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Las imperfecciones de la justicia y sus efectos psicológicos

26 de Junio de 2012

Hola estimada lectora y amigo lector. En este breve encuentro, me propongo tratar lo imperfecto de la justicia, sobre todo en su instrumentación como ¨proceso judicial¨ y los efectos psicológicos negativos que puede tener, principalmente en relación al cliente (como demandante o demandado en causa judicial).

Santiago Sinópoli,
abogado y consultor psicológico


Digo esto porque el litigio, el juicio o pleito aparece ante todo, para el cliente que se embarca en ello, como algo de temer e imperfecto. Teóricamente es la manera de lograr que se haga justicia, pero sin embargo es algo que traumatiza, a los actores de la contienda. No hay dudas que las organizaciones judiciales por ser humanas son defectuosas, y más los son cuando quién prende que se haga justicia, va a juicio con su propia o subjetiva idea de lo justo. Si el poder judicial le responde positivamente es bueno, si no hace lugar a lo que pretende el demandante, es defectuoso, falto de imparcialidad. Desde lo psicológico esto tiene sus explicaciones, en base a los mecanismos de defensa que inconscientemente uno pone en juego. Hay dos de estos mecanismos que guardan relación con la mirada que el involucrado en el litigio, realiza a partir de las imperfecciones de la justicia. Uno es el mecanismo de negación. En este caso la persona que esta en un juicio, para no sufrir, niega la culpa que le puede caber en el sometido al proceso. El no fue, por lo tanto algo anda mal en el Otro, pudiendo ser la defectuosa la justicia, que le esta atribuyendo responsabilidad en algo. Un segundo mecanismo de defensa  se pondría en marcha asociado, si se quiere, al de defensa,y es el de proyección. Por este dinamismo psíquico la culpa que a uno le cabría dentro del marco del conflicto llevado a juicio, es puesta afuera de su persona, se desplaza a las fallas del litigio, es trasladada a los jueces, los abogados, a la sociedad toda. Son los que tienen en definitiva la culpa de todo lo que el justiciable padece, y de esta manera él se libera del dolor que le causa la ansiedad del litigio. Pero hay más sobre lo que emerge de los psicológico del juicio. El pleito es obra humana y se lo podrán atribuir algunas particularidades de toda creación cultural, tales como la lentitud, los costos del proceso y la incertidumbre que genera.  Se habla de justicia lenta - que así no es justicia-. Esto le quita aptitud para generar confianza en el conflictuado que recurre a la institución justicia. Su andar cansino - el del caminar judicial- aviva paranoias en el lesionado jurídicamente. La sospecha ya no recae sobre el proceso en abstracto, sino que se encarna en todos los que de una manera u otra estamos vinculados al pleito, aún al que se desempeña como apagado del que sospecha.  A su vez, se acusa al juicio de ser costoso en lo económico, cuando en realidad no debería serlo si  si uno está pagando un precio para ayudar a liberar al justiciable del dolor que le produce el acto injusto en lo individual y asegurar también la convivencia social. En estos tiempos todo lo que haga a la salud y bienestar de la persona es costoso. El médico, ni que hablar del psicólogo. Pero entiendo que el tema pasa si, por lo costoso de la justicia, pero es importante que sea eficiente. Lo ideal sería que con bajo costo y rapidez la justicia le atribuya a cada uno lo suyo y con el consiguiente beneficio para aquel a quien lo injusto que sufre de lo psicológico le ha desestabilizado el Yo. La incertidumbre es otro dato de la acción judicial. Nadie puede arriesgar el resultado de un pleito - profesionalmente es nada prudente hacerlo-, aún uno tenga toda la biblioteca de su lado. La gente es general, el profano del derecho, cree que el mundo jurídico es algo matemático. Si la ley me avala ganaré el pleito. Los abogados sabemos muy bien que no. El juicio es probabilidades, como lo son otras técnicas. ¿Qué médico le da la seguridad de algo en forma total cuando va a aplicar algún tipo de práctica al paciente? En el mundo de las ideas jurídicas uno puede hacer muchos razonamientos casi exactos, pero cuando llega el momento de hacer aterrizar las normas al caso concreto aparecen imponderables que de antemano el abogado no puede manejar. En esto cabe el principio que dice: el futuro es incierto. El tema de la prueba es lo que más incertidumbre trae. La reproducción de los hechos como lo exige el juicio no es tarea fácil. Hay testigos que fallan, documentos que no se encuentran, etc. En definitiva, mucho es lo que debemos trabajar los abogados, para que el impacto de los ¨defectos naturales ¨del pleito, no tenga efectos psicológicos negativos en el cliente. Este ya viene con una tensión o carga emocional que lo hace sufrir, por el solo hecho de padecer una injusticia, y si le sumamos más peso a esta ¨mochila¨, el tránsito por el pleito desde lo psicológico puede llegar a ser tortuoso.

Les dejo mi inquietud sobre las imperfecciones del juicio y sus secuelas desde lo psicológico. Hasta la próxima.


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