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El Comportamiento No Verbal en el ámbito jurídico

30 de Abril de 2019

En la práctica jurídica, no es extraño observar en sala miradas intimidatorias, gestualidad agresiva, caras de desprecio, invasiones del espacio del otro y voces altisonantes entre letrados oponentes, en el interrogatorio de testigos o acusados y en los alegatos finales. O, por el contrario, a letrados que entran de puntillas, no levantan la cabeza del papel, evitan el contacto ocular, permanecen encogidos en la silla con las manos por debajo de la mesa y hablan en un tono apenas audible.

Rocío Viñambres,
Analista de conducta no verbal y docente de la Fundación Universitaria Behavior and Law.


Bajo el término "Comportamiento No Verbal" (CNV) se recogen todas las conductas no verbales que un ser humano puede llevar a cabo en diferentes situaciones de su vida diaria, ya sean habituales o excepcionales. Aprender a observarlas y a analizarlas permite inferir aspectos relativos a los estados emocionales y racionales de las personas con las que nos relacionamos, y nos sirve para ser conscientes del impacto que nuestro propio comportamiento no verbal tiene sobre los demás y sobre nosotros mismos.

El psicólogo Paul Watzlawick, uno de los padres de la Teoría de la Comunicación Humana, remarcó el fundamental papel del contexto en la comunicación y postuló los cinco axiomas de la comunicación. El primero de ellos nos despierta a una realidad de la que muchas veces no somos conscientes: «Es imposible no comunicar». Moverse o permanecer quieto, hablar o guardar silencio, sonreír o mostrarse indiferente, acercarse para interactuar o retirarse en una situación, etc., todos son comportamientos no verbales y todos comunican. Por tanto, no se puede dejar de comunicar por mucho que se intente.

El objetivo de este artículo es mostrar la relevancia y potencialidad de los canales no verbales de expresión como aliados en vuestra práctica profesional. Que un abogado tenga formación en CNV no le ayudará solamente a optimizar, mejorar y controlar su propio comportamiento, sino que puede ayudarle también a analizar el CNV de testigos o peritos en un interrogatorio o cómo está reaccionando el jurado ante una determinada información. En definitiva, saber analizar el CNV supone una habilidad estratégica en su día a día profesional.

Dentro de los canales no verbales de expresión, las expresiones faciales son el indicador emocional más potente cuando interactuamos con otras personas, sea en el contexto que sea. En fracciones de segundo nuestro cerebro emocional decide si la cara de la persona que tenemos delante nos gusta o no, en un proceso en el que no interviene la razón. En nuestro rostro se reflejan de manera universal las siete emociones básicas: alegría, sorpresa, tristeza, miedo, ira, asco y desprecio. En 1983, Paul Ekman y Wallace V. Friesen decodificaron la expresión facial de las emociones básicas en el EMFACS (Emotional Facial Action Coding System). Aprender a distinguirlas es imprescindible para dominar el comportamiento no verbal.

Esas emociones también se reflejan en los movimientos de nuestros brazos y manos mostrando la intensidad de la emoción que expresa nuestro rostro. Nuestros gestos con las manos pueden acompañar a nuestro discurso añadiendo información a nuestras palabras; es el caso de gestos ilustradores, como enumerar con los dedos, indicar la altura de alguien con la mano, por ejemplo. Pueden poner de manifiesto nuestro nerviosismo o incomodidad si nos rascamos, mordemos las uñas, tocamos los puños de la camisa o la corbata, o jugamos con el bolígrafo o las gafas. Permiten regular nuestras interacciones, como cuando saludamos con un apretón de manos o un abrazo. Sustituir a las palabras por un emblema, como pedir silencio llevándonos el dedo índice de una mano a la boca. Y mostrar, con gestos de afecto, nuestros sentimientos hacia las personas con las que nos relacionamos.

La postura corporal expresa básicamente el grado de interés y apertura hacia los demás reflejados en la exposición y orientación del torso. Además, es un indicador del estado emocional y de la predisposición para la acción. Así, las posturas expansivas indican satisfacción y actividad, mientras que las posturas de contracción se vinculan a la negatividad y la pasividad. Visualmente, la postura tiene también una gran incidencia en nuestra imagen personal, sobre todo para transmitir confianza, estabilidad y seguridad.

La apariencia es uno de los canales más influyentes de la comunicación siendo la principal fuente de información a la hora de formarnos una primera impresión de alguien. No olvidéis que no hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.

El uso del espacio en las interacciones se llama proxémica, y es el canal más directo del lenguaje corporal a la hora de mostrarnos cercanos o distantes en nuestras interacciones. Nos acercamos a lo que nos gusta o interesa; y nos alejamos de lo que no nos gusta o interesa, es así de sencillo. Y cada persona, en función de su personalidad, tiene su propio uso del espacio, por lo que tenemos que prestar mucha atención a cualquier señal de incomodidad que genere nuestra aproximación.

El paralenguaje introduce información adicional al mensaje que queremos dar; me refiero al «cómo se dice». Los aspectos paralingüísticos de la voz como el tono, el volumen, el ritmo lento o rápido, fluido o entrecortado, el uso de muletillas e interjecciones, la repetición de palabras, las pausas y los silencios ofrecen información emocional de la persona.

En la práctica jurídica, es conveniente vocalizar bien, hablar de forma clara y concisa, usando pausas y silencios para enfatizar o permitir la reflexión. Un ritmo demasiado lento o entrecortado puede interpretarse como desmotivación o falta de preparación. Un ritmo modulado, ligero y fluido favorece una buena comunicación interpersonal y da una imagen positiva de la persona. La entonación da sentido a nuestras palabras, permite distinguir si preguntamos o afirmamos; si no modulamos bien, puede ser por nervios o por inseguridad. El volumen de la voz transmite emociones y sentimientos, y enfatiza el discurso. Conviene cuidarlo: ni demasiado alto, que denota autoridad, dominio y enfado, ni demasiado bajo, que puede indicar timidez, inseguridad, introversión, y transmite la sensación de que no queremos ser oídos.

En resumen, la voz es una de las mejores herramientas de trabajo en la práctica jurídica y tiene una enorme influencia en vuestra credibilidad y persuasión. Los estudios indican que voces muy nasales, tonos muy agudos y volúmenes altos obtienen menos crédito en el público.

Por último, hablemos de la mirada. Es la encargada de encender y apagar nuestra conexión con los demás y nos permite mostrarnos o no accesibles. El contacto visual es un eficaz regulador de la comunicación y, a veces, es la comunicación misma porque hay miradas que lo dicen todo: miradas amenazantes, que taladran, que intimidan, que desnudan, que desafían, de admiración, que interrogan, que mienten... Cuando miréis, mirad con todo el cuerpo orientando el torso hacia vuestro interlocutor.  Mover solo los ojos nos hace parecer espías o desconfiados, como cuando miramos de reojo. Cuando escuchéis, mantened el contacto visual de manera regular para demostrar interés, pero con breves pausas para que no resulte molesto.

En conclusión, la comunicación va más allá de las palabras, también y muy especialmente, en el entorno jurídico. El lenguaje del cuerpo delata nuestros verdaderos sentimientos y emociones a través de nuestras reacciones corporales. Para que vuestra comunicación sea efectiva, vuestro discurso tiene que ser congruente con lo que vuestro cuerpo expresa, es decir, con los canales no verbales de expresión.


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