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Caso Ryanair: importancia de eficiencia y previsión a nivel organizativo

27 de Octubre de 2017

El pasado mes de septiembre Michael O'Leary, CEO de la compañía aérea Ryanair, informó en un comunicado la futura cancelación de múltiples vuelos entre septiembre y octubre, que actualmente se han extendido hasta marzo de 2018. La causa de dichas cancelaciones se debía a una falta de planificación y consecuente necesidad de reorganización de las vacaciones de los pilotos que todavía no habían podido ejercer este derecho a estas alturas del año. Estas cancelaciones, principalmente las de los meses más próximos, han afectado a una cantidad ingente de pasajeros que se han visto abocados a la necesidad de tener que reorganizar sus viajes. Todo ello supone un importante perjuicio para la aerolínea, tanto para su imagen como para sus expectativas de crecimiento.

Cristina Escribano Uriarte,
Técnico Departamento Procesal
Legal Travel


Esta situación pone de relieve el complicado entorno competitivo al que se enfrentan las compañías aéreas en su día a día, donde la precisión a nivel organizativo es un elemento clave, ya que el mínimo desajuste puede acarrear graves consecuencias.

Dentro de la industria aérea, las low-cost tienen como principal atributo y elemento diferenciador con respecto al resto de las líneas aéreas en que ofrecen vuelos a unos precios realmente asequibles para los pasajeros. De tal forma que a la hora de emprender  un viaje, el pago del billete sea la menor de sus preocupaciones. En consecuencia, deben lidiar con multitud de aspectos, debiendo garantizar unas tarifas económicas y, al mismo tiempo, unos estándares de seguridad y calidad de vital cumplimiento.

Dada la intensidad del tráfico aéreo, esencialmente en épocas vacacionales, estas compañías se ven obligadas, en muchos casos, a operar a una capacidad máxima con el fin de poder satisfacer el mayor índice de oferta posible para los pasajeros. Estos precios tan competitivos, así como la existencia de múltiples rutas permite a estas empresas garantizar un óptimo crecimiento anual.

Sin embargo, desde el punto de vista interno de estas organizaciones el hecho de poder ofrecer diversos destinos, con rutas frecuentes y a precios bajos implica tener que compaginarlo por un lado, con el elevado desembolso que implica operar en esta industria y por otro lado con la necesidad de una óptima organización en su personal, al mismo tiempo que les garantizan unas condiciones laborales adecuadas a sus funciones. De lo contrario cualquier error o imprecisión puede producir resultados nefastos, como el reciente conflicto acontecido en Ryanair.

Dentro de la elevada inversión que constituye la adquisición de las aeronaves y demás productos necesarios para efectuar los vuelos uno de los principales desembolsos y factores clave son los pilotos. Primero, porque son indispensables para poder efectuar los vuelos, como se ha observado en esta controversia con Ryanair la ausencia de pilotos puede traer graves consecuencias. Además, no constituyen un personal laboral al uso, es decir, al contratarlos las aerolíneas pueden optar por dos posibilidades. Las compañías aéreas pueden optar por sufragar los gastos necesarios para la formación de los mismos, esto es, la obtención de una licencia ATPL, además del correspondiente curso para estar autorizados para pilotar un determinado tipo de aeronave. Esta opción es lo que comúnmente se ha denominado pay to fly (pagar para volar). No obstante, las aerolíneas de bajo coste normalmente optan por la segunda opción, contratar a los pilotos ya formados para ahorrarse el gasto de estos cursos de formación.

Sin embargo, aunque aparentemente resulta más sencilla y menos costosa esta segunda opción, actualmente se ha producido un trasvase de pilotos, principalmente de estas aerolíneas de bajo coste a otras compañías  que les ofrecen mejores condiciones laborales, en términos de horarios y salarios.  Esto ha perjudicado gravemente a las compañías aéreas al ser los pilotos un pilar fundamental en los servicios que proporcionan. Por otro lado, si optaran por efectuar ellos mismos el desembolso necesario para la formación de los pilotos podrían introducir en los contratos ciertas cláusulas de permanencia a cambio de la formación proporcionada, lo que les supondría cierta seguridad para evitar una fuga de personal ante situaciones difíciles.

Por tanto, será importante garantizar una eficiencia a todos los niveles. Habrá que tener en cuenta la importancia de garantizar unas adecuadas condiciones laborales para los pilotos a fin de evitar estos trasvases tan perjudiciales así como garantizar una cierta permanencia de los mismos para evitar cualquier conflicto en un futuro. Y esta falta de previsión por parte de Ryanair deberá servir como antecedente para el resto de las aerolíneas a la hora de efectuar una organización a nivel óptimo de su personal laboral, así como una gestión impecable de sus funciones. Una actuación previsora permitirá evitar cualquier futura polémica y mala publicidad para estas empresas.


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