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El vínculo abogado-cliente es, ante todo, vínculo humano

13 de Mayo de 2010

De nuevo colega en la abogacía ante usted. Trayendo para su consideración una nueva inquietud que emerge de la relación de la profesión y la psicología. En este caso me propongo compartir una mirada psicológica de su vínculo con el cliente. Sigo insistiendo – y este es el hilo conductor de todas mis entregas a Legal Today- , nuestra cultura no nos ha educado para la observación de nosotros mismos. Nuestros ojos miran hacia fuera, no hacia adentro y, por lo tanto, nos resulta más natural y más fácil observar, evaluar y juzgar a los demás.

Santiago Sinópoli,
abogado y consultor psicológico


Por ello, si uno piensa en el nexo que tiene con su cliente, en seguida ve entre los dos una trama técnica, en donde yo abogado suelo pensarlo y sentirlo como una comunicación ¨ de contenido jurídico ¨. Es como un vínculo de superficie, propio de la relación mercantil. Sin embargo aunque uno no se da cuenta siempre se está jugando todo lo humano que conlleva, según expresión de Tzvetan Todorov: La vida en común.

Si se mira para adentro de uno mismo, en la relación con el Otro, empezaremos a ver, a percibir, aún en lo profesional, que el vínculo tiene como en la tela bordada, un lado armonioso o científicamente coherente, ordenado - como es el mundo jurídico-, pero en el revés, y para esto me valgo de palabras de Schopenhauer: ¨...no es tan hermoso, pero sí mucho más instructivo porque nos permite advertir cómo se entrelazan los hilos en la trama ¨. Veamos entonces el revés de la relación abogado cliente. Cuáles son los hilos que se entraman, sin que uno sea consciente de ello. Nos podremos explicar muchas cosas del vínculo profesional.

Primero de todo hay que dejar sentado que usted abogado y yo, el cliente, el juez, la contraparte, el empleado del tribunal - si, ese que es amable y aquél que siempre está enojado con todo y todos-, nos constituimos como seres humanos en las relaciones con los Otros. Dice Silvia Bleichmar, en: ¨ La subjetividad en Riesgo ¨: ¨ El hecho de que seres humanos sean crías destinadas a humanizarse en la cultura marca un punto insoslayable de su constitución: la presencia del semejante es inherente a su organización misma. En el Otro se alimentan no sólo nuestras bocas sino nuestras mentes; de él recibimos junto con la leche, el odio y el amor, nuestras preferencias morales y nuestras valoraciones ideológicas. El Otro está inscripto en nosotros, y esto es inevitable ¨ . Prolongamos esta magnifica descripción de lo que implica la relación con el Otro, con lo que dice Todorov (en su ensayo que lleva como título la expresión antes citada), sobre el particular: ¨ ... Lo que él ha visto - se está refiriendo al terapeuta y educador Adler- en la condición del niño no es su inferioridad sino su incomplétude - el autor emplea esta palabra como incompleto o inacabado- constitutiva: el niño, desde su inicio necesita a los otros, no sólo para sobrevivir sino también para existir; necesita su calor, su olor y su sabor, su voz y su mirada; luego de manera creciente su palabra. No se trata de un medio que un sujeto ya autónomo escoge al darse cuenta de que no alcanza su meta solo. Esta incomplétude original no puede ser nunca colmada totalmente ¨. ¿Qué me dice colega? ¿Entiende que entramado, tiene la relación con el Otro, que puede ser su cliente? ¿Siente la incomplétude que nos refiere Todorov? ¿No? ¿Entonces usted llegó al estado de superhombre de Nietzsche? Cuénteme sus puntos de vista. Yo necesito del Otro. Vámos, si Legal Today lo posibilita. Apiádese de mi incompletud, y en algún momento arrime sus comentarios. Bien continuemos.

Estábamos en como nos constituimos en la relación con los Otros.  Seguimos diciendo que en nuestra infancia, los Otros significativos que nos construyen son - en esto me baso el muy interesante libro de Noemí Allidière: El vínculo profesor- alumno-: primero la madre, con la que se dará en los inicios de la vida un vínculo con características de díada simbiótica- madre e hijo forman una unidad psicológica- narcisistica; luego el padre, quién es el Otro que se introduce como ¨ tercero ¨ en la relación madre-hijo y ejerce la función de ¨ corte ¨ del ¨ cordón umbilical psicológico ¨, de una manera que podrá favorecer o no la gradual separación-individuación del niño y su madre. A su vez irán apareciendo aquellos Otros significativos que son los hermanos, con los que se desarrollaran vínculos de solidaridad y rivalidad, en un ejercicio anticipado de futuras rivalidades y solidaridades que se sucederán a lo largo de la vida y esos Otros que son personajes importantes del entorno familiar, como los abuelos, tíos, primos etc. Posteriormente se constituirán vínculos humanos constituyentes de la subjetividad, de la suya abogado, de la mía, de Otros significativos extrafamiliares, entre los que el maestro, aquél profesor de la facultad, ese abogado senior del primer trabajo, los amigos, ocupan lugares preferenciales en el armado de mi ser, de su ser. Es decir que resulta impensable mi ¨ constitución psíquica incompleta, sin los vínculos con otras personas, sin interrelaciones fundantes de la personalidad de cada sujeto. Y es en estos vínculos, en estas interrelaciones constitutivas de subjetividad, donde se ponen en juego algunos dinamismos psíquicos fundamentales. Allidière, para encarar el estudio de la dinámica de los vínculos interpersonales, trabaja sobre tres dinamismos psíquicos: Identificación, proyección y transferencia afectiva. La seguimos en su propuesta.

