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¿Los jueces llegan a ser objetivamente justos?

8 de Marzo de 2011

Santiago Sinópoli,
abogado y consultor psicológico


Cuántas respuestas me parece estar escuchando del otro lado de la pantalla de su computadora u ordenador. Siento a aquella abogada que me dice a veces los jueces son justos. Aquel colega, que está viviendo su derrota judicial y que vocifera: nunca son justos. O si no escucho la del profesor de la facultad, que con el tono propio del catedrático, manifiesta: debería ser justo.

También se me hace audible la voz de jueces, que contestan a mi interrogante con un: siempre soy justo, a veces soy justo, cuando quiero lo soy, en la medida que me dejen soy justo. Todas las voces, todas, en mi opinión tienen algo de razón, y si es así, se podría decir que desde lo psicológico, el acto de justicia es relativo, porque es subjetivo. ¿O usted piensa que la personalidad del juez no incide en la manera de actuar el derecho y con ello aplicar su criterio de lo justo? Lo enseñado en la facultad sobre la imparcialidad judicial, es verdad en el ¨manual¨, pero no en la realidad. Cada uno de los que participa de un proceso judicial, ¨vivencia el acto de justicia¨, desde su subjetividad. El actor de una manera, la demandada de otra, los abogados de ambos de acuerdo con su sentir y el juez, también según su subjetividad. Es que el Yo de cada  ¨sujeto del proceso¨, está impregnado de aquellos caracteres que se adquieren en la temprana edad y que determinan en cada uno de nosotros un tipo psicológico. El prisma que uno tenga en la vida, da el enfoque para todos sus actos. Los magistrados de la justicia, no escapan a esta regla humana y por ende sus actos, en el caso concreto, serán conforme a derecho, pero... según su subjetividad.

L. Muñoz Sabaté (Enfermedad y justicia), habla que el juez, con ¨voluntad de imparcialidad¨ y a través del proceso resolverá el conflicto planteado. Esto muestra que la ¨neutralidad del juez¨ no se logra con saber derecho solamente. Requiere de un esfuerzo para que su personalidad no se vea incidida por el caso particular, o viceversa, que su historia personal no ¨contamine¨ el acto de justicia,  sobre todo a partir de aquellas sombras que la conforman; y  que ante determinada circunstancias le hacen ¨ver¨  cosas de las partes en juicio que ¨no debería ver¨, corriendo así la venda de la sus ojos que como la diosa Themis, debería mantener para garantizar la imparcialidad de sus actos.

Decía Pichón Riviere: ¨cada encuentro es un reencuentro¨. La relación de una persona con otra, pone en juego psicodinamismos profundos, que hacen muchas veces, que un interlocutor accidental me parezca conocido de toda la vida. Llevando este principio al campo de la imparcialidad del juez, podía decirse que cada sujeto del proceso (actor, demandado, abogados, fiscales) y sus relatos en la causa judicial, es subjetivado por el juez con su experiencia personal, cercana o lejana. Por ejemplo - adapto para ilustrar mejor, lo dicho por Eduardo Pavlovsky y otros, en : Las escenas temidas del coordinador de grupos. Misterio en los grupos-, si el tema judicial se refiere al abandono de un niño por su madre, el relato de abandono va a ser subjetivado a través de muchas experiencias de abandonos, tantas como hayan vivido los participes del proceso, entre ellos el juez. Cada actor del escenario judicial enfoca su propio dial. Los interlocutores pierden objetividad. Los personajes madre y niño no pueden ser vistos a través de los ojos de los oyentes. Porque entre los ojos de los oyentes (recuerde que son, además de madre abandónica, otros los sujetos del proceso) y los personajes madre, niño, se interponen personajes subjetivados de cada uno de ellos.

Entre la madre y cada participante del proceso se interpone un velo que impide visualizar la objetividad de ¨esa¨ madre. Palabra madre para el juez se puede ¨oír¨ o ¨leer¨ amante - tía- abuela-hijo. La palabra hijo puede significar para el juez padre-hermano-hija. Las subjetividades de los sujetos del proceso - yo me centro en el juez-, son subjetividades que ciegan los personajes originales. Hay una perdida de la ¨pureza¨ de la objetividad. Esto se hace en la mayoría de las veces de una manera inconciente. Así cada sujeto del proceso, el juez en particular ha coloreado con su historia personal - de una manera negativa o positiva - la escena de abandono inicial, la original, la que consta en los actuados judiciales. Por ello me pregunto y les pregunto: ¿Los jueces pueden llegar a ser justos? ¿El juez es realmente imparcial o es parte en el juicio? ¿No es esto de lo justo objetivo una ficción?

Espero sus comentarios, amigos lectores.


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