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Civil

4 de Mayo de 2020

La necesidad del “oficio” en el directivo y su impacto en las responsabilidades

Las organizaciones del Siglo XXI necesitan Directivos con capacidad Preventiva y Previsiva, que además de Formación, tengan el Oficio suficiente y necesario para interpretar con inteligencia la información a su alcance y actuar con la presteza y el acierto requerido, evitando incurrir en responsabilidades para ellos mismos o sus organizaciones.

Sergio A. Fernández Moreno,
Director Ejecutivo de 720º CH Riesgos


La Responsabilidad de empresarios y directivos por daños causados a su organización o a terceros queda recogida, en términos generales, en el articulado de nuestro Código Civil:

El art 1.101 CC regula la responsabilidad contractual en los siguientes términos:

Quedan sujetos a la indemnización de los daños y perjuicios causados los que en el cumplimiento de sus obligaciones incurrieren en dolo, negligencia o morosidad, y los que de cualquier modo contravinieren al tenor de aquéllas.

Por su parte, el art 1.101 CC regula la responsabilidad extracontractual:

El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado.

Asimismo, dicha responsabilidad, sea con carácter principal, solidario o subsidiario, queda recogida en diferentes normas del ordenamiento jurídico: los artículos 281 a 302 del Código de Comercio, artículos 236 y siguientes de la Ley de Sociedades de Capital, artículo 39 de la LOSSEAR, la responsabilidad tributaria de los artículos 42 y 43 LGT, etc.

Todo ello al margen de las responsabilidades de otro orden, recogida en normas penales (delitos societarios, defraudaciones, delitos urbanísticos, contra los derechos de los trabajadores, etc…), el régimen específico del orden social o administrativo y otras regulaciones especiales.

La citada regulación pone claramente de manifiesto que la restitución del daño es una obligación que también incumbe a las organizaciones que, como consecuencia de las decisiones de sus directivos, por acción u omisión, hayan generado un perjuicio, lo que nos lleva a valorar la importancia de tener directivos proactivos y capaces.

“Creo que hay una gran tendencia en el Gobierno[1] a dejar que los documentos se queden sobre los escritorios demasiado tiempo. El presidente no puede administrar un departamento, pero puede ser un estímulo”.

J.F. Kennedy

De la frase anterior, me gustaría aludir a las otras afecciones de la palabra gobierno [2] distinta a la significada en la cita de JFK, entendiendo por tal la capacidad que posee una organización y sus directivos para conseguir alcanzar sus fines. 

Con toda certeza, de esta Crisis del SARS-CoV-2 [3] saldremos en pocos meses, pero las organizaciones hemos aprendido algo, aunque aún no seamos plenamente conscientes de sus consecuencias futuras: nuestros Planes de Contingencia[4] no son sólidos ni efectivos y son mucho más débiles de lo que pensábamos. ¿Quiénes son los responsable de esto? ¿Son responsables nuestros Directivos?...

Quizá ahora las organizaciones han tomado conciencia de la importancia de la Prevención y de la Previsión, es decir, de la importancia de tener Planes de Contingencia sólidos, eficaces y bien dotados, puesto que hemos podido comprobar que incluso los riesgos cuya previsión no contemplábamos necesaria en términos de probabilidad, como el caso de la pandemia COVIR-19, se pueden producir y de hecho se han producido.

Esto debe conducir a una reflexión profunda capaz de dar respuesta a cuestiones tales como: ¿Seguimos pensando que eso a mí no me va a ocurrir?... ¿Qué puede pasar si se produce un riesgo que sé que ocurre en organizaciones del sector con cierta probabilidad o frecuencia? ¿Mis directivos tienen contemplados los riesgos de la organización en profundidad? ¿Son realmente efectivos los planes de contingencia de la organización para hacer frente a un riesgo real o solo existen para cumplir con la normativa vigente? ¿Están mis directivos suficientemente preparados para ofrecer una respuesta rápida, contundente y eficaz en una situación de crisis?...