La identificación, es un proceso psicológico inconsciente mediante el cual el sujeto - usted lector, yo, el empleado que tenemos, el juez - asimila un aspecto, una propiedad o un atributo de otro y se transforma, total o parcialmente, sobre el modelo de éste. La identificación es la base de la comprensión humana. El psicoanálisis habla de la identificación primaria, que es vital para constituir la base del Yo y se dan en la temprana edad con los Otros significativos del entorno inmediato del niño. Así se empieza a completar nuestra ¨ incomplétude ¨. También nos hable de identificaciones secundarias, que son las que se dan posteriormente, durante todo el resto de nuestras vidas, no tienen fin, y se realizan con los Otros del medio social, tales como amigos, ciertos colegas, profesores, etc. Todas las identificaciones forman una ¨mezcla¨ psíquica que construyen nuestra subjetividad, nuestra personalidad y la manifestación profesional de ella, y por ende, de las elecciones inconscientes de los vínculos más importantes que usted y yo, estableceremos a lo largo de la vida. Así no todos los vínculos con los clientes serán iguales, los casos se presentaran como distintos no obstante su analogía, es que el aspecto humano del nexo profesional, su intensidad, su configuración, no la estamos eligiendo usted abogado o Yo. Lo elige el Otro que va contigo o conmigo, sin que seamos conscientes de ello.

Espere. No se impaciente. Ya finalizo con mi comentario.

La proyección, es un dinamismo psíquico inconsciente por el cual se tiende a atribuir a un objeto, persona o grupo o situación, afectos y/o deseos de uno mismo. Es lo contrario de la identificación. En esta, hay un desplazamiento de un objeto (incluye el concepto de persona) hacia mi Yo. En la proyección hay un desplazamiento desde mi Yo o el suyo colega, hacia un objeto o persona. Con Allidière puedo agregar que se trata de un dinamismo inconsciente que usamos todas las personas mediante el cual los Otros son significados (destacados) en las relaciones interpersonales no solamente en función del status social que tengan, su rol profesional, sino el lugar que consciente e inconscientemente le asignemos según nuestras propias proyecciones. Los afectos (sentimientos) y/o deseos proyectados podrán ser tanto aspectos rechazados propios como aspectos amados e incluso idealizados por usted lector o por mi. Por ejemplo si usted esta fastidiado con fallos adversos que ha tenido en sus pleitos, que pensaba serían favorables, podría proyectar un sentimiento suyo no deseado, el haber fracasado profesionalmente en los juicios, en el juez o jueces, pensándolos como parte de un sistema incompetente. Es una defensa ¨ psíquica ¨ usted se siente menos mal, al ver que el fracaso estaría en la justicia y no en sus arte profesional.

La transferencia afectiva es cuando nuestros afectos positivos (cariño) o negativos (odios), originariamente sentidos por uno hacia ciertas personas en la temprana edad (madre, padre, hermanos, etc.), se reeditan en la actualidad en los vínculos humanos y profesionales que tengo. Esto también se da inconscientemente estimado lector, y hará que usted tenga ¨ buena o mala onda ¨ con su cliente, su compañero de trabajo, etc. Si es así, y no se preocupe, porque a todo nos pasa. Los primeros vínculos vividos en la infancia teñirán afectivamente el resto de los vínculos futuros. Esto se da porque el psiquismo, tiene tendencia a la repetición, y por lo tanto reactualizara con los personajes del presente las modalidades del pasado y la transferencia afectiva. A esto coadyuvan los mecanismos inconscientes de identificación y proyección.

En síntesis, con la explicación que he intentado desarrollar, quiero decirle que su vínculo profesional con el Otro (cliente, abogados, empleados, etc.) en todos los casos, más allá de sus conocimientos científicos del derecho, su formación universitaria, se basa en  un estilo único de relación humana que según nos dice Allidière dependerá:

  • del poder derivado de la importancia de los status y roles institucionales que cada persona desempeñe;
  • del lugar que inconscientemente, cada persona le asigne a otra en función de mutuas proyecciones;
  • del despliegue de los afectos transferenciales (amorosos u hostiles), que por el mecanismo de compulsión a la repetición, se reactualicen inconscientemente en función -de los primeros vínculos significativos, y
  • de la personalidad de cada uno de los miembros del vínculo. Personalidad que se constituirá a partir de las identificaciones primarias y secundarias.

¿Qué me dice? ¿Se le complicó su idea del vínculo profesional? ¿Pensaba que las relaciones jurídicas se agotaban en las leyes? No. Eso es lo manifiesto. Lo latente que subyace en toda relación humana, que sería el ¨ revés ¨  del bordado según Schopenhauer, es un entramado complejo, de idas y venidas, intricado, angustiante. Entenderlo en algo ayuda. No lo dude estimado y voluntarioso lector. Le será saludable. ¿Qué me dice?  ¿Qué meterse el mundo ¨ psi ¨, le hace ver zonas oscuras de su personalidad? No se asuste. Mire para adentro suyo, que entonces podrá ver mejor la relación con el Otro. Y si no obstante este consejo sigue angustiado, entonces, una vez más le digo: bienvenido al género humano. Al mundo de los limitados, de los que sufren; lo integro desde siempre.

Hasta la próxima.


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