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24 de Agosto de 2016

Los robots ‘abogados’ llegan a los despachos

La optimización de los despachos es uno de los retos del sector jurídico. Los informes Jomati dejan patente las tendencias del mundo legal en su adaptación al cliente en precio y servicio: reducción de costes, deslocalización, mejora de procesos, establecimiento de políticas low cost… Una evolución imparable para un mercado que ha vivido la crisis mundial en primera línea y que ha tenido que ir adaptándose a las demandas de sus clientes, a nuevas propuestas innovadoras de la competencia y que, a pesar de su imagen tradicional, está en continuo cambio.

Fernando Biurrun Abad,
Abogado. Consultor de Social Media @fbiurrun


De hecho, hace unas semanas se conocía el fichaje realizado por la firma americana Baker & Hosteler de un robot "abogado" de la compañía Ross. Ross se ha creado a partir de un sistema de Inteligencia artificial desarrollado por IBM, también conocido como proyecto Watson.

El robot está orientado a facilitar la selección de documentación jurídica relevante para un caso (legislación, jurisprudencia...), con capacidad de dar respuesta a cuestiones jurídicas que se le planteen en función de los contenidos que ha tratado.

En los medios legales americanos se habla de que la implantación de esta tecnología podría sustituir a los recién licenciados que, normalmente, se encargan de las tareas de documentación, lo cual abre un debate importante sobre el futuro de la abogacía o, incluso, en la formación de los futuros juristas.

No hay mucha diferencia entre lo que puede hacer un robot en trabajos documentales, como aquellos otros trabajos en los que los despachos han pasado a realizar en una producción en cadena. Como en toda actividad, hay unos trabajos que, sin ser despreciables, están más cerca de procesos y rutinas de menor valor.

Determinar los procesos de aportación de valor en nuestra profesión van a ser determinantes. Cuando la información era poco permeable y de difícil accesibilidad, el valor estaba en tener acceso a la misma. Hoy en día, las fuentes son accesibles y, cada vez, menos diferenciales. Podemos pensar que la aportación de valor se focaliza en la parte del proceso en el que se diseña la estrategia, el planteamiento del caso, las líneas argumentales..., en suma, en todo aquello que "creamos" a partir de la información.  Y habrá que profundizar en otros puntos de creación de valor que nos permitan diferenciarnos: relación con el cliente, acceso a mercados, servicios integrales...

Hace varios números de Actualidad Jurídica Aranzadi comentábamos cómo se desarrollaban modelos, a través de un robot, para facilitar las reclamaciones de los ciudadanos. Hoy, en nuestro país, por ejemplo, hay varias startups desarrollando modelos de formularios inteligentes que facilitan la redacción de contratos.

Pero no todo el desarrollo de la Inteligencia Artificial está orientado a "sustituir" recursos personales. Smokeball Ai es otro robot que, con inteligencia artificial (sus promotores le llaman Actividad inteligente), facilita la gestión de las horas facturables a cada cliente, evitando tener que llevar registros manuales, ya que hace un seguimiento de la actividad del profesional sin mediar ninguna acción expresa por el usuario.

Esta vez es un algoritmo el que proporciona una predicción sobre el resultado de los casos. Así, un experto americano ha desarrollado un modelo que es capaz de predecir con un acierto del 70% el sentido del fallo en los casos planteados ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Una herramienta de este tipo facilitaría a los abogados a informar a sus clientes de los posibles resultados y establecer las estrategias a seguir. La información ya no se limita a las fuentes tradicionales, sino a las tendencias de cada juez o tribunal en resolver los diferentes tipos de asuntos.

El Bank of América prevé que para el año 2025 los robots realizarán el 45% de las tareas de manufactura frente al 10% actual. Por su parte, el Banco de Inglaterra estima que en 20 años los robots pueden suponer una destrucción de 15 millones de empleos. Al mismo tiempo, desde la Unión Europea se habla de necesidades de hasta 900.000 empleos vinculados a profesionales con altos conocimientos informáticos y habilidades comunicativas.

No podemos dar la espalda, en el sector jurídico, a una realidad que, como ya hemos visto, ya ha comenzado a ser presente. De todo cambio, surgen amenazas, pero también oportunidades. Muchos son los compañeros que avanzan los problemas legales que podrán surgir de la presencia de los robots, abriendo así una oportunidad de negocio en asesorar a quienes desarrollen sus proyectos empresariales y a quienes se vean afectados por su implantación.

La Inteligencia artificial ha llegado y, está claro, que los grandes despachos anglosajones e internacionales van a ver oportunidades para optimizar su propuesta de valor y sacarle partido. Estaremos atentos a los siguientes movimientos.

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