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Artículos de Opinión

Estrés, abogacía y humor

4 de Noviembre de 2010

Santiago Sinópoli,
abogado y consultor psicológico


"La vida es demasiado importante como para tomársela en serio". OSCAR WILDE

En los últimos artículos he venido hablando del estrés y nuestra profesión de abogados. Algún lector se preguntará porque me esfuerzo en relacionar al estrés con la abogacía, cuando es una enfermedad que captura al hombre en cualquier actividad que le sea estresante, o también a aquél que por no tener a ocupación se estresa igual. Es que desde la mirada social parecería que el abogar por la justicia, no es sufrimiento para el profesional del derecho. Uno es el mero interprete de la norma. El dolor del conflicto jurídico lo siente quienes son parte en éste. El abogado se las ¨ llevaría de arriba ¨ . La condena judicial no es para él, la padece el cliente. En cambio, según el imaginario colectivo, las otras actividades profesionales si estresan al sujeto profesional: el médico, el maestro, el militar, el operario de la fábrica, el conductor del ómnibus, etc. No quiero poner en víctima a los abogados. Sólo aspiro que se sepa de lo ¨ incomodo ¨ de la profesión, y que el mismo hombre de derecho tome conciencia que todos sin excepción estamos bajo la ¨ espada ¨ del estrés. El sólo vínculo con el cliente, es relación interpersonal y esta  puede ser agente estresante. No suele ser la principal fuente del estrés, pero si uno no sabe manejar las relaciones interpersonales,  el Otro así como me construye, puede destruir mi salud mental.

La relación con el cliente, con el Otro en el ejercicio profesional, no será estresante, si uno mejora el área de las relaciones humanas, su manera de vincularse, su modalidad de trato. ¿De que manera?. Hay muchas herramientas, pero una es: el humor. Si, el humor y la salud se relacionan profundamente, a tal punto que , el humor paradojalmente se convierte en cosa seria, y  reírse  de su importancia puede costar caro.

Fíjese usted lectora o lector amigo, que en su etimología la palabra ¨ humor ¨ viene del latín ¨ humor ¨, ¨ humoris ¨ , que significa ¨ líquido, humedad ¨; y este concepto ya venía de los  antiguos griegos que entendían que el cuerpo humano contenía cuatro líquidos básicos llamados ¨ humores ¨ que se relacionaban con los cuatro elementos: aire, fuego, tierra y agua. Estos líquidos eran: sangre ( aire), bilis amarilla (fuego), bilis negra (tierra) y flema (agua). El balance  o equilibrio de estos líquidos era esencial para la salud. Cuando tenía un buen balance, estaba de ¨ buen humor ¨

Dentro de este criterio dice Daniel López Rosetti, en su libro: ¨ Estrés, como entenderlo y vencerlo ¨ , que la risa es un medicamento, ya que se ha demostrado que durante la risa se elevan los niveles cerebrales de endorfinas, sustancias que producen un efecto neurológico de bienestar. La risa decrece la activación del estrés. La risa oxigena el espíritu.

¿La profesión de abogados es un campo propicio para el humor?. Veo a nuestra profesión como ¨ acartonada ¨  y por ende también a los profesionales. El derecho es por un lado ¨ orden ¨ , lo previsible, es formal, es producto de la prudencia jurídica, es la concreción de la majestad de la justicia, es el fin del conflicto humano, es temor, sabiduría, circunspección, es protección de la dignidad y la heredad. Parecería que el derecho y su formalidad no dan lugar, al humor en la abogacía. Pero una cosa es la seriedad en la profesión, y otra que usted se ría de la abogacía misma, que busque y disfrute los momentos graciosos que puede tener el vínculo abogado-cliente. Que se haga una autocrítica risueña de su profesión. Que sepa ver las cosas alegres, buscarlas y disfrutarlas. No le estoy pidiendo que haga pasos de comedia en una audiencia, o se ponga a contar chistes en medio de la declaración testimonial. Sólo que recuerde que la risa u otra forma de humor, es un barato tratamiento antiestrés,  y tendría que ser parte también de su vida ¨ solemne ¨ de la abogacía.

Puede ser que alguien diga que nunca tuvo humor y que la rigidez de los años son un obstáculo para aprenderlo. Sin embargo nos dice la Licenciada en Psicología Juana Vinokur, en sus trabajos sobre Psicología Positiva, que el sentido del humor puede aprenderse e incrementarse, en cualquier etapa de la vida, que se puede recuperar y desarrollar el gusto por el juego y la travesura (humor lúdico). En la medida que uno se lo proponga y se entrene en tal sentido, el humor puede formar parte de su vida, extensivo esto a el aspecto profesional.

¿Cómo uno puede ejercitarse en el humor? Le comento una manera que aconseja López Rosetti. Dice que hay que tratar de determinar cuántos minutos se ha reído durante el día y proponerse aumentar el tiempo al día siguiente. Más todavía propone realizar la siguiente experiencia, para advertir lo beneficioso de la risa: ponerse frente a un espejo y , mientras se mira, reírse todo lo que se pueda. Pide hacerlo de la manera más genuina, desplegando una sonrisa de oreja a oreja. Hay que tratar de verse todas las muelas. Esto debería ser ejercitado de quince a treinta segundos. Luego hay que permanecer con la cara relajada. Uno va a advertir la mejoría del estado de ánimo. Recomienda hacer este ejercicio una o dos veces por día y se experimentarán efectos positivos. También puede practicarse cuando  a uno se le ha presentado un problema o tuvo una discusión.

En fin tenga presente colega que la risa en un buen antídoto contra el estrés. No espere un buen momento para tener humor. Téngalo para sentirse bien. ¿Que dice de mi comentario? ¿Le causa risa?. No me ofendo que así sea. Por el contrario, me deja tranquilo, porque usted ya ha iniciado su tratamiento antiestrés mediante el humor. Gracias. Hasta la próxima lectores amigos.


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