Cualquier trayecto, bien sea físico, personal o laboral que emprendemos a lo largo de nuestras vidas tiene un horizonte, un destino que lo dota de sentido y que nos ayuda a sobreponernos a las dificultades que encontramos por el camino. El combustible que nos permite avanzar en el ámbito profesional es la vocación y la jurídica es una carrera de fondo de carácter fuertemente vocacional.
All Talks, una producción de Aranzadi LA LEY, presenta Trayectorias con sentido, una serie de entrevistas en las que la socia directora de Mirada 360, Lidia Zommer, conversa con algunas de las personas que han transformado la abogacía española. En estos diálogos el derecho adquiere un papel secundario para dejar todo el protagonismo a las personas y descubrir lo que de verdad importa: “el factor humano que se encuentra detrás de cada gran logro”. Una excelente oportunidad para conocer el sentido de la trayectoria de todos ellos.
El valor de la mirada crítica
En este nuevo encuentro de Trayectorias con sentido Lidia Zommer entrevista a Mabel Klimt, socia directora de Elzaburu, una de las firmas centenarias de España, fundada en 1865. Su trayectoria gira alrededor del lema “con trabajo llegas” guiada “por la pura intuición”. Y sin duda que no le ha faltado. De hecho, es una de las dos únicas socias directoras de las 30 principales firmas legales de España, mérito que comparte con Rosa Vidal, socia directora de Broseta. Asegura que “las mujeres abogadas son una raza especial, unas fuera de serie y si pudiera legarles algo sería animarles a que aspiren a más porque pueden”.
Mabel aboga por la importancia de tener una gran curiosidad, porque “siempre hay algo más y hay que buscarlo”. Su vida ha estado también marcada por la multiculturalidad de su entorno más cercano: nacida en Argentina, de padre alemán y madre uruguaya, Mabel afirma haber recibido “un apoyo masivo de mis padres a cualquier cosa que quisiera hacer”. De hecho, su carácter lo forjó desde muy pequeña con anécdotas muy graciosas “cuando un niño muy pequeño me dijo que yo iba a ser su secretaria, pero mi madre se encargó de ponerle en su sitio y le dijo; Mabel va a ser más jefa que tu”. Otro rasgo de su carácter es la humildad; recuerda que, “con 23 años, le dije a mi primer cliente que le iba cobrar la mitad porque íbamos a aprender los dos”.
Comenzó a ejercer la abogacía en Argentina en 2001, durante le época del Corralito: “Era casi un servicio público porque había que estar a las cuatro de la mañana en la puerta del tribunal si querías conseguir un sello”. Llegar a España recién casada “implicó una vuelta de tuerca sobre el tipo de servicio o lo que esperan los clientes de ti”.
Si tuviera que nombrar a personas que le han influido en su trayectoria profesional, cita en primer lugar a Miguel Ángel Albaladejo, socio fundador de DIKEI Abogados. Llegar a ser socia directora de una firma centenaria como Elzaburu “fue algo muy loco; en 2019 salgo de un despacho internacional y me incorporo a la firma, que tiene un gran componente familiar con un presidente de 92 años, Alberto Elzaburu, que falleció durante la pandemia y poco después Antonio Tavira, que asumió el puesto de presidente”. En ese momento “éramos unos 11 socios. Le eché mucho valor y puse sobre la mesa un plan estratégico y un mes después se tomaron las decisiones que llevaron a la estructura actual”.
Si pudiera viajar al pasado, a Mabel Klimt le gustaría “conocer a Miguel Ángel” y si le tuviera que dejar una nota a su sucesor, pondría; “cuida a tu equipo que son la joya de la casa, porque son el verdadero corazón, junto con sus 180 familias”.