Los contratos y los estatutos de muchas organizaciones y empresas (al margen de que su estructura sea piramidal o transversal, tema que no abordaremos en este artículo) confieren a sus directivos una autoridad formal, es decir, una autoridad en el plano jurídico; este “status” [5] legal otorga al gerente y a los directores de áreas o departamentos las facultades necesarias para dirigir la organización o los departamentos que le han sido confiados, pero hay que destacar que esta autoridad jurídica o formal, como podríamos denominarla, no convierte a este directivo en un líder eficaz dentro de la organización, esto debe ser completado por las cualidades del directivo y la “autoridad” que le confiere el “oficio” al que antes me referí.

En la actualidad, el mundo globalizado en el que convivimos nos enfrenta a un entorno cambiante y muy competitivo, que define las necesidades de las organizaciones, obligándolas a una continua toma de decisiones de gran importancia y con escaso margen de error, ya que los errores ponen en riesgo la viabilidad de la organización o empresa. Es por ello que los directivos de las organizaciones actuales se enfrentan a una continua toma de decisiones, por lo que deben tener una buena capacidad de análisis para evaluar las posibles alternativas de sus medidas así como sus posibles variables, y para ello, deben buscar la información precisa y necesaria para ver y prever sus posibles consecuencias, sus decisiones deben estar basadas en la racionalidad y para ello estos directivos deben estar adecuadamente formados[6] y deben poseer la necesaria experiencia, deben tener oficio.

Es preciso, por tanto, que los directivos sean líderes responsables, capaces de asumir sus competencias y responder ante la toma de decisiones sin mirar para otro lado como si la cuestión concreta no fuera con ellos, no buscando culpables o encogiéndose de hombros esperando que la decisión se componga sola o la tome algún subordinado a quien poder cargarle la culpa para intentar derivar su propia responsabilidad, directivos con la necesaria conciencia y capacidad para tener las respuestas más adecuadas en situaciones difíciles.

Desgraciadamente, en nuestras organizaciones es habitual encontrar una serie de directivos que podríamos encuadrar, en cuanto a su competencia para la toma de decisiones, más cerca de la cualificación de simples trabajadores que de responsables, si bien sus emolumentos se cuantifican según su categoría laboral; directivos que llegaron al puesto demasiado jóvenes, posiblemente muy capacitados desde el punto de vista académico, pero con poca experiencia en el sector que dirigen e incluso sin experiencia ni en ese ni en ningún otro sector, podríamos decir que cuentan con mucha formación, pero quizá, con escaso o nulo oficio. Me refiero a directivos inseguros, nada resolutivos, que necesitan demasiada información de sus mandos intermedios para percatarse de lo que está ocurriendo en su organización, al punto que dilatan la toma de decisiones por miedo, intentando que el problema se arregle por sí solo o recurriendo a una consultora externa, no para recabar asesoramiento de ella sino para que una firma “ad hod” avale su decisión, incurriendo así en un gasto añadido que suele ser alto, totalmente innecesario, con el único fin de eludir su propia responsabilidad.

La situación actual en la que nos encontramos se ve agravada por las decisiones de un nada despreciable número de dirigentes y directivos de estas características presentes en diversas organizaciones, algunas de muy alto nivel, en las que personas sin oficio e incluso sin formación, están formalmente “habilitadas” para desempeñar las tareas de su puesto, pero que a la hora de la verdad, demuestran su incapacidad para tomar decisiones rápidas y claras o aun peor, tomándolas sin conocimiento alguno sobre lo que implica desarrollar dichas decisiones. Me refiero a directivos que no tenían clara ni la Prevención ni la Previsión y que haciendo dejadez de sus funciones, no tenían contemplados los adecuados Planes de Contingencia, esos directivos que muy posiblemente han demostrado sus capacidades consiguiendo el aumento de beneficios de la organización o empresa realizando el tan venerado ahorro de costes, recurriendo a los ERE, eliminando departamentos y sustituyendo estos por empresas externas, recortando sueldos, etc…, políticas con resultados a corto plazo que quizá pudieron solucionar un problema puntual pero que claramente tienen un elevado coste a medio o largo plazo, e incluso ponen en riesgo la viabilidad de la organización frente a cualquier contingencia adversa.

