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20 de Junio de 2013 Pablo Maella es Socio de Maella & Partners, S.L., Lecturer del IESE y Autor de “La casa de la eficacia: cómo sentar las bases de la productividad personal y organizacional!

“Si uno quiere, puede ser mucho más eficaz”

Se puede mejorar la eficacia de las personas. Conseguirlo no es difícil ni complicado. Depende principalmente del propio individuo. Sólo se necesita constancia. Hay conductas y comportamientos, que al seguirlos, dan como resultado que las personas sean más eficaces. Si queremos organizaciones productivas, empecemos por desarrollar la eficacia individual de los colaboradores. Si queremos conseguir nuestras metas, empecemos por desarrollar nuestra propia eficacia. No hay otra manera.

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1.- ¿Por qué has trabajado el tema de la eficacia individual?

Porque creo que hay mucho espacio de mejora en este tema. Sirva como ejemplo una encuesta realizada a miles de profesionales americanos de todos los sectores, en la que el 75% de los encuestados declararon que podrían rendir bastante más de lo que lo estaban haciendo en ese momento. Esto evidencia la gran cantidad de oportunidades que existen de mejorar nuestra eficacia. Las personas podemos rendir bastante más de lo que lo hacemos, y lo podemos conseguir cambiando una serie de comportamientos y actitudes ineficaces por otros más efectivos.

2.- ¿Y en qué consiste la eficacia individual?

Nuestra eficacia individual depende de que seamos personas responsables, eso es lo primero, pero la responsabilidad sola no es suficiente, también es necesario que tengamos las capacidades adecuadas para hacer nuestro trabajo, que nos automotivemos para alcanzar nuestra metas, que simplifiquemos todo lo que podamos, y además de todo esto, si tenemos un poco de suerte, pues mucho mejor.

Los profesionales que tengan estas características alcanzarán la eficacia, y las empresas que las fomenten en sus colaboradores conseguirán incrementar su productividad.

3.- Antes has hablado de comportamientos ineficaces, ¿podrías ponernos algún ejemplo?

Uno muy habitual es quejarse de aquello que no nos parece adecuado en vez de emplear nuestras energías en tratar de mejorarlo. Cuando me quejo, me centro en el pasado y en lo que no puedo hacer, mientras que si actúo, pongo mi foco de atención en tratar de mejorar la realidad. Todos podemos quejarnos de nuestros jefes, colegas, clientes y demás, y seguro que tendremos buenas razones para hacerlo. Pero si nos quejamos, lo único que hacemos es potenciar nuestra ineficacia, y además, fomentar en nosotros una cierta sensación de frustración.

Otro comportamiento de ineficacia frecuente es poner el énfasis en lo que nos falta, en vez de en lo que tenemos. En cierta ocasión un profesional se lamentaba de que no tenía dotes comerciales porque no era simpático, cuando sí tenía una gran capacidad de generar ventas a través de su lógica y robusta argumentación. El caso es que como ponía el énfasis en lo que no tenía -simpatía-, en vez de en lo que tenía -solidez técnica-, no era eficaz a la hora de conseguir ventas. Hasta que finalmente, no trató de sacar provecho de sus puntos fuertes no fue un comercial eficaz. Y es que la eficacia pasa por alcanzar la mejor versión de uno mismo, y no por desear ser aquello que no somos.

4.- ¿Algún otro comportamiento para ganar en eficacia?

Hay muchos más comportamientos que pueden mejorar nuestra eficacia o empeorarla, según lo que se haga. Uno es huir de la complejidad y buscar la máxima simplificación. Hay que tratar de simplificar en todo lo que hacemos, porque las cosas se tienden a complicar sin que nos demos cuenta y eso es fuente de ineficacia.

En nuestra vida ocurre lo mismo que en nuestros armarios: los vamos llenando de cosas poco a poco, y si no hacemos limpieza de vez en cuando, se van a acabar llenando de porquería. Pues lo mismo nos ocurre con la complejidad, sino tratamos de simplificar, todo se tenderá a ir complicando y nuestra eficacia se va a resentir mucho. Cuando más simple todo, mucho mejor.

5.- ¿Las organizaciones están gestionando adecuadamente la eficacia de sus personas?

Las iniciativas  que suelen promover las empresas para incrementar la eficacia de las personas, paradójicamente, no acostumbran a tener en cuenta a las propias personas. Estas iniciativas, como por ejemplo fomentar el liderazgo de los mandos para que traten de incrementar la eficacia de sus colaboradores, no acostumbran a ser útiles porque olvidan lo fundamental: la propia persona.

Ponen el foco en "qué es lo que la empresa puede hacer para que la gente sea más eficaz", descuidando el aspecto más importante de todo esto, a saber: "qué es lo que la propia persona puede hacer ella misma para ser más eficaz". Es necesario dar un giro de 180º en la gestión de la eficacia individual, dando el protagonismo de la misma a los propios individuos, más que a los directivos. Se puede mejorar mucho en este aspecto.

6.- ¿Cuáles pueden ser los beneficios para las empresas de la gestión de la eficacia individual?

Mejorar sus resultados, y crear una cultura de empresa basada en la responsabilidad, la iniciativa, la positividad, la proactividad, la sencillez y la autonomía. Además también es beneficioso para las propias personas, que se constituyen en los protagonistas de su propia eficacia.

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