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Artículos de Opinión

3 de Mayo de 2013

Los tribunales frenan las malas prácticas bancarias

Con frecuencia, una de las preguntas que más nos hacen nuestros clientes afectados por todo tipo de malas prácticas bancarias es la siguiente ¿pero al banco le podemos ganar?

Estela Olmedo Salinas,
abogado en Basilea Abogados


Nuestra respuesta siempre es la misma. Las entidades bancarias no son invulnerables, por lo que es factible ganar un litigio que se planté frente a las mismas, como de hecho está sucediendo cada vez con más frecuencia. Si bien hace unos años, el criterio jurisprudencial no era tan proclive a dar la razón a los clientes, desde hace unos años para acá, sus señorías han venido estimando y analizando en sus sentencias las alegaciones de los Letrados que, en pos de los intereses de sus clientes, cuestionaban el modo de proceder de las entidades bancarias a la hora de llevar a cabo la comercialización de determinados productos.

Si bien es cierto que en la actualidad nos hemos visto abordados por algunas oleadas masivas de afectados por determinados productos financieros complejos (cítense participaciones preferentes o valores Santander), la historia de las malas prácticas bancarias inicia su andadura en torno al año 2004. Ya en el año 2005 el Consejo General del Poder Judicial edita el manual titulado Protección de Particulares frente a las Malas Prácticas Bancarias, que pone sobre la mesa el estudio de los afectados ante la llegada de demandas a los Tribunales.

La gente empieza a defender sus derechos en los Juzgados y Tribunales, empiezan a perder el miedo a la entidad bancaria representada oníricamente como ente todopoderoso, defendido terrenalmente por Letrados de megadespachos con vocación internacional. Empiezan a darse cuenta que el empleado o el Director de la sucursal que les comercializó el producto, que les hizo sentirse como clientes exclusivos, evade las preguntas relativas a las pérdidas experimentadas por el producto. Empiezan a sentirse abandonados, defraudados por la entidad en la que confiaron sus ahorros y con la que decidieron trabajar por la confianza ganada por los empleados.

Campañas de publicidad estratégicamente diseñadas llevan a casi 400.000 clientes a sentirse "banqueros", a miles de familias a contratar un "plazo fijo" llamado participaciones preferentes, así como a otros tantos a firmar una especie de "seguro" denominado swap. La entidad bancaria en la que millones de personas en España confiaban desde que abrieron su primera cartilla para ingresar el pago de la beca de estudios, vulneraba su confianza sin el más mínimo atisbo de duda.

Afortunadamente, cada vez son más las sentencias que están dando la razón a los clientes, dado las múltiples irregularidades cometidas por las entidades bancarias. Esperemos que las futuras demandas sigan la misma senda que los pronunciamientos judiciales a favor de los clientes, lo que no deja de ser una puerta a la esperanza para los afectados.


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