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La Cara y la Cruz

30 de Julio de 2013

Maniobras elusivas en la tributación de las grandes multinacionales

Legal Today


La ʻnoʼ tributación de las multinacionales


LA CARA

Amancio L. Plaza Vázquez.
Doctor en Derecho. Abogado y Asesor Fiscal. Investigador-Experto en Instituto Adernova de Investigación Jurídica Aplicada.

¿Las Administraciones Tributarias del Mundo contra Google, Apple, etc...? No, no todas. Indignación y estupor; ésta es la impresión más primaria que produce a cualquiera el revuelo organizado en torno a los modelos para la "no tributación" de las grandes multinacionales tecnológicas (y otras). De hecho, está en la agenda del G8 estos días en Belfast.

Que en la época de la austeridad, los recortes, la pobreza, el paro, y la asfixia fiscal de las PYMEs y las clases medias, los grandes monstruos empresariales mundiales tengan recursos y mecanismos para "casi no tributar" por sus beneficios, es un escándalo global.

Pero, ¿se queda en eso o es también un motivo para la reflexión? ¿Por qué Google o Apple minimizan sus pagos de impuestos en UK, en USA y en casi todos los países en que operan? Pues, ¡porque pueden!

Irlanda ha sido tachada como un "paraíso fiscal" en algunas intervenciones en el Senado de los Estados Unidos de América; y esa etiqueta se extiende, para disgusto de los irlandeses. Y todos los poderes públicos irlandeses se han lanzado en tromba a exigir una rectificación, sin éxito. Entre otros datos, Irlanda debe ser el país del mundo en el que más se aproxima el tipo impositivo real del Impuesto sobre Sociedades (12,5 por 100) al tipo efectivo. En otros territorios los tipos nominales del 33 por 100 se corresponden con tipos efectivos del 8 o del 9 por 100 (plagados de deducciones, beneficios, incentivos, y una maraña sin fin de agujeritos opacos). Irlanda es un país civilizado en la Unión Europea, no un paraíso fiscal bananero. Sí, rescatado por la Troika, en un rescate "digno": el hundimiento bancario por el sobrecalentamiento en la época del tigre celta (¡una burbujita en comparación con el rescate bancario español!). Errores aparte, ¿la Hacienda irlandesa y los ciudadanos irlandeses han ganado o perdido con un IS tan atractivo (por tipo y por seguridad)? Hace unos días la prensa irlandesa se hacía eco de la lista de las empresas más importantes de Irlanda y de su número de empleados. Las decenas de miles de empleados de todas las tecnológicas mundiales, desde Google a Microsoft, pasando por Paypal o Google, son una envidia para el mundo, a pesar de las quejas sobre que se trata de "empleos secundarios" (el cuore business sigue en USA). Empleados que pagan impuestos en Irlanda, y comen en restaurantes que pagan impuestos en Irlanda, y compran ropa y servicios en tiendas que pagan impuestos en Irlanda. ¿La Hacienda Irlandesa se beneficia de eso? En calidad de educación y sanidad diversos índices independientes sitúan a Irlanda muchos puestos por encima de España. Unos países tienes "sol y playa", otros "ingenieros y coches" y otros "sistemas fiscales atractivos para la empresa y el talento". Irlanda es un país de origen paupérrimo, con experiencias migratorias traumáticas muy cercanas en el tiempo (que aquí comprendemos perfectamente). Y sigue habiendo problemas y emigración. Visto desde aquí, ¿mejor "más empleo bueno" o mejor "más Estado despilfarrador"? Ya sé, ¡vaya preguntita maniquea!... ¿o no? Por eso, antes de indignarme con Google y Apple, que también, quizás debamos preguntarnos si los monstruosos Estados que hemos construido son una "ayuda a los desfavorecidos" o un "abrazo del oso", abrazo del que los ciudadanos normales somos "presa fácil" y del que sólo esos otros "osos", monstruos, pueden escapar... Y luego Tim Cook se permitirá, incluso, explicar a los legisladores de USA qué debieran hacer para encontrar un equilibrio razonable en este complejísimo asunto, no apto para simplificaciones sensibleras y "amarillistas", o, peor "interesadas".

LA CRUZ

Inmaculada Rodríguez Alonso.
Abogada y Asesora Fiscal. Socia-Directora en Imel Consultoría Jurídico-Tributaria.
Secretaria de AJE Navarra.

Las grandes corporaciones transnacionales no pueden burlarse de las Haciendas Públicas. ¡Basta ya!. Ese lema tan utilizado últimamente en nuestro país es el grito que debemos lanzar ahora contra la forma de tributación de las multinacionales.

Ni Google, ni Apple, ni Microsoft, ni Amazon ni cualquier otro imperio empresarial internacional puede o debe abusar de su fuerza en el mercado para eludir la legislación tributaria nacional de los distintos países en los que opera. España, al igual que muchos de nuestros compañeros estados europeos está sufriendo la deslocalización tributaria, si me permitís la expresión, de las multinacionales.

Es verdad que hay que tener una fiscalidad que no desincentive la inversión, pero no es aceptable que las empresas ajusten sus resultados para pagar menos impuestos de lo que deben. Las grandes multinacionales han conseguido darle la vuelta a las normas de subcapitalización, precios de transferencia, convenios de doble imposición internacional… y están tributando en Estados con niveles de tributación muy inferiores a los existentes en España y la mayoría de los Estados de la Unión Europea. El nivel de tributación de las multinacionales presentes en España es muy inferior a la carga fiscal que sufre la clase media trabajadora o la pequeña y mediana empresa española.

En la actualidad, la fiscalidad española está penalizando a la empresa que factura única y exclusivamente en territorio español frente a las multinacionales que operan también en nuestro país, consiguiendo, de esta forma, reducir todavía más las oportunidades de competitividad de nuestro tejido empresarial. Así nuestras pymes, lejos de regenerarse, pierden más fuerza en el mercado frente a las multinacionales.

Estamos en un momento en que la economía ha dejado de ser nacional, vivimos en un mundo globalizado y debemos buscar fórmulas acordes a las circunstancias actuales para igualar la tributación de las empresas españolas a las multinacionales.

Sea cual fuere el mecanismo correcto lo que debemos tener presente es que no se puede admitir que los trabajadores y las pymes tributen en España y empresas multinacionales que operen en este país no dejen ni un euro en las arcas del estado. El criterio de la localización de la sede de la empresa o de tenencia de un lugar fijo de negocios para determinar el lugar en el que debe tributar una empresa, se ha quedado obsoleto y debe dar paso a otros criterios más acordes con las circunstancias de mercado actuales, como pueden ser el lugar del destinatario de la operación o el tributar en el Estado en el que realicen operaciones –lugar de facturación-.

Para realizar dicha modificación del sistema, quizás un Estado aislado carezca de herramientas suficientes para afrontar esta situación, pero la Unión Europea y la OCDE sí han avanzado hacia soluciones multinacionales, asociadas a la idea de la base imponible común consolidada y su ulterior reparto entre las distintas jurisdicciones. Ese es el camino que se debe seguir para proteger los intereses de los ciudadanos nacionales. Así conseguiremos reducir el poder de los grupos multinacionales para definir su factura fiscal y aumentar el poder de las autoridades fiscales.


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