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25 de Mayo de 2016

Cómo actuar ante el plagio

Imagina que después de mucho tiempo y dedicación publicas una obra literaria, escribes un guion o una canción y al cabo de un tiempo; días, meses, años; aparece otra obra que reproduce fielmente tu creación en todo o en parte. ¿Qué hacemos?

José Luis Requero Fernández,
asociado en Business & Law


A simple vista, la solución a este problema puede parecer tan sencillo como probar cuál de las dos creaciones en disputa se publicó primero. Sin embargo, hay que ir más allá puesto que la Ley de Propiedad Intelectual dispone que los derechos de autor sobre una determinada obra se pueden ejercer desde que esta trasciende del intelecto del autor a un soporte tangible. Es decir, no tiene porqué ser desde que se produce una comunicación pública. Se complican las cosas.

Llegados a este punto hay que hacer una distinción importante: Qué es citar y qué es plagiar. Para ello no hay más que ver lo que dice la RAE. Según este diccionario, citar es "Referir, anotar o mencionar un autor, un texto, un lugar, etc, que se alega en lo que se dice o escribe"; mientras que plagiar es "copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias". Así pues, si te reconoces en obra ajena y no aparece tu nombre en ningún sitio que te reconozca como autor de un fragmento, te han plagiado.

Por lo civil o lo penal

Lo más normal en estos casos es que el "plagiador" no reconozca que ha tomado prestadas unas cuantas líneas de otras obras, dando lugar a un proceso judicial que puede ir por vía penal o civil. Personalmente soy más partidario de esta última. También se puede ocurrir todo lo contrario: que el segundo autor reconozca la copia y finalice el contencioso de forma rápida y amistosa.

Qué puedes esperar de un proceso judicial (civil) en el que suplicas que se te reconozca como autor de una obra copiada total (muy poco frecuente) o parcialmente. Lo primero de todo, eso mismo: que se te reconozca como autor. A partir de ahí desde ser indemnizado por los daños ocasionados hasta que se retire la segunda obra del mercado.

Como decía antes, también es posible emprender la vía penal para hacer valer nuestros derechos. Así lo dispone expresamente el artículo 270 del Código Penal, que impone penas de prisión de seis meses a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses para quien vulnere derechos de propiedad intelectual entre los que se incluye el plagio. No obstante, siendo posible iniciar acciones penales contra quien copia una obra (por ser el tema que nos ocupa) la vía penal debe ser la ultima ratio y más si existe un camino más rápido y, porqué no decirlo, menos lesivo para el infractor amparado por la jurisdicción civil.

Forma de prevención

Que te plagien es muy poco habitual, pero qué duda cabe de que es algo que puede ocurrir. Por este motivo es muy recomendable inscribir tu obra en el Registro General de la Propiedad Intelectual. Es una de las formas más baratas y seguras de preservar una obra, sea del tipo que sea, de posibles vulneraciones de derechos. No es obligatoria esta inscripción ni priva a los autores de ejercer sus derechos en caso de trasgresión de los mismos, pero el registro constituye una prueba de la existencia de derechos sobre una determinada obra que en caso de litigio tendrá un gran valor. No tienes nada que perder por hacerlo.

Casos de plagio

En nuestra historia reciente han sido muchos los casos en los que la sombra del plagio ha sobrevolado sobre reputados autores. Unos los han negado y se han visto envueltos en largos pleitos y otros han confesado tal y como en su día hizo la periodista Ana Rosa Quintana con su exitoso, breve y famoso "Sabor a hiel". La presentadora, o quien le escribiese el libro (todo apunta hacia su ex cuñado), copió fragmentos de otras tres obras distintas de una forma tal que dejó muy poco margen para rebatir. Se vio obligada a reconocer sus pecados y a retirar la obra de las librerías tras vender cien mil ejemplares.

Otro caso que causó un gran revuelo mediático fue el que salpicó al fallecido Camilo José Cela ya  la editorial Planeta. La sobras implicadas fueron "La Cruz de San Andrés" del susodicho autor y "Carmen, Carmela, Carmiña (Fluorescencia)" de Carmen Formoso. La controversia estribaba en que esta última presentó su como candidata al Premio Planeta un 2 de mayo y Cela hizo lo propio con la suya el 30 de junio. Las similitudes entre ambas eran tales que se abrió un proceso penal, que fue archivado hasta en dos ocasiones.

Más reciente es el plagio del que han sido acusados el cantante Bruno Mars y el DJ Mark Ronson con su superéxito "Uptown Funk". El grupo Sugar Hill les acusó hace unos meses de tomar elementos de su tema "Funk you up" de 1979. Si nada lo impide es un asunto que terminará ante la justicia.


José Luis Requero Fernández,
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