- El demandado se dirigió a los padres de la menor en más de 100 tuits
La Sección Civil del Tribunal de Instancia de Barcelona ha condenado a un tuitero —un hombre vinculado al entorno del centro escolar Pare Manyanet Sant Andreu— a indemnizar con 4.000 euros a los padres de Kira, la menor que se suicidó en mayo de 2021, y a eliminar de su cuenta de Twitter todos los comentarios lesivos relativos a los demandantes y a su hija fallecida.
El demandado también ha sido condenado a publicar en su cuenta de Twitter —ahora ‘X’— la demanda a la que ha tenido acceso Europa Press, después de que la jueza estimara parcialmente la demanda interpuesta por los progenitores por intromisión ilegítima en el derecho al honor tanto de ellos como de su hija.
La libertad de expresión no puede prevalecer sobre el derecho al honor
La magistrada considera probado que el demandado se dirigió a los padres de la menor en más de 100 tuits, refiriéndose a ellos como “mentirosos, chapuzas, torticeros, tonto, loca, torticero alto, torticera loca, tiritirera, marioneta, escoria, absurdos, torpes, mala gente, memos y estirados”, entre otros descalificativos.
Argumenta que el derecho a la libertad de expresión no puede prevalecer sobre el derecho al honor, a la vista de la falta de interés general de las informaciones o expresiones proferidas y atendiendo al “carácter inequívocamente injurioso o vejatorio” de los tuits.
Añade que los insultos dirigidos a los padres y las afirmaciones —de veracidad no probada— sobre las circunstancias del fallecimiento de Kira carecen de toda justificación razonable y lesionan la dignidad tanto de los demandantes como “de una persona ya fallecida”, lesionando su honor y dañando los sentimientos de los progenitores.
Además, subraya que, en el contexto en el que fueron vertidas, y sabiendo el demandado el dolor y la situación de angustia que estaban atravesando los padres, las afirmaciones estaban “dirigidas a formar en terceras personas una opinión desfavorable y netamente cruel” de ellos, por lo que excede el derecho a la crítica o a una expresión tolerable en el marco de una convivencia civilizada, textualmente.

