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16 de Diciembre de 2010

Resolución de conflictos con inteligencia emocional

El término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás.

Jorge Palacios Plaza,
Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid


Como sabéis especialmente los abogados, está muy extendida la idea de considerar a los conflictos como algo negativo, asociado a la agresividad e irritabilidad, asociado a "tengo un problema gravísimo abogado". Por el contrario, dependiendo de la mirada del conflicto, hay otros tantos que pueden llegar a ser positivos: estos pueden ser una experiencia positiva, generadora de nuevas ideas o soluciones y a la vez catalizadora de cambios. Porque el conflicto no es en si mismo un problema. Hace días, un amigo separado me decía: "Jorge, te lo digo de verdad. Con mi separación me he liberado de muchas cosas. Quiero cambiar mi manera de ver y hacer las cosas a partir de ahora".

La cuestión es como se afronta la situación conflictiva. El buen manejo del conflicto es también mirar el vaso medio lleno y no medio vacío. Muchos de nosotros perdemos mas energía evitando o suavizando las diferencias que si habláramos abiertamente de ellas. Esto es inteligencia emocional. Bien guiado y valorado, el descontento creativo reduce tiempo, energía y ansiedad que se suele perder en disputas destructivas, maniobras secretas, falsas suposiciones, conductas agresivas, continuos malentendidos, y tantas y tantas otras.

Las personas que quieren afrontar adecuadamente situaciones conflictivas son principalmente, grandes negociadores. Como vosotros, abogados. Sois personas con elevada inteligencia interpersonal, que sabéis encontrar los puntos de equilibrio, donde las dos partes salen ganando y quedan satisfechas, habiendo pasado por el menor nivel de fricción posible. En este sentido, el equilibrio emocional es la piedra angular de cualquier táctica de resolución de conflictos.

En la práctica diaria de la abogacía, la inteligencia emocional nos puede sacar de innumerables conflictos, trabajando:

La conciencia de uno mismo: Se refiere al conocimiento de nuestras propias emociones y como nos afectan, Es importante conocer el modo en el que nuestro estado de animo influye en nuestro comportamiento, cuales son nuestras fortalezas emocionales y cuáles nuestras áreas de mejora.

Regularnos y autocontrolar nuestras emociones: El autocontrol nos permite no dejarnos llevar por los sentimientos del momento. Es saber reconocer qué es pasajero en una crisis y que perdura. Una idea, fija tu atención a los objetivos, y no a los obstáculos.

Actuar de forma positiva y optimista: ¿vaso medio lleno o medio vacío, tú eliges ...

Y cómo no, saber reconocer las emociones de los demás: saber interpretar las señales que los demás emiten de forma consciente y especialmente inconsciente es vital en un trabajo como el del abogado. El reconocer las emociones ajenas, aquello que los demás sienten y que se puede expresar por la expresión de la cara, por un gesto, por una mala contestación, nos puede ayudar a identificar y establecer mejores relaciones con las personas de nuestro entorno. Reconocer las emociones ajenas es el primer paso para entenderlas e identificarnos con ellas.

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