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Mercantil

21 de Octubre de 2013

La responsabilidad solidaria entre aerolíneas

En el transporte aéreo en algunas ocasiones la aerolínea que efectúa el vuelo -operador- es diferente a la compañía con la que se ha contratado el vuelo -contractual-, en estos casos estamos ante un vuelo de código compartido, y así queda reflejado en la tarjeta de embarque o billete de avión apareciendo dos códigos de vuelo diferentes, cada uno de ellos identificativo de la compañía aérea y número de vuelo correspondiente. Tal situación se debe a que dos compañías aéreas –una operadora y otra contractual- han suscrito un acuerdo o convenio comercial de colaboración.

Lucía Bretones Albertos,
abogada


Este tipo de convenios comerciales entre compañías aéreas posibilita ampliar la utilización de la capacidad de los aviones y, en consecuencia, la reducción de costes para las aerolíneas y la ampliación de destinos y conexiones en los vuelos con escalas.

En estos supuestos en los que existen dos compañías implicadas en el transporte de pasajeros, según la experiencia de reclamador.es, se plantea la problemática a la hora de determinar la responsabilidad de cada una de ellas por el incumplimiento contractual de las mismas frente al pasajero, por lo que debemos diferenciar quién es cada una de ellas, entendiendo que la compañía transportista contractual será aquella con la que el pasajero celebra el contrato de transporte y la compañía transportista operadora aquella que finalmente realiza de hecho la prestación del servicio real de transporte aéreo autorizada por la transportista contractual.

De cualquier forma, en los casos en que los pasajeros tienen vuelos de código compartido, estos tienen derecho a la información y todo tipo de derecho de asistencia que puedan necesitar pudiéndose solicitar tanto a la compañía aérea contractual como a la compañía aérea que operó el vuelo.

Es por ello que el Convenio de Montreal de 28 de mayo de 1999 contempla en el capítulo V la regulación respecto al transporte aéreo efectuado por una persona distinta al transportista contractual, contemplando en su artículo 41 la responsabilidad solidaria entre ambas compañías, estableciendo que: "1. Las acciones y omisiones del transportista de hecho y de sus dependientes y agentes, cuando éstos actúen en el ejercicio de sus funciones, se considerarán también, con relación al transporte realizado por el transportista de hecho, como acciones y omisiones del transportista contractual. 2. Las acciones y omisiones del transportista contractual y de sus dependientes y agentes, cuando éstos actúen en el ejercicio de sus funciones se considerarán también, con relación al transporte realizado por el transportista de hecho, como el transportista de hecho...".

No obstante, no debemos olvidar que el  Reglamento CEE nº 261/2004 por el que se establecen las normas comunes sobre compensación y asistencia a los pasajeros aéreos en caso de denegación de embarque y de cancelación o gran retraso de los vuelos no establece dicha  responsabilidad solidaria y únicamente queda regulada la responsabilidad de la compañía operadora, razón por la cual  en los casos citados de denegación de embarque, cancelación o retraso deberemos acudir al Convenio de Montreal para solicitar tal responsabilidad solidaria del transportista contractual y del transportista de hecho, recordando que el Convenio de Montreal se aplica tanto al transporte internacional de personas -así lo dispone su artículo 1-, como al transporte nacional pudiendo aplicar dicho Convenio al transporte aéreo en el interior de un Estado miembro.

Asimismo y haciendo mención a la legislación española también son aplicables los artículos del Código Civil, y a este respecto tanto la aerolínea contractual como la compañía aérea operadora son responsables solidarias, tal y como dispone el art. 1144 CC "el acreedor -en este caso el pasajero- puede dirigirse contra cualquiera de los deudores solidarios -transportista contractual o transportista de hecho- o contra todos ellos simultáneamente". De manera que "las reclamaciones entabladas contra uno no serán obstáculo para las que posteriormente se dirijan contra los demás, mientras no resulte cobrada la deuda por completo." Así, conforme a los arts. 1902 y 1903 CC, el incumplimiento de las obligaciones atinentes a la compañía aérea de hecho es exigible tanto a ésta como a la compañía aérea contractual.

No obstante, algunas compañías como estrategia dilatoria siguen utilizando en los tribunales el argumento de que no fueron los que contrataron u operaron el vuelo alegando falta de litisconsorcio pasivo necesario, que algunos jueces erróneamente han estimado, con el consiguiente perjuicio que esto supone para los intereses del pasajero que ve retrasado el resarcimiento de sus perjuicios. Es tarea por tanto del abogado del pasajero el combatir esta pretensión y remarcar en sala la solidaridad expresa de las compañías aéreas

Por lo tanto, cabe concluir que al pasajero se le brinda la doble posibilidad de exigir responsabilidades por los perjuicios padecidos tanto a la compañía que le vendió el billete como a la aerolínea que realizó el vuelo contratado, con independencia de quien haya sido el causante del perjuicio sufrido.


Lucía Bretones Albertos,
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