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25/09/2022. 07:30:12

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“Las mujeres abogadas tenemos más dificultades para ejercer que nuestros compañeros”

Lourdes Carballo, decana del Colegio de Abogados de Vigo
Lourdes Carballo
  • “Conseguimos que haya paridad en todo tipo de actividades y en la conformación de comisiones”
  • “La maternidad no puede seguir constituyendo un factor discriminatorio en el trabajo”

Abogada desde 1988, Lourdes Carballo es la decana del Colegio de Abogados de Vigo. En su bufete se ocupa de temas de orden Civil, Penal y Administrativo. Especialista en Derecho de Familia, Arrendamientos, Propiedad horizontal y Derecho inmobiliario, también ejerce como mediadora Civil y Mercantil, profesora del Máster en abogacía que organiza el Colegio de Abogados y la Universidad de Vigo y profesora de la Escuela de Formación Social de Vigo. Lourdes Carballo apuesta por la igualdad, tal y como lo expresa a continuación.

En los siete años que lleva al frente del Colegio, ¿qué medidas han implementado en materia de igualdad?

Lo cierto es que todo cuanto compete al Colegio de Vigo se realiza preservando la igualdad real. De momento conseguimos que en todo tipo de actividades y en la conformación de Comisiones haya paridad, y tenemos en consideración este parámetro en cuantas decisiones se adoptan por la Junta de Gobierno. Podemos presumir de que no hemos recibido quejas en estos últimos años denunciando trato discriminatorio, y desde luego la respuesta que para esos supuestos está prevista es de concesión de amparo colegial inmediato con la consiguiente adopción de medidas encaminadas en primer lugar a la cesación del acto discriminatorio y a la reparación, poniendo en conocimiento de los órganos competentes la situación para que adopten, a su vez, las medidas que correspondan.

En su ejercicio profesional usted siempre ha destacado por su lucha por acabar desde el Derecho con la lacra de la violencia machista. ¿Hasta dónde llega el potencial de nuestro marco legislativo para revertir unas estadísticas inasumibles en cualquier sociedad civilizada?

La erradicación de la violencia machista no depende exclusivamente del marco legislativo que, dicho sea de paso, no podemos decir actualmente que carezca de potencial, al menos en nuestro país. En que disponemos de una ley estatal “integral” precisamente para poder luchar contra la violencia desde todos los frentes, no exclusivamente el judicial.  Aunque suene ya repetitivo, la mayor fuerza transformadora en la concienciación colectiva y personal. Bien es cierto que muchas veces las mentalidades se cambian a través de leyes prohibitivas y sancionadoras (tomemos como ejemplo la legislación anti-tabaco), pero la educación es una herramienta muy útil que no se puede desperdiciar, y que debe utilizarse no solo en las escuelas sino también en los hogares.

Su amplio CV recoge la docencia en el máster de abogacía de la Universidad de Vigo y que fue presidenta de Abogados Jóvenes. ¿Advierte un cambio de mentalidad generacional de reconocimiento del papel de la mujer en la profesión?

Si, por momentos más rápido y por otros más lentos, pero es innegable que ha habido una evolución y que el cambio continúa -debe continuar-.

A principios del pasado año fue nombrada presidenta de la Comisión de Defensa de los Derechos e Intereses Profesionales de la Abogacía del CGAE. ¿Cuáles son las principales carencias que desde la perspectiva de género perduran aún en la abogacía?

Las mujeres abogadas percibimos que tenemos más dificultades para ejercer la profesión que sus compañeros, que promocionamos menos o más lentamente y que accedemos a menos puestos de responsabilidad, y coincidimos en que la causa reside en la inexistencia de efectiva corresponsabilidad en la asunción de todas las tareas y responsabilidades que las personas en su ámbito personal, familiar y social están obligadas a desempeñar. Hemos heredado una estructura social en la que las obligaciones “domésticas” se asignaban automáticamente a la mujer, y las “profesionales” al hombre (permítaseme definirlas así, para abreviar), y cuando las mujeres dieron el paso para abarcar también tareas profesionales los hombres no lo dieron a la par para asumir obligaciones domésticas. A nadie se le escapa el motivo: “es una cuestión de género”, herencia de una estructura machista que, una vez superada, permitirá un ejercicio más igualitario. De momento intentamos paliar la situación con la introducción de medidas conciliatorias en la legislación procesal (suspensión de vistas y procesos por razones de conciliación), hoy en día más necesarias para las mujeres, pero planteadas con la intención y el deseo de que las utilicen los hombres en el mismo grado que nosotras, porque ese día habremos alcanzado la efectiva igualdad.

A diferencia de lo que ocurre en la Administración o en el trabajo por cuenta ajena, las abogadas no tienen reconocido ningún permiso por causas como la maternidad. ¿Confía en que la nueva ministra impulse alguna reforma en este sentido?

No solo confiamos, lo demandamos y exigimos. La maternidad no puede seguir constituyendo un factor discriminatorio en el trabajo, y somos conscientes de que sin el reconocimiento del derecho a disfrutar de un permiso por maternidad y la implantación de un permiso por paternidad -para igualar derechos y responsabilidades) no se alcanzará el objetivo, que es la auténtica igualdad.

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