Firmados en enero y febrero, los Acuerdos EU-Mercosur y EEUU-Argentina presentan características diferentes que en alguna medida, tambièn son complementarias. Su combinación genera una controversia geopolítica circunstancial. En Argentina por ejemplo, ambos textos compiten en simultáneo hoy por su ratificación parlamentaria. Mientras que el acuerdo Mercosur-UE exigió 25 años de negociaciones, el suscrito entre EEUU y Argentina no llevó más de un año y medio, desafiando la regla de la Decisión del Consejo del Mercosur 32/00 que establece un principio de negociación conjunta de los estados parte. Se trata de una reglamentación anticuada de cuatro artículos, suscripta en un contexto distinto, que inesperadamente encendió un debate juridico sobre su validez durante dos décadas y media, precisamente el mismo tiempo que demoró el Mercosur en definir el acuerdo con la UE. Sin limitaciones: o esa decisión pasa a la historia o generará un conflicto regional inútil.
EEUU-Argentina, lunes de apertura del Carnaval
Mientras que el 5 de febrero, en una reunión bilateral en Brasilia en la Agencia brasileña de promoción de las exportaciones e inversiones (APEX), Brasil y Rusia trazaban serias pautas para un acuerdo comercial estratégico, Argentina firmaba su acuerdo bilateral sobre comercio e inversiones con EEUU.
Este acuerdo apunta a la liberación comercial detallada por productos en Anexo I para Argentina y II para EEUU, mediante un tratamiento arancelario por categorias establecido en las notas complementarias, con productos completamente liberados (EIF), reducidos al 2% (R2), con cláusula de nación más favorecida (Z) y tariff rate-quota (TRQ). Asimismo, un anexo 2A y 2B eximen a productos argentinos del arancel de la Órdenes Ejecutivas del Presidente Trump 14257 del 2/4/25 y 14360 del 14/11/25. Para los restantes productos el arancel adicional será de 10%. El acuerdo UE-Mercosur no es tan dinámico.
EU-Mercosur: un “mardi gras” del carnaval
Si el crecimiento brasileño es un modelo de opulencia económica para el Mercosur, a los demás socios no les ha servido de impulso. El único éxito del Mercosur se lo debemos a la residencia temporaria que ha integrado a sus sociedades fluyendo inversiones en negocios privados. Basta pasear por Florianópolis para verificarlo.
El acuerdo UE-Mercosur promete un libre comercio entre 700 millones de personas potenciado por el extraordinario artículo 23.3 de aplicación previa, antes de entrar en vigencia, no contiene por ejemplo, un capítulo dedicado al comercio digital. La única referencia al mismo y a la protección de datos surgen del artículo 16 sobre difusión recíproca de información sobre telecomunicaciones y cooperación tecnológica. Esta fabulosa aplicación provisional plasmada en el artículo 23.3 comienza al primer día del segundo mes de comunicada la ratificación del acuerdo por un país del Mercosur y por la UE.
La idea de un comercio internacional justo reconoce por ejemplo, indicaciones geográficas para productos agroindustriales y moviliza un fondo de cooperación reforzada de 1800 millones de euros, obviamente administrado e implementado anualmente dentro de cada presupuesto de la UE. Simboliza un triunfo del multilateralismo, tan defendido por Brasil en estos tiempos y también la UE, plasmando un diálogo político sobre cooperación (Acuerdo de Asociación) y comercial (Acuerdo Interino). La asociación establece pautas para un desarrollo sostenible, protección del medioambiente, transformación digital, derechos humanos, movilidad, lucha antiterrorista y gestión de crisis. Una nutridísima agenda comercial protegerá derechos laborales y la responsabilidad social de las empresas.
El acuerdo interino se dedica a facilitar inversiones, eliminar barreras comerciales y simplificar las contrataciones públicas, dejando abierta la posibilidad de aplicar salvaguardias agrícolas, mediante aranceles y una supervisión específica de precios. Estas salvaguardias agrícolas acaban de ser aprobadas el 10 de febrero por el Parlamento Europeo en pleno con 483 votos a favor, sancionando un reglamento, dejando a cargo de la Comisión la supervisión de las tendencias de importación de productos agrícolas, encendiendo las alarmas cuando un precio del Mercosur sea 10% inferior al mismo producto europeo. Si de la investigación surge un perjuicio grave para el agricultor europeo, se retiran las preferencias arancelarias. El Parlamento solicitó además una opinión consultiva de compatibilidad jurídica al Tribunal de Justicia.
Argentina: miércoles de cenizas para el Mercosur
Cuatro gobiernos liberales crearon el Mercosur en 1991 y cuatro conservadores lo reformularon en el 2000 reclamando una integración con justicia social. Incorporaron la Carta Social de Buenos Aires y la reglamentación 32 para evitar que los miembros suscribiesen individualmente acuerdos preferenciales dentro de ALADI. En esa misma época, comenzaron a perforar el arancel externo del Mercosur con excepciones, que en 2024, aumentaron a 150 productos por exigencia de Argentina.