Por desgracia, a lo largo de mi vida profesional me he enfrentado a muchas organizaciones con directivos de estas características, e incluso he sufrido a algunos, directivos que llegaron a su posición de “Líder” [7] por oportunismo y sin habilidades para serlo, sin tener un conocimiento real de lo que su organización hace realmente por debajo de ellos, lo que vulgarmente definiríamos como “sin haber pisado la calle”, que toman decisiones desde la confortabilidad de sus despachos sin interesarse por conocer en profundidad la labor que realizan las personas que están haciendo el trabajo de campo, ni las dificultades que tienen para realizarlo, ya que nunca se han preocupado de informarse acerca de la problemática real que pueda afectar a sus subordinados, directivos que resuelven los problemas por teléfono y que su pócima mágica consiste en decir… tú lo que tienes que hacer es….  pero que nunca han dicho “voy contigo a ver qué podemos hacer” o “voy contigo y te muestro como se solucionan ese tipo de problemas”, que jamás se han enfrentado a un cliente o a un proveedor con las mismas herramientas que facilitan a sus empleados, directivos que solo se fijan en los números y desprecian las dificultades que implica conseguirlos, que todo lo solucionan pidiendo explicaciones ¿Cómo que no se ha llegado a…? ¿Qué habéis estado haciendo para que no…? Que vomita frases como ¡La gente cobra mucho y trabaja poco…! … En fin, creo innecesario mayor extensión, por desgracia todos sabemos de qué estamos hablando.

Las organizaciones, para actuar proactivamente, necesitan Directivos con el Oficio suficiente para evaluar adecuadamente los riesgos, capaces de concebir la Prevención y la Previsión, capaces de adoptar Medidas de Contingencia adecuadas, capaces de tener el Conocimiento Global de recursos reales de la empresa y de conocer las capacidades del personal que debe realizar las tareas, solo de este modo sería posible mantener los Procesos Productivos necesarios de la organización en cada momento y con mayor motivo, también en caso de crisis.

Como no, también he encontrado organizaciones con los mejores directivos, los que saben que el éxito en su gestión depende en gran medida, no solo de su capacidad sino de la suma de las capacidades de las personas que tienen a su cargo, son conscientes de que trabajan con personas, y por tanto ellos se muestran como personas ante ellos, conocen bien su oficio, pero aun así, se preocupan de contrastar sus percepciones con las impresiones de sus colaboradores y aceptan explicaciones del por qué las cosas se hacen así y por qué no se hacen de otra forma, tiene la confianza en ellos y utilizan sus capacidades para darles autonomía y apoyo, dando muestras de sus habilidades como “líder” ayudando a mejorar los procesos desde el proceso y no desde el despacho.

Así pues, la situación actual nos debe hacer reflexionar y entender el Principio de Responsabilidad [8] del Directivo como la conciencia y capacidad de hacerse cargo de la realidad a la que se enfrenta en cada momento, tener Oficio y Formación para garantizar una respuesta adecuada ante las diversas situaciones a las que puede enfrentarse la organización, sea o no de crisis. Solo esta actitud [9] en los Directivos alejará a la organización o empresa del concepto de culpabilidad por las consecuencias de un determinado resultado dañoso, originado por acción u omisión, cuando se demuestre dicha “conciencia empresarial” mediante la toma de decisiones dirigidas a abordar cada situación crítica con todos los medios humanos y materiales preventivos o reactivos a su alcance.

