Artículos de Opinión

29 de Marzo de 2012

El ordenamiento deportivo y sus reglas competicionales

Editorial Aranzadi solicita mi concurso para este número de AJA, recién estrenada la Presidencia del Consejo Superior de Deportes. Agradezco el detalle de esta publicación para mi tan querida y utilizada, en el ámbito de una Editorial con la que igualmente me unen vínculos tan estrechos como prolongados en el tiempo.

Miguel Cardenal Carro,
Presidente del Consejo Superior de Deportes


Seguramente se espere de mí alguna reflexión sobre Derecho del deporte. Muchas, ahora creo que demasiadas, me vigilan e incluso interpelan desde páginas de publicaciones de esta misma Editorial. No voy a hacer crecer la hemeroteca. La responsabilidad política comporta, qué duda cabe, el acercamiento a la realidad y su contemplación desde perspectivas diferentes a las del estudioso.

Sin embargo, respondo gustoso a esta invitación con la actitud que está guiando mi actuación en estos primeros días de desempeño de mi nueva responsabilidad. Escuchar, aprender, reconocer el trabajo, agradecer los esfuerzos. Y en lo que a Aranzadi toca, mi referencia seguirá siendo, con más motivo ahora,
la Revista Jurídica del Deporte y del Entretenimiento, que tan brillantemente dirige Alberto Palomar y con la que colaboro desde hace años, Westlaw seguirá proporcionándome información actualizada en todos los ámbitos del mundo jurídico.
Reconocida mi fuente, debo también agradecer el trabajo desempeñado. La editorial navarra ha sido pionera en la facilitación del trabajo de los operadores jurídicos en España, y la excelente labor de que goza el sector, las magníficas posibilidades que ofrecen las diversas editoriales jurídicas, no dejan de ser deudoras de los esfuerzos de esta entidad que inauguró el trabajo sistemático con la información jurídica, la gestión de un conocimiento de otra manera imposible. En el terreno por Aranzadi desbrozado han germinado y crecido otras iniciativas que también ofrecen soporte fiable y seguro a quienes nos dedicamos a este mundo profesional.

No juzgue exageradas mis palabras el lector, al que como siempre ruego su indulgencia. El deporte es una actividad esencialmente jurídica, para competir un ingrediente esencial, el más importante, son las normas, las reglas, los elementos que nos permiten determinar quien vence en la prueba de la modalidad de que se trate. Santi Romano lo llegó a utilizar como imagen más perfecta de lo que es un Ordenamiento jurídico, en su famosa Teoría de los Ordenamientos.

Casi todos los problemas del ordenamiento del deporte arrancan de esa realidad. Vistos desde la perspectiva del ordenamiento deportivo, todas sus reglas son de la misma naturaleza, competicionales.
Vistas desde el ordenamiento estatal, tales regulaciones se califican muchas veces de otra forma: normas sobre extranjería en lugar de elegibilidad, protección social y trabajo por cuenta ajena en vez de disposiciones sobre estabilidad de los equipos, ingresos tributables en lugar de premios honoríficos por el compromiso con la entidad deportiva, etc.

Esta tensión, en el plano general, debe resolver el respeto a la identidad del deporte, actividad humana querida especialmente por todos los ordenamientos estatales, y las líneas rojas que cada Estado considera que no se pueden traspasar. Ahí, en mi concepción, radica la clave de bóveda de un sistema equilibrado: el respeto a la autonomía del deporte sólo debe obviarse cuando proponga algo que contraríe el orden público.

Cosa diferente es que en los aspectos no regulados, y en los que no atañan a la competición, a los poderes públicos les corresponda la iniciativa para dotar a la propia sociedad deportiva de los instrumentos
con que den su servicio a la Sociedad, existiendo tantos bien vinculados a la actividad física.

En este punto existe un consenso importante en que es necesaria una actualización de calado en el entramado jurídico que sostiene el deporte español. Esa tarea es uno de los principales retos de mi mandato como Presidente del CSD. Mi deseo es acertar, y conseguir las estructuras y herramientas que ayuden a superar las importantes dificultades apreciadas actualmente, permitan afrontar los retos planteados al deporte y, por último, aprovechen las importantes oportunidades que la actualidad brinda.

Pueden imaginarse fácilmente cuál será el indicador que me mostrará el éxito alcanzado en la tarea descrita. Si, el mayor o menor tiempo que transcurra hasta que la bandera roja acompañe en el Westlaw legislación a esas disposiciones demostrará si han servido o no al fin perseguido.

Si le ha interesado este texto, puede leerlo, junto con otros en


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