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7 de Marzo de 2018

Responsabilidad social corporativa en los despachos: de la estética a la estrategia

  • Es el momento de que los despachos introduzcan políticas de RSC de una manera estratégica y sistemática
  • Algunos despachos caen en el error de considerar la RSC como un gasto sin contrapartida

Aunque la responsabilidad social corporativa (RSC) empezó a despertar el interés de las empresas norteamericanas en los años 50, no llegó a generalizarse entre los despachos hasta los años 90. En nuestro mercado legal, la tendencia se fue extendiendo con el aterrizaje de los bufetes internacionales, pero sigue siendo una asignatura pendiente para muchas firmas españolas, especialmente las de menor tamaño.

Susana Alesón García,
Consultora. Socia de Marketingnize, firma especializada en Marketing & Management para despachos de abogados


Cada vez va a ser más frecuente que los clientes socialmente responsables elijan a sus abogados externos teniendo en cuenta sus políticas de RSC. En el caso de las licitaciones públicas, la nueva Ley de Contratos del Sector Público permite a las administraciones introducir condiciones de este tipo en los pliegos de contratación, tanto como criterio de entrada en el concurso como de puntuación de las ofertas.

Por tanto, es el momento de que los despachos introduzcan políticas de RSC de una manera estratégica y sistemática. A continuación, detallamos algunos errores frecuentes, pero relativamente fáciles de evitar:

1. Confundir RSC y cumplimiento normativo

A ningún despacho se le escapan sus propias obligaciones en materia de gobierno corporativo, blanqueo de capitales o protección de datos, pero acatar la normativa vigente y establecer planes de compliance no equivale a ser socialmente responsable. La RSC implica ir más allá, adquiriendo de manera voluntaria compromisos adicionales en materia social, laboral y medioambiental, que se vean reflejados en la estrategia, en las operaciones y los procedimientos de todo el despacho.

2. Excusarse en el tamaño

Según un informe financiado por el Ministerio de Empleo, el 51% de las pymes españolas invocan la falta de recursos económicos como principal obstáculo para la implementación de la RSC (le siguen la inexperiencia y la falta de motivación). En el sector legal, podríamos añadir las jornadas de trabajo interminables. Sin embargo, hay estudios que demuestran que aquellas empresas socialmente responsables han sorteado mejor las dificultades económicas. Además, si bien algunas iniciativas únicamente están al alcance de los grandes bufetes, hay otras para las cuales ser una pyme puede ser una ventaja, por su mayor agilidad y flexibilidad.

3. Pensar solo en los clientes.

Una política de RSC tiene que responder a las expectativas de todos los stakeholders o grupos de interés que rodean al despacho: clientes sin duda, pero también empleados y sus familias, universidades, colegios de abogados, proveedores y entes públicos. En mi opinión, uno de los colectivos más desatendidos en el sector es el de los propios empleados. Reflexionar sobre sus preocupaciones (conciliación, igualdad de oportunidades, desarrollo profesional y personal, entre otras) y abordarlas en el marco de la RSC reforzará la eficacia de otras políticas de recursos humanos y retención del talento. 

4. Dejar la política de RSC en manos de un equipo.

Es común en los despachos españoles que tanto el diseño como la ejecución de la política de RSC recaigan en el responsable de recursos humanos o de marketing. La estrategia de RSC tiene que formar parte de la estrategia del despacho, y son sus líderes los que deben motivar a toda la organización. Una vez definidos los pilares y líneas de actuación, lo mejor es escuchar al conjunto de empleados e implicarlos en la elección de iniciativas concretas; cuanto más participen en las decisiones, más duradero será su compromiso con los proyectos elegidos.

5. Olvidar que hay vida más allá del pro bono.

El asesoramiento jurídico gratuito tiene que ser uno de los pilares de la RSC de un despacho, por la función de acceso a la justicia inherente al ejercicio de la abogacía. Pero no hay que descuidar otro tipo de iniciativas que ponen en valor el resto de las habilidades e inquietudes no solo de los abogados, sino también del resto de profesionales de la firma.

6. No medir los resultados

Algunos despachos caen en el error de considerar la RSC como un gasto sin contrapartida, en lugar de una inversión en activos generadores de confianza. Para lograr un compromiso de la firma a largo plazo, es esencial medir la rentabilidad de las acciones realizadas. Se pueden utilizar distintos sistemas de medición, tales como el GRI (Global Reporting Initiative) o el SROI (Social Return on Investment).

7. No comunicar

Existen firmas reticentes a comunicar sus acciones de RSC, pecando de excesiva humildad. Es importante buscar herramientas (redes sociales, página web, memoria anual) que permitan compartir regularmente estas iniciativas, incluso las más modestas. Todas son capaces de producir un impacto positivo en la reputación del despacho y en la percepción de valor por parte de los stakeholders, además de generar un efecto llamada en el ecosistema empresarial.

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