La calidad en un directivo la encontraremos en su capacidad para gestionar su tiempo y el de sus colaboradores, exigiendo el adecuado rendimiento en el trabajo y orientando todo ello a la consecución de los resultados para la organización, la adecuada delegación de tareas y funciones es clave y esencial en la mejora de la calidad del liderazgo. El oficio, el saber hacer, el respeto y el aprecio a la plantilla no lo proporciona la tarjeta de visita, esto se aprende haciéndolo.

Llega el momento de que las Organizaciones del Siglo XXI decidan su futuro: ¿Con que tipo de Directivo se queda? ¿Con los descritos como directivos que ni siquiera son fiables en el normal funcionamiento de la organización? ¿Serán estos los que solventarán los problemas frente a una probable situación de Crisis Grave que se pueda declarar en cualquier momento? O por el contrario ¿Prefiere estar en manos de los segundos?. Decida, de esto puede depender su viabilidad futura.

Más información www.chriesgos.es

[1] Real Academia Española (RAE). Significado de Gobierno. Recuperado de https://dle.rae.es/gobierno el 31 de marzo de 2020. Gobierno: Órgano superior del poder ejecutivo de un Estado o de una comunidad política, constituido por el presidente y los ministros o consejeros.

[2] Real Academia Española (RAE). Significado de Gobierno. Recuperado de https://dle.rae.es/gobierno el 31 de marzo de 2020. Gobierno: Acción y efecto de gobernar o gobernarse.

[3] Wikipedia enciclopedia libre. Articulo. Recuperado de https://es.wikipedia.org/wiki/SARS-CoV-2 el 11 de abril de 2020. SARS-CoV-2: El coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2) es un tipo de coronavirus causante de la enfermedad por coronavirus (COVID-19). Fue inicialmente llamado 2019-nCoV (en inglés 2019-novel coronavirus). Fue descubierto y aislado por primera vez en Wuhan, China, tras provocar la pandemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020. Parece tener un origen zoonótico, es decir, que pasó de un huésped animal a uno humano.

[4] Real Academia Española (RAE). Significado de contingencia. Recuperado de https://www.rae.es/drae2001/contingencia el 11 de abril de 2020. Contingencia: 1. f. Posibilidad de que algo suceda o no suceda. 2. f. Cosa que puede suceder o no suceder.

[5] Real Academia Española (RAE). Significado de estatus. Recuperado de https://www.rae.es/drae2001/estatus el 11 de abril de 2020. Estatus: 1. m. Posición que una persona ocupa en la sociedad o dentro de un grupo social. 2. m. Situación relativa de algo dentro de un determinado marco de referencia. El estatus de un concepto dentro de una teoría.

[6] Real Academia Española (RAE). Significado de formar. Recuperado de https://dle.rae.es/gobierno el 31 de marzo de 2020. Formar: Preparar intelectual, moral o profesionalmente a una persona o a un grupo de personas.

[7] Real Academia Española (RAE). Significado de líder. Recuperado de https://www.rae.es/drae2001/l%C3%ADder el 11 de abril de 2020. Líder: 1. com. Persona a la que un grupo sigue, reconociéndola como jefe u orientadora. 2. com. Persona o equipo que va a la cabeza de una competición deportiva. 3. com. Construido en aposición, indica que lo designado va en cabeza entre los de su clase.

[8] Significados. Significado de Responsabilidad. Recuperado de https://www.significados.com/responsabilidad/ el 11 de abril de 2020.  Responsabilidad: es el cumplimiento de las obligaciones, o el cuidado al tomar decisiones o realizar algo. La responsabilidad es también el hecho de ser responsable de alguien o de algo. Responsabilidad, se utiliza también para referirse a la obligación de responder ante un hecho.

[9] Concepto.de. ¿Qué es actitud?. Recuperado de https://concepto.de/actitud/#ixzz6JKSj2vmR el 11 de abril de 2020. Actitud: la actitud (del latín actitūdo), puede ser definida como la manifestación de un estado de ánimo o bien como una tendencia a actuar de un modo determinado.


Sergio A. Fernández Moreno,
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