- Señala que el órgano de garantías permite «actualizar el alcance de los derechos fundamentales»
El presidente del Tribunal Constitucional (TC), Cándido Conde-Pumpido, ha defendido que la Constitución es una norma “viva”, susceptible de evolución interpretativa, y ha sostenido que la corte de garantías “contribuye de forma decisiva a la estabilidad del orden constitucional de 1978”.
Conde-Pumpido se ha pronunciado así en la inauguración de la jornada La Constitución española de 1978. Estabilidad, longevidad y continuidad constitucional. Logros y retos pendientes, celebrada este lunes en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, en Madrid, según una nota difundida por el TC.
“La Constitución no queda petrificada en la voluntad histórica de 1978, sino que se proyecta dinámicamente a través de la jurisprudencia constitucional”, ha señalado.
Dificultad para reformarla
El presidente del TC ha subrayado que “la rigidez del procedimiento” de reforma, junto a “la dificultad de alcanzar consensos”, contribuye “a su perdurabilidad, al evitar que el desfase entre la norma y la realidad derive en una crisis de legitimidad”.
En este marco, ha afirmado que el Constitucional “permite absorber tensión, imponer el cumplimiento efectivo de la Constitución como norma suprema vinculante, integrar transformaciones sociales y preservar la coherencia del sistema sin recurrir a soluciones de ruptura”.
También ha insistido en que el órgano de garantías “permite interpretar las cláusulas constitucionales de manera evolutiva y actualizar el alcance de los derechos fundamentales”, atendiendo a una realidad social cambiante pero sin “desnaturalizar sus principios estructurales”.
La más duradera de la historia
Conde-Pumpido ha recordado que el pacto constitucional de 1978 se convertirá en marzo de 2026 en el más duradero de la historia de España, al superar al de 1876.
Ha defendido además que, a diferencia de ese precedente, el proceso constituyente de 1978 “incorporó a la totalidad de la ciudadanía adulta, sin exclusiones estructurales por razón de sexo ni por razones económicas o culturales”, lo que permitió articular “un consenso social amplio”.
“No es fruto de la inercia histórica ni de equilibrios oligárquicos, sino de un diseño constitucional que integra legitimidad originaria y capacidad estructural de renovación. La Constitución ha demostrado ser capaz de renovarse desde dentro y está abierta a la evolución de la sociedad a la que sirve”, ha remarcado.
En el acto también han intervenido la directora del Centro de Estudios, Rosario García, y han asistido la vicepresidenta del Constitucional, Inmaculada Montalbán; la magistrada María Luisa Segoviano; el secretario de Estado de Justicia, Manuel Olmedo; la expresidenta del Congreso Meritxell Batet; y el exvicepresidente del TC Luis López Guerra.

