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Saber cómo aplicar lo que uno sabe en la acción es lo más difícil y quizás por este motivo muchas organizaciones no pueden capitalizar en el mercado los conocimientos que poseen los empleados. En la mayor parte de las organizaciones el "asunto" del aprendizaje se lo toman muy en serio (capacitación constante, aprendizaje continuo, aulas virtuales, e-learnning, etc.) y, como si esto fuera poco, cuando sale algún tema de management nuevo enseguida lo compran. BASTA DE GASTAR PLATA POR FAVOOOOOOOOOR !!!!!!!
Pablo L. Belly,
presidente y fundador de Belly Knowledge Management International
Saber es un componente importante del conocimiento, pero quedarse con el saber y nada más no alcanza, hace falta un paso más importante aún, y ese paso posterior es el que más trasciende, el que más se hace notar al hablar del conocimiento.
Seguramente el lector no entiende mucho, lo más probable es que su pensamiento sea, pero ¿a este idiota qué le pasa? por un lado escribe sobre la importancia de los conocimientos y ahora dice lo contrario. Puede ser cierto que sea un idiota, aún no le he demostrado lo contrario, no obstante permítame aclarar este punto.
Una cosa es el SABER QUÉ y otra cosa es el SABER CÓMO, con esto quiero decir que el capital intelectual no está compuesto por el hecho de que la empresa tenga bastos conocimientos teóricos sobre un tema específico (saber qué), sino que está relacionado a la aplicación práctica en el mercado de esos conocimientos (saber cómo).
Antes de tocar de lleno el ámbito de las empresas, permítame dar un ejemplo con lo que sucede en los estudiantes universitarios: cuando se gradúan, después de cuatro o cinco años de incorporar conocimientos teóricos, creen que son pocos, así que se meten a hacer un posgrado; después de pasar más de dos años estudiando se dan cuenta de que aún no son suficientes y se embarcan en un master, donde invierten otros años más, luego deciden especializarse y se embarcan en un doctorado, pero como no es suficiente la especialización, se recontraespecializan en un Phd, hasta que dicen: POR FIN TERMINÉ !!!! Ahora me pongo a trabajar... ¿por dónde empiezo?, ¿cómo lo hago?
Coincido en que no puede haber un "saber cómo" si no hay un "saber qué", es decir, no se puede poner en acción aquello que no sabemos o conocemos, pero seamos concretos y digamos que la mayor parte del "saber cómo" aplicar el conocimiento teórico es culpa en un 50% de la persona, por no ser proactiva y enfrentarse a los posibles fracasos frutos de la carencia de experiencia, y, el otro 50% es responsabilidad de la organización, tutor, institución o cualquier otro agente proveedor de conocimientos por no acompasar al sujeto del dicho al hecho.
Cuando digo que las organizaciones deben reducir los gastos en la adquisición de conocimientos, me refiero a que pongan el conocimiento en acción, o dicho en otras palabras, que no sea mucho ruido y pocas nueces, es decir, que pasen del saber qué al saber cómo.
Para dar este salto hace falta salir de la teoría y pasar al debate, algunos de los puntos detallados a continuación pueden resultar útiles para aquellas organizaciones dispuestas a poner acción, no sólo a las palabras, sino a los hechos.
Además de estos puntos, ideas, o como quiera llamarlos, para aumentar el capital intelectual las organizaciones o personas deben tener presentes que todo lo que se puede ver es lo que cuenta, así como el amor se demuestra en las acciones para con el ser amado, el conocimiento se evidencia y vale en la practica, no en la teoría. Así que ponga el SABER QUÉ en acción y disfrute, porque el conocimiento es algo que no se gasta con el uso, por el contrario, eleva su valor.
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