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Artículos de Opinión

10 de Octubre de 2011

La zorra y las malas uvas

El don de la palabra nos distingue de otros animales. La capacidad de pensar y poder comunicar a otros nuestras opiniones, aspiraciones, sueños, sentimientos nos hace ser, precisamente, humanos. Pero todo tiene sus riesgos y ya lo dejó escrito Voltaire, “una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento”.

Javier Fuertes,
Abogado


Lo mismo ocurre con una sentencia. Una idea mal colocada puede destrozar su fin, que no es otro que el de hacer justicia.

Puede ser injusto. Tan injusto como criticar a un árbitro que no ha pitado un penalti en un partido del que sólo tenemos noticias por la radio.

Sí. Es posible que Juan del Olmo haya hecho lo que consideraba que debía de hacer. Es más, estoy convencido de que como Juez, como árbitro, no ha pitado un penalti convencido de que no ha habido una falta merecedora de tal sanción. Hasta ahí, confieso que me cuesta, podría llegar.

Ahora bien, leo la sentencia y, con el riesgo que supone opinar sin conocer los hechos de primera mano, me cuesta compartir que la expresión "zorra" haya podido ser utilizada en un caso como éste "como descripción de un animal que debe actuar con especial precaución, a fin de detectar riesgos contra el mismo".

La palabra, el lenguaje, tiene riesgos. Uno de ellos es que lo hemos sexificado. Hay mucho ejemplos, pero baste con uno. Lo bueno es "cojonudo" y lo malo un "coñazo". Lo mismo ocurre cuando calificamos de "zorro" o de "zorra". Sí, no me queda más remedio, por desgracia, que admitir la interpretación de la sentencia para el masculino. De igual manera que de plano la tengo que rechazar para el femenino.

Tampoco tengo claro qué tiene más interés en este caso. Si el asunto, por cierto, profusamente argumentado, guste más o menos ese razonamiento jurídico, o la persona que firma la sentencia y su trayectoria. Tal vez nos encontremos en un punto muerto conocido y que es el origen de todos los males: tener que interpretar una mala norma, que sin duda es el caso.

No se puede ni debe olvidar nunca que, como dejó dicho Robert Burton, "una palabra hiere más profundamente que una espada". Las uvas no estaban verdes y zorra es un insulto (acepción tercera del diccionario de la Real Academia Española: prostituta). Y a mí, sentencias como ésta, me ponen de muy mala uva. Pues eso, que no le pidáis peras (o uvas) al Olmo.


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