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RRHH

1 de Julio de 2009

Grupo vs. Individuo: ¿hay algún camino intermedio?

La relación de los empleados con sus empresas varía de acuerdo con los países y las culturas. En general, podemos decir que existen dos aproximaciones al fenómeno: por un lado los norteamericanos, mucho más individualistas, tienen lazos menos fuertes con las empresas a las que sirven. Los japoneses, por el contrario, valoran negativamente el cambio continuo de empleo.

Antonio Lazard,
Socio Director de Real Business consultora de servicios profesionales


En los Estados Unidos es muy normal que un empleado cambie de organización, atendiendo a mejoras salariales e incrementos en los beneficios. Es más, los empleadores tienen gran interés en que los postulantes tengan currículos extensos, con el fin de contratar al personal más versátil para el cargo.

Los japoneses ven las cosas de forma diferente. Para ellos una persona que ha tenido muchos trabajos, carece de lealtad y siembra de dudas a sus futuros jefes. Es muy normal que un empleado haga -literalmente- su vida en la empresa; esto conlleva pasar por gran cantidad de puestos dentro de la organización. Bajo esta óptica la capacitación juega un importante rol, ya que se hace en el interior de la compañía.

Es muy normal ver que los altos cargos de las empresas niponas empezaron muy abajo en el organigrama, y, tras años de esfuerzo, escalaron la pirámide hasta alcanzar puestos importantes. Para ellos, nadie puede ser presidente o cargo directivo si no ha pasado por la mayor cantidad de dependencias posible, adquiriendo una visión global del negocio y de la organización.  

El punto es que las dos posturas están básicamente bien: una hace énfasis en la persona y la otra en el grupo. Nuestra aproximación tiende más a la norteamericana; occidente es -no hay que olvidarlo- hijo de la ilustración liberal. Pero podemos aprender cosas de los orientales. Su concepto de "visión global de la empresa" es muy instructivo. Sin cambiar las cosas de manera radical, es importante que sepa a que se dedican las personas a su cargo.

Dedique un tiempo a entender el trabajo de los demás, acompañe a sus subordinados, de vez en cuando, a hacer sus labores. Pídales que le expliquen las dificultades de lo que hacen, así como las ventajas y motivaciones que tienen al trabajar. Recuerde que es muy fácil dar órdenes cuando se ignora lo que cuesta lograr los objetivos. Con esto conseguirá dos cosas: hacer sentir a quienes le rodean su preocupación por ellos y, además, podrá establecer metas razonables a sus empleados.

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