo, la comercialización del despacho en una presencia activa en redes sociales o en acciones más o menos frecuentes de networking es importante pero no es suficiente. Todos los despachos lo hacen. Realizar acciones de creación de marca o comerciales sin rigor metodológico suele llevar a largo plazo al cansancio y la frustración.

Sin método comercial es harto difícil -por no decir (casi) imposible- acceder a nuevos o mejores clientes. El freno a nuestra carrera profesional suele estar en nosotros mismos. Para cambiar esta situación, reconozcamos que no podemos saber de todo y dejémonos ayudar. Es un consejo que cada uno debe decidir si coge o no.

 

 

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