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Artículos de Opinión

Un Código Civil Europeo: objetivo de la nueva comisaria de Justicia

3 de Marzo de 2010

Con las modificaciones introducidas por el Tratado de Lisboa, se ha inaugurando un nuevo procedimiento de elección de los comisarios europeos. Todos ellos han tenido que soportar largas audiencias ante los Parlamentarios europeos, para defender sus programas y responder a las preguntas.

Mikel Irujo Amezaga,
Abogado


Una de estas personas es Viviane Reding, vicepresidenta y comisaria de justicia, derechos fundamentales y ciudadanía. Luxemburguesa, se mantiene como comisaria desde 1999 (la única superviviente), aunque ha ocupado diferentes carteras (educación y cultura y sociedad de la información). 

Durante la audiencia que celebró hace escasos días en el Parlamento, estableció tres objetivos básicos para su mandato:

  • primero, desarrollar una zona verdaderamente europea de justicia sin fronteras;
  • segundo lugar, crear un espacio europeo sólido y coherente de derechos fundamentales,
  • tercero, consolidar la Europa de los ciudadanos.

Lo primero supone garantizar que las diferencias entre los sistemas jurídicos nacionales no constituyan barreras que entorpezcan el acceso de los ciudadanos a la justicia, es decir, reconocimiento y confianza mutuos. En este sentido, por lo que respecta a la justicia civil y comercial, comentó que "quiero contribuir a que se establezcan relaciones contractuales en nuestro mercado interior, sobre todo en la relación entre las empresas y los consumidores, como una base más segura y coherente para facilitar las operaciones transfronterizas. Así pues, voy a trabajar en los tres primeros componentes de una legislación contractual europea coherente, esto es: cláusulas y condiciones generales, derechos de los consumidores y principios contractuales comunes, a fin de preparar el terreno para llegar un día a un Código Civil Europeo (que pudiera ser un instrumento voluntario para reforzar la coherencia, un «vigésimo octavo régimen» optativo o un proyecto aún más ambicioso)". Este Código podría ser un instrumento voluntario para reforzar la coherencia, un «vigésimo octavo régimen» optativo o un proyecto aún más ambicioso. Por supuesto, los aspectos transfronterizos del Derecho de familia también entrarán en la agenda.

En materia civil, promete revisar el Reglamento «Bruselas I», relativo a la competencia judicial, el reconocimiento y la ejecución de resoluciones judiciales en materia civil y mercantil, para suprimir el exequátur en decisiones civiles y mercantiles y ampliar el reconocimiento mutuo a los ámbitos todavía no cubiertos. A su vez, tendrá el reto de impulsar la propuesta pendiente sobre la legislación aplicable en asuntos matrimoniales («Roma III»), y ya ha anunciado que si no se logra consenso, lo hará vía cooperación reforzada.

El segundo pilar, sobre un espacio europeo sólido y coherente de derechos fundamentales significa que los tres sistemas de derechos fundamentales de la Unión, incluye una batería de propuestas entre las que destaca la protección de los datos. Promete la elaboración de un instrumento jurídico moderno y completo.

Por último, la prioridad sobre la Europa de los ciudadanos, se centrará en medidas concretas para fomentar y proteger los derechos de los ciudadanos en su vida cotidiana. Según sus propias palabras, "seguiré con el doble enfoque de asociación con los Estados miembros para garantizar el cumplimiento rápido del Derecho de la UE, pero si eso no funciona no vacilaré en adoptar un planteamiento enérgico ante las infracciones de la legislación de la UE contra los derechos de los ciudadanos de los Estados miembros, haciendo especial hincapié en la aplicación efectiva de la Directiva 2004/38/CE sobre la libre circulación en los veintisiete Estados miembros de la UE".

Promete utilizar la primera parte de su mandato para consolidar la labor sobre la «justicia en red» como instrumento eficaz para el acceso fácil y no burocrático a la ley en los veintisiete Estados miembros, y explorar otras medidas concretas para mejorar la formación judicial y el desarrollo de una cultura jurídica europea entre juristas nacionales (por ejemplo, mediante un nuevo programa «Erasmus para jueces»).

Esto y mucho más, es lo que la comisaria Reding tiene en mente. Un programa ambicioso sobre una política que ha recibido un impulso importante tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. Como dice el refrán, el hombre (la comisaria Reding) propone, y Dios (la Unión Europea) dispone.


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