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12/08/2022. 17:44:17

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Los abogados se forran con las reestructuraciones: “Ganamos mucho, pero nos lo merecemos”

“El dinero está en las insolvencias”. Esta idea, que es moneda corriente en los últimos tiempos en el mundo jurídico, viene ampliamente avalada por los excesos de los abogados corporativos anglosajones dedicados a reestructuraciones. Hay firmas que facturan cientos de dólares la hora y pasan hojas de gastos (o más bien caprichos) de representación suntuarios. Es decir, si alguien está haciendo dinero con la quiebra de empresas como Lehmann, ésos son ellos.

Un arbol de dinero creciendo.

La realidad española es otra, avisa Antonio Fernández, socio responsable del área de reestructuraciones y concursal del bufete  Garrigues, ya que aquí las facturas no alcanzan aquellos importes. Sin embargo, eso no significa que hablemos de honorarios asequibles. "Aquí no manejamos los pelotazos de EEUU, pero hay que tener en cuenta que el abogado reestructurador entra con un equipo de médicos que van a hacerse cargo de todas las áreas y en el cual el deudor pone toda su confianza. Y eso tiene un coste. Ganamos bastante, sí, pero está plenamente justificado".

Entre otros motivos, señala Fernández, porque este es "un trabajo estresante en el que has de tener mucha inteligencia para decidir con acierto en pocos minutos las consultas que el cliente te hace. Si te pregunta si puede o no vender una parte de la empresa, darle una contestación acertada o equivocada puede suponerle salvar su empresa o ir a la cárcel. Es mucha responsabilidad la que te echas encima". Además, se trata de un trabajo que exige mucha especialización, "ya que has de estar todo el día estudiando y al tanto de criterios jurisprudenciales".  

En todo caso, estén o no justificadas, esas elevadas retribuciones han acabado atrayendo a un buen número de despachos que han entrado a trabajar en un sector hasta ahora copado por unas cuantas grandes firmas. Sin embargo, como afirma Fernández, este parece más un asunto coyuntural, causado por la crisis, que algo definitivo. "Las aguas volverán a su cauce. Esta es un área cíclica, de modo que para dedicarse profesionalmente a ella has de estar en un despacho grande que te permita seguir cuando pase la crisis. Desde 2003 hemos contados en nuestro despacho con una práctica muy estabilizada, con dos o tres grandes temas anuales, que son los que te permiten seguir en el sector". Hasta ahora, asegura, los  despachos que se dedicaban habitualmente a reestructuraciones eran tan sólo un puñado -"Gómez Acebo, Uría, Cuatrecasas, nosotros y poco más"- y así será en el futuro: "Cuando acabe la crisis, quedaremos los mismos".

Sea o no circunstancial la competencia, lo cierto es que está forzando a realizar cambios. Así, Gómez Acebo & Pombo ha puesto en marcha una nueva área de reestructuraciones que integra abogados de mercantil, procesal y laboral, con un doble objetivo. De una parte, frenar la competencia con una apuesta más amplia, que dé un servicio más atractivo; de otra intentar aprovechar las posibilidades que se abren en el sector, sobre todo en lo que se refiere a compraventas de empresa dentro del marco concursal, ya que la firma considera que este va a ser uno de los productos estrella del sector.

Por eso ha puesto al frente a un mercantilista, José María Álvarez Arjona, de cara a potenciar lo transaccional frente a lo litigioso. "El mercado de los insolvencias", asegura, "está cambiando. Ya no van a terminar el 95% de los procesos con la liquidación de la compañía, como ocurría antes, sino que vamos a ir hacia otros escenarios en los que harán falta menos abogados procesalistas y más mercantilistas. Por eso hablamos de reestructuración, ya que la tendencia apunta a que se realizarán muchas más compraventas de unidades de empresas en este marco de insolvencia o de falta de liquidez".

Hasta ahora, las dificultades para vender partes de la empresa con las que pagar las deudas era grande, toda vez que "el deterioro de los activos de las grandes compañías, el funcionamiento lento de los juzgados y la falta de experiencia de los administradores concursales, no ayudaban en absoluto a  buscar la mejor solución". Pero ahora concurren varios aspectos que vienen a invertir la situación. Entre ellos aparecen en lugar destacado los efectos de la última reforma de la ley concursal en lo referido a la liquidación anticipada. Así lo asegura Fernández: "antes, podía ocurrir que llegase un inversor, comprase una sociedad o parte de ella, se aplicase para resolver sus problemas, por ejemplo solucionando un exceso de mano de obra o de producción, y que después, una vez reestructurada, se la quitasen por retroacción.

Eso hacía que las empresas se lo pensasen mucho antes de dar un paso aunque el negocio les pudiera parecer muy interesante". Hoy, por el contrario, "si te la vende el juez en el marco de una quiebra como liquidación anticipada, tienes la seguridad completa de que nadie te lo va a quitar.  Eso es lo que permite la reforma de 2009: si la empresa se pone en concurso y solicita liquidación anticipada, hay un comprador para algunos activos y paga un precio razonable, el juez puede efectuar la venta con seguridad para todas las partes".

Fondos extranjeros en busca de gangas

En segundo lugar, estamos en un momento en el que están apareciendo algunas oportunidades provechosas de compra. "Dado que las empresas en liquidación no están teniendo salida y la situación está deteriorada", afirma Álvarez Arjona, "el precio comienza a resultar interesante, por lo que están entrando fondos dedicados a compañías en situación de insolvencia. Hay mucho fondo internacional especializado y España se está convirtiendo en un buen mercado para ellos. Nos están mandando mensajes muy claros".

Según Fernández, "desde hace seis o siete meses hay un montón de fondos extranjeros que están muy atentos a lo que pasa en nuestro país". Una de las empresas por las que preguntan, es Marsans, "ya que ha funcionado bien hasta hace poco, lo que lleva a pensar a algunos inversores que si llegan con liquidez pueden reflotar la compañía con un coste bajo y hacerse así con un buen negocio". Aunque el mejor ejemplo de estas operaciones de reestructuración ha sido, señala Álvarez Arjona, la compra por la sociedad de inversión Thesan, controlada por el fondo japonés Nomura,  de Tiendas Aurgi.

Sin embargo, la verdadera oportunidad de negocio, asegura Álvarez Arjona, se encuentra, mucho más que en los fondos, en