El Mercosur nunca ha regulado ni negociado la inversión extranjera interna o externa que desde hace 20 años brilla casi exclusivamente en la economica brasileña. Recién en el 2017 y por única vez, negociaron sobre inversiones extranjeras en un texto impotente y sin resultado práctico (Decisión 3/17). Mientras Brasil batía récords mundiales en captación directa, los demás socios se ahogaban en crisis políticas reclamando una posibilidad de negociar preferencias arancelarias bilateralmente con terceros países. Confundieron por décadas comercio exterior con inversiones y Brasil no los ayudó a despejar ese error.
En febrero, la exigencia argentina de 2024 se convirtió en un acuerdo bilateral con EEUU que agiliza las inversiones estratégicas entre los dos países, derogando la inexigible reglamentación 32/00. Vencido el temor de desafiar a Brasil con negociaciones bilaterales, el gobierno de Itamaraty tiene hasta junio y en pleno año electoral, la posibilidad de controvertir con Argentina -y con EEUU- o permitir que todos los países del Mercosur negocien por fin, individualmente sus acuerdos. Brasil, podría ahora profundizar el BRICS con preferencias arancelarias, dado que todavía no ha logrado sentarse a negociar con EEUU. Un objetivo postergado para el próximo gobierno.
Oportunidades de negocios para ambos acuerdos.
El Mercosur no es ni una unión aduanera ni una zona de libre comercio. Su disrupción jurídica no es grave en el contexto actual arancelario del comercio internacional. Estos dos acuerdos organizan políticamente el futuro regional. Argentina necesita del acuerdo con EEUU para desarrollar de una vez y para siempre sus exportaciones, que estuvieron ahogadas durante dos decadas por aranceles internos con forma de retenciones impositivas. Brasil ya es una potencia exportadora global y estable, de modo que cualquier planteo jurídico que cuestione el acuerdo Argentina-EEUU dentro del Mercosur, importa un atentado contra su continuidad cargado de un proteccionismo innecesario comparado con las oportunidades de negocios que genera.
Ambos acuerdos contienen rigurosas cláusulas de protección intelectual. Argentina permitirá y facilitará la inversión de los EEUU en su territorio para explorar, explotar, extraer, refinar, procesar, transportar, distribuir y exportar minerales críticos y recursos energéticos, así como para prestar servicios de generación de energía, telecomunicaciones, transporte e infraestructura, en condiciones no menos favorables que las que otorgue a sus propios inversionistas en circunstancias similares, y regulará dichas inversiones de conformidad con los estándares mínimos del derecho internacional (art.5.1 EEUU-Argentina). Estos negocios estadounidenses no irán a Brasil. Esa norma otorga un privilegio sobre las empresas europeas. Las empresas estadounidenses aportarán tecnología avanzada, estándares operativos y prácticas de gestión que elevarán la productividad argentina y podrán expandirse dentro del Mercosur.
Trump acaba de decretar un aumento del cupo de importación de carne argentina de 20.000 a 80.000 toneladas métricas. Al ingresar a EEUU, las carnes vacunas y avícolas argentinas obtendrán un certificado de estándar de calidad FSIS 9060-5 y podrán ingresar por ejemplo a Canadá – si sobrevive el CUSMA- ganando un reconocimiento único y fundamental para la exportacion global. La UE eliminará aranceles sobre el 92% de las importaciones del Mercosur, beneficiando productos clave como carne vacuna, aves, soja, café y frutas. El acuerdo UE-Mercosur es estructural, moldeado al estilo del bloque europeo, milimetrado por la supervisión y salvaguardas del comercio agrícola, mientras que entre Argentina y EEUU se establece un acceso recíproco, una armonización sanitaria y complementación productiva constantes e ilimitadas.
Ambos acuerdos producen un impacto sustancial sobre la dinámica del mercado automotriz. La UE gozará de una reducción gradual del arancel Mercosur de 35% en un plazo de hasta 15 años, comenzando por un baja del 25%. A su vez, EEUU podrá exportar 10.000 vehículos por año sin aranceles a Argentina, permitiendo la necesitada renovación de su parque automotor.
Argentina no gravará el comercio digital con EEUU, ni impondrá ninguna condición para acceder a una tecnología determinada, a un proceso de producción, al código fuente, ni a comprar, utilizar u otorgar preferencias a una tecnología determinada como condición para hacer negocios en su territorio. Brindará certeza para transferir datos personales fuera de su territorio hacia EEUU, reconociendo la jurisdicción estadounidense como un nivel adecuado de protección de datos conforme a la legislación argentina. De esta manera, Argentina se compromete a mantener estándares de seguridad digital más rigurosos que los del Mercosur. Estandares que ni fueron negociados en el bloque.
Los parámetros de conformidad establecidos en el acuerdo EEUU-Argentina guiarán a la Argentina hacia un comercio internacional moderno y bien remunerado, acelerando las negociaciones y controles del acuerdo comercial interino de la UE-Mercosur.
Vale notar finalmente, un detalle en el preámbulo de este último acuerdo: ha sido firmado entre la UE y cuatro países, estados partes del Mercosur y que no se trata de un acuerdo entre bloques regionales. Cada pais del Mercosur mantiene su individualidad funcional para la ejecución del mismo.

