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7 de Abril de 2014

Cuando los goles no son noticia

Posiblemente estamos asistiendo a uno de los campeonatos de Liga más apasionantes de los últimos años, y a un final de la Copa del Rey ilusionante y prometedor para los amantes del fútbol. Pero las noticias, los titulares y las portadas se centran en cuestiones que poco tienen que ver con la esencia de este deporte.

Jorge Masía Tejedor,
Abogado y economista


El pasado viernes 31 de enero, en lugar de estar hablando sobre la disputa de un partido de raza entre el Racing de Santander y la Real Sociedad, en lugar de poder disfrutar de una eventual proeza del Racing o del fútbol dinámico de la Real, la afición del Racing acompañó a la plantilla en su decisión de no jugar la vuelta de cuartos de final de la Copa del Rey, sepultando la posibilidad de vivir una semifinal soñada ante el Barca de Messi, Neymar e Iniesta. Decisión dolorosa pero necesaria. Los jugadores y técnicos del Racing, sumidos en una inaguantable situación, sin cobrar sus salarios en meses, solo pedían una cosa para seguir con el sueño copero (antes habían eliminado a Sevilla y Almería): la dimisión del máximo dirigente del Club. No pedían el pago de los salarios debidos, ni que se les garantizase el cobro de los futuros. Solicitaban algo tan simple y legítimo que ha caído por su propio peso con posterioridad a los acontecimientos. ¡Lástima que el cese de Lavín no llegara a tiempo y el Racing (en división de Bronce) no pudiera soñar con la gesta después de tantos tropiezos!

Entre las múltiples cuestiones que se suscitan alrededor del plante de la plantilla del Racing, existe una que abre la puerta al debate genérico: ¿no podrían las Administraciones Públicas haber evitado esta situación? Y no me refiero a si las Administraciones Públicas de algún modo deberían haber ayudado al Racing, me refiero justamente a lo contrario.

Existe un amplio consenso sobre una de las críticas que ha recibido durante años el mundo del fútbol en España: el fútbol (con carácter general) ha vivido por encima de sus posibilidades. Y ha vivido por encima de sus posibilidad sin que en España se hubiera elegido un modelo estructural claro: o creemos que el fútbol debe ser concebido como algo romántico, que conserve la esencia de su origen y que siga siendo una gran excusa para compartir un sentimiento de unión, o bien nos decantamos por considerar que el fútbol debe ser tratado como cualquier otra industria, emplazada en un marco competitivo, y los equipos como empresas que deben buscar la maximización de beneficios y, por lo tanto, deberían quebrar si están mal gestionados. En España, durante años hemos querido que el fútbol fuera justamente un híbrido extraño, mezclando lo mejor de ambos mundos: disfrutar de las posibilidades de éxito a las que pueden optar las empresas que compiten en mercados donde rigen reglas movidas por variables como rentabilidad, pero al mismo tiempo evitar los riesgos asociados a la lucha competitiva fuera de los terrenos de juego.

Durante años el modelo híbrido se ha alimentado incesantemente. Basta con recordar lo sucedido en 1995 con el Sevilla y el Celta, que tras ser descendidos a 2ª División B por no aportar los avales suficientes (5% del presupuesto), ideados como previsión de deudas, finalmente no descendieron. La decisión de la Liga fue salomónica y caótica para el Fútbol español. El 16 de agosto de 1995, tras dos complicadas semanas llenas de tensas negociaciones, los 38 clubes de la Liga aceptaron readmitir al Sevilla y Celta en Primera división (creando una excepcional Liga de 22 equipos). La marea de aficionados que pobló las calles manifestándose por lo que consideraban un descenso injusto dio sus frutos, las reglas cambiaban (mejor dicho dejaban de existir) al calor de la pasión de los aficionados.

Recuerdo que el entonces vicepresidente sevillista, José María del Nido, afirmaba que otros clubes habían disfrutado de "tratos de favor" y confirmaba haber realizado la transferencia del aval que evitaría el descenso. En aquella ocasión efectivamente José María del Nido consiguió su objetivo: que las reglas no se aplicasen. Hoy el hasta hace poco presidente hispalense ha sido condenado a siete años y medio de prisión y quince de inhabilitación absoluta por fraude en concurso medial con los delitos continuados de prevaricación y malversación de caudales públicos, al igual que el exalcalde de Marbella Julián Muñoz. La sentencia es firme, pero José María del Nido, como lo hiciera en el pasado, vuelve a solicitar, como Julián Muñoz, que no se le apliquen las reglas: que se le conceda un indulto. A diferencia de Julián Muñoz, que alega "razones de salud", José María del Nido entiende que "pued[e] beneficiar más a la sociedad desde la libertad que desde prisión". El fútbol español decidió apoyar el indulto a José María del Nido. Nada menos que 29 presidentes de equipos de Primera y Segunda división, así como el presidente de la Liga Nacional de Fútbol Profesional y el Presidente de la Real Federación Española de Fútbol, firmaron un documento de apoyo al indulto de Del Nido. En el caso del expresidente sevillista se han considerado argumentos más próximos al corporativismo que jurídicos para la solicitud de la concesión del excepcional "perdón", así que en esta ocasión aventuro que es poco probable que se produzcan tratos de favor.

Paralelamente, uno de los firmantes del documento de apoyo a Del Nido, Sandro Rosell, también ha pasado a ser expresidente de un club de Primera División. Sandro Rosell ha renunciado a su cargo de Presidente de F.C. Barcelona antes de explicar cuánto costó y cómo se gestó el fichaje de la última estrella futbolística, Neymar, que está llamado a suceder a la actual considerado mejor futbolista de todos los tiempos del F.C. Barcelona, Lionel Messi, quien a su vez se vio involucrado el pasado junio, en una querella presentada por la fiscalía de delitos económicos de Barcelona por no declarar a Hacienda los ingresos que obtuvo por la explotación comercial de sus derechos de imagen entre 2007 y 2009. La defensa letrada del astro futbolístico ha optado por la negociación y Jorge Horacio Messi, padre del jugador, depositó 4,1 millones en un juzgado de Gavà. El acuerdo pretende también cubrir los ejercicios 2010 y 2011 con un montante (según la información periodística) de alrededor 10 millones de euros. Pero la imagen del caso estuvo marcada por la llegada del Lionel Messi al juzgado de Gavà, que fue aclamado por aficionados y se fue firmando autógrafos. El deportista que ocupa, según la lista de Forbes, el décimo lugar entre los deportistas mejor pagados del mundo (en 2012, ganó 15 millones de euros y 16 en publicidad) declaró al juez que "De la plata se ocupa mi papá". 

Efectivamente, muchas han sido las excepciones que se han concedido al mundo del fútbol en España: Ley Beckham, recalificaciones y operaciones urbanísticas, acceso a financiación gracias a garantías estatales, excesiva permisividad de las Administraciones Públicas con las deudas tributarias y de Seguridad Social, etc. El fútbol debe hacer balance, mirar atrás y preguntarse si los tratos de favor han contribuido a crear un escenario de insolvencia generalizada y endeudamiento asfixiante. Muchos son los equipos que necesariamente se han acogido al proceso concursal: Rayo Vallecano, Racing de Santander, Deportivo de la Coruña, Zaragoza, Betis, Granada, Real Sociedad, Celta, Valladolid, Málaga, Levante, Mallorca, Polideportivo Ejido, Recreativo de Huelva, Xerez, Córdoba, Murcia, Cádiz, Hércules, Sporting, Las Palmas, Albacete, Alavés, Alicante, etc. Otros, como la U.D. Salamanca o el C.P. Mérida, no han podido encontrar viabilidad en el procedimiento concursal y han desaparecido. Y otros, como Mallorca, Málaga y Rayo Vallecano, se han visto privados de jugar competiciones europeas a pesar de sus méritos deportivos.

Desde otra perspectiva, la Comisión Europea ha abierto distintos expedientes en materia de ayudas públicas para investigar la posible existencia de ayudas estatales que pudieran ser incompatibles con la normativa de competencia otorgadas a distintos beneficiarios: Valencia, Hércules, Elche, Real Madrid, Barcelona, Athletic y Osasuna, por distintos conceptos. Estamos en una fase muy inicial para extraer cualquier conclusión, más allá del propio interés de la Comisión Europea por verificar la compatibilidad de la actuación de distintas Administraciones Públicas relacionadas con los citados equipos con el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.     

Es posible que la gestión del Fútbol en España deba reinventarse, configurar un escenario con incentivos adecuados, donde el componente sociológico quede al margen de la gestión económica, o donde sólo exista el componente sociológico (por ejemplo con ligas amateurs). La sostenibilidad del modelo híbrido (ausencia de rigor en la aplicación de las normas) es dudosa, y el propio mundo del fútbol vestido con la camiseta del Racing lo ha puesto en cuestión.

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