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6 de Febrero de 2012

Efecto Streisand: las reglas del juego en las redes sociales y en la web 2.0

Las redes sociales y blogs permiten la relación con diversos públicos, son un buen escaparate que también facilita la interacción y retroalimentación con valiosas aportaciones pero también nos hace vulnerables. Tengamos o no una participación activa en la web social estamos expuestos a críticas, comentarios destructivos, injustos o simplemente molestos que pueden dañar la imagen o reputación de la firma.

Valeria Ramírez,
Consultora de comunicación jurídica y financiera (@valeria_rg)


¿Cómo reaccionar ante este escenario? Por extraño que parezca no siempre será adecuado articular una respuesta o solicitar la retirada de la información, ya que se puede conseguir justamente el efecto contrario al deseado: potenciar la visibilidad de aquello que incomoda y fomentar su redifusión exponencialmente. Esto se debe a la viralidad de la web y a la facilidad con que un mensaje o fotografía puede propagarse en internet causando más perjuicios que beneficios. En este caso, la información, lejos de desaparecer, recibe gran publicidad y consigue despertar el interés de un mayor número de personas.

Los internautas han denominado a este fenómeno "efecto Streisand" y se refiere al fracaso del intento de censura en internet. Es decir, cuando el censor intenta ocultar o desaparecer información de la red (páginas web, perfiles en redes sociales, imágenes, archivos, etc...) consigue exactamente el efecto opuesto ya que la información acaba siendo ampliamente divulgada. Según algunos esto se debe al espíritu libre de la red que "reacciona" ante la censura; según otros, simplemente a la curiosidad que produce la prohibición.

El término se acuñó en 2003, cuando la cantante Bárbara Streisand demandó al fotógrafo Kenneth Adelman y a la página de fotografías pictopia.com exigiendo que se retirase una foto aérea de su casa. El resultado fue una gran repercusión mediática de dicha fotografía a través de otras webs, blogs y sitios de noticias.

Recientemente, la campaña electoral nos dejó un ejemplo más del efecto Streisand cuando el equipo de comunicación online de Mariano Rajoy denunció la existencia de una cuenta paródica en Twitter (@nanianorajoy), dicho perfil publicaba mensajes parodiando el discurso e incluso la forma de hablar del entonces candidato. El resultado fue la proliferación de cuentas paródicas y una corriente en internet que ganó gran popularidad bajo la etiqueta #freenaniano. Además el tema ocupó varias páginas en prensa y propició la redifusión de los tweets en diversos blogs y perfiles. Exactamente el efecto inverso al deseado.

En efecto, en algunas ocasiones es mejor ignorar las alusiones incómodas antes de dar más publicidad a la ofensa de que, a nuestro juicio, hemos sido objeto.

Aunque el ‘efecto Streisand' se circunscribe a internet es cierto que no es un fenómeno exclusivo de las nuevas tecnologías. Con anterioridad ya se presentaba la disyuntiva de denunciar o no algunos delitos contra el honor por el riesgo de un resultado exactamente opuesto al deseado

El espíritu libre de la red y su alcance multitudinario han permitido expresiones de conciencia social tan importantes como la primavera árabe. Además han conseguido simplificar la comunicación en catástrofes como los terremotos de Chile y Japón, entre otros ejemplos. Esta libertad en ningún caso puede ser excusa para la ofensa libre ya que, como en el mundo real, el respeto al derecho ajeno debe privar por sobre todos los intereses y lo contrario debería ser sancionable. Sin embargo, exista o no una agresión, será necesario valorar nuestra respuesta conforme a las reglas de juego en la web participativa ya que el resultado podría ser contraproducente.

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