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Nuevas Tecnologías

15 de Enero de 2020

Conciliación y tecnología

Hablar de la irrupción de la tecnología es hablar de todas las herramientas que han hecho que hoy tengamos una vida mejor, refiriéndonos por ello con este término a todos los avances como la imprenta, Internet, los smartphones, la inteligencia artificial…

Sara Molina,
Nize Partners


Por tanto, el nacimiento de la tecnología es sin duda el resultado de la evolución en base a las necesidades del ser humano, surge como una manera de superarse, perfeccionarse, analizarse y favorecer el progreso. Por ello la tecnología no debe ser más que un instrumento, un medio para llegar a un fin que es la evolución y prosperidad del ser humano sin diferencias de género.

En 1965 Gordon Moore afirmó que la capacidad de un chip se duplicaría cada dos años y esto se sigue cumpliendo a día de hoy. Resulta especialmente útil para comprobar este crecimiento condensando en los últimos tiempos la curva de aceleración del crecimiento tecnológico que muestro a continuación.

El desarrollo de las herramientas debe implicar a su vez una mejora del bienestar. Inicialmente el ser humano se conformaba con cubrir necesidades primarias y sobrevivir centrándose en la base de la pirámide de Maslow. La tecnología, además de permitir una mejora en el bienestar, ha ido alargando la esperanza de vida (impulsado la idea de la singularidad y el transhumanismo para algunos).

Román Gubern en La Hipótesis del Lago dice que el hombre primitivo se ve reflejado en el agua, deduce que es él mismo y de esa manera, lo que antes era una representación icónica pasa a ser una representación racional. Lentamente, el tamaño del cerebro fue aumentando y en la misma proporción aumentaron las habilidades sociales, mentales y prácticas del hombre hasta llegar a lo que somos hoy.

Toda persona está formada por una base cultural, ética y moral que va adquiriendo a través de la propia experiencia a lo largo de su vida. Quizás el peligro de nuestra sociedad actual tan avanzada tecnológicamente es que el único criterio que impere sea el utilitarista que fomenta los sesgos inconscientes de los que se nutren los sesgos de la IA. Por ello la tecnología no debe estar exenta de propiciar el bienestar entendido de forma global, sin diferencia de sexo siendo imprescindible para ello avanzar en la conciliación y la corresponsabilidad.

Giovanni Sartori explica en su libro Homo videns: La sociedad teledirigida que se ha producido una involución en la mente del hombre moderno, proporcionalmente contraria a aquella evolución mencionada en la Hipótesis del Lago de Gubern al referirse al hombre primitivo. En conclusión, el incentivo para la evolución tecnológica ya no es el progreso del hombre, si no el progreso de la tecnología en sí.

¿Qué tecnologías fomentan la igualdad?

A la pregunta ¿Qué tecnologías fomentan la igualdad?, mi respuesta: es todas y ninguna precisamente porque se trata de un problema de base. Es necesario hacer más ágiles los propios procesos y el diseño de los mismos a nivel empresarial, pero ello implica un cambio cultural más profundo a nivel macro que debe permear también nuestro sector generando modelos socialmente responsables. El día tiene 24 horas en las que hay que trabajar, conciliar y descansar y eso a veces es incompatible con continuas jornadas maratonianas de trabajo. La movilidad debe impulsar la comunicación, pero desde la conciencia de la necesidad de practicar la desconexión digital real.

Soy una firme defensora de la igualdad de derechos y oportunidades para la mujer como la base de una sociedad avanzada y justa. Para ello, en muchas ocasiones se habla de la necesidad de la corresponsabilidad, pero siguen existiendo a día de hoy muchos lastres culturales y sociales que lo impiden. Además, existe una lacra de la que poco se habla y que es cada vez más común y afecta a aquellos que piden la baja de paternidad y que trabajan por conciliar con su vida profesional. A estos hombres en muchas ocasiones se les estigmatiza y penaliza en las estructuras.

Fruto de la última cumbre de mujeres juristas y de la mesa moderada por Esther Montalvá, diputada de Asuntos Digitales del ICAM, en la que tuve el honor de participar, se extrajeron algunas cuestiones como que la tecnologías, por sí misma no van a solucionar la desigualdad entre hombres y mujeres en sus carreras profesionales, pero bien utilizada puede contribuir a aumentar la eficiencia en el trabajo para favorecer la conciliación y la corresponsabilidad, además de  generar un cambio en la cultura presencialista predominante en las empresas  que obstaculiza el acceso de las mujeres a los puestos de mayor responsabilidad.

La implantación de la tecnología debe acompañarse de una sólida cultura de género en nuestro sector. Sólo así será posible cambiar las prácticas empresariales más asentadas y más sangrantes para la igualdad. La clave es que las mujeres tengan acceso a los espacios de decisión, que es donde se puede cambiar realmente la cultura en nuestro sector dónde todavía el techo de cristal hace que sólo un 19% de los socios son mujeres.

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