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Social Laboral

7 de Septiembre de 2017

¿Cómo actuar frente a una inspección de trabajo, sobre todo si existe presencia de los representantes de los trabajadores en la misma?

Por experiencia, desde que se nos notifica un requerimiento o se persona un inspector de trabajo, debemos empezar a hacer una doble labor que deba responder a las siguientes dos cuestiones; (i) ¿Qué pretende comprobar / demostrar el inspector?; y (ii) ¿Por qué se ha iniciado la inspección?. La primera cuestión responde a una cuestión obvia; qué va a pasar. Pero la segunda pregunta no es menos importante, pues nos permite conocer si existe un proceso que debe mejorar (p. ej. En la forma de contratación, pago de finiquitos, etc.).

José Luis García Gracia,
abogado


Afortunadamente y salvo contadas excepciones, los inspectores (o subinspectores en algunos casos), permiten una comunicación fluida a través de la cual permite responder a la primera cuestión indicada. En ese caso, es práctica habitual tomar la iniciativa y contactar con el inspector para que nos detalle, de los documentos o información requerida, para qué los precisa a los efectos de ofrecerle la misma y evitar que el procedimiento se dilate o tenga que examinar dicho inspector documentación estéril. En muchas ocasiones gracias a esa comunicación fluida (muy respetuosa y siempre ofreciendo más información de la que el inspector solicita en un primer momento para que desarrolle una confianza mutua), podemos ofrecer una rápida respuesta al inspector / subinspector que permita la terminación del procedimiento.

Conociendo la respuesta a la primera cuestión reseñada, debemos comparecer o aportar la documentación o información requerida con el máximo detalle. Es más, habida cuenta que el inspector es autoridad pública y todo lo que ve y oye posee una presunción de veracidad, es aconsejable que nuestras alegaciones en dicho acto de comparecencia estén acompañadas con un escrito de alegaciones, para que así conste en el procedimiento. La cuestión no es baladí, pues no en raras ocasiones el inspector puede interpretar de forma incorrecta las alegaciones de la empresa (a través de su representante), formuladas de forma verbal y así plasmarlo en el acta (documento formal en el que se detalla la posible infracción cometida por la empresa y que posee esa presunción de veracidad antes indicada).

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Por otro lado, si el inspector posee dudas sobre la actuación de la empresa, siempre es aconsejable solicitar al inspector en qué consisten esas dudas y solicitarle un plazo prudencial para aportarle esa documentación o información que precisa, puesto que en la Ley no es establece que en ese acto de comparecencia se colmen todas las cuestiones que el inspector pretende comprobar. Si no se puede aportar la documentación o la actuación de la empresa es evidente que no se colige con la Ley, es aconsejable así indicarlo pero informando de la inmediata corrección de dicha actuación infractora y reparación de los daños incurridos, por ejemplo, aportando acuerdos con los trabajadores compensando las supuestas infracciones incurridas a juicio de lo solicitado por el inspector.

En el caso que el procedimiento conste de presencia sindical o de los representantes de los trabajadores, debemos redoblar esfuerzos pues no en raras ocasiones los representantes de los trabajadores han podido hablar con el citado inspector reseñando (de forma unilateral y sin que la empresa tenga oportunidad de poder confrontar lo indicado en dicho acto), aquellas cuestiones por las que desea que se sancione (y que se corrija, pero en segundo término), la empresa. En este sentido, es una práctica habitual (poco ética, cabe destacar),  que el inspector cite a la empresa y a sus representantes de los trabajadores y éstos, de forma previa a dicho acto, soliciten al inspector hablar con él a solas, es decir, sin presencia de la empresa. Tal práctica debería no ser permitida por el inspector pues con ello se desarrolla un pernicioso juego de "asesorar" al inspector (aportando documentos de parte, incluso), previamente a que comparezca la empresa, para desacreditar a ésta frente al inspector. En esos casos, es esencial la segunda cuestión antes indicada (recuérdese; ¿por qué se ha iniciado el procedimiento de inspección?), pues si tenemos conocimiento que la empresa comparecerá junto con los representantes de los trabajadores debemos acudir "preparados" aportando documentación que permita reforzar y desacreditar la posible denuncia de dichos sindicatos frente a la actuación de la empresa; por ejemplo, las comunicaciones de la empresa solicitando reunirse con el comité de empresa para tratar el asunto que han denunciado; o las actas de las reuniones con el comité de empresa en el que se detalla la mala fe de los representantes de los trabajadores al no ofrecer solución alguna al respecto.

Incluso, es bastante útil que la empresa comparezca con el representante sindical que no ha iniciado ese procedimiento y que no comparte la actuación de sus otros compañeros representantes de los trabajadores. En ese caso, es aconsejable que después del acto de "asesoramiento" de los representantes sindicales, se solicite al inspector el mismo trato (principio de igualdad), y solicitar una reunión con éste y el representante de los trabajadores que no comparte los hechos denunciados. Aun cuando el inspector rechace de primera comparecencia (que haremos constar posteriormente por escrito), la situación que más tarde desarrollaremos en la comparecencia con dichos representantes de los trabajadores es que se trata de un problema que está en vías de solución pero que la actitud de los denunciantes es la de obstruir la misma en aras de conseguir que la empresa sea sancionada. En ese caso, se solicitará al inspector (i) soluciones que la empresa propone y (ii) qué los citados representantes sindicales aleguen en ese acto cuál de ellas es la aceptable o cual proponen. Con ello se consigue demostrar al inspector (i) nuestra buena fe y compromiso; (ii) la mala fe de los denunciantes y (iii) que éstos sólo desean la imposición de una sanción y no cumplir con el mandato encomendado por los trabajadores. Si a todo ello puede participar en ese debate el representante de los trabajadores que no ha denunciado, es bastante seguro que el inspector proponga que la actuación de la empresa se corrija en un plazo de tiempo y /o se trate y apruebe en la reunión con el comité de empresa; pero nunca, consideramos, procederá a dictar acta de propuesta de sanción, tal y como suelen pretender los representantes sindicales.

Por último, en todo caso, después de cada comparecencia, consideramos que podemos mandar una comunicación al citado inspector que sea recapitulativa de lo acontecido en dicho acto y de las actuaciones que el inspector ha encomendado a la empresa, así como el plazo en que la empresa procederá a su cumplimiento.


José Luis García Gracia,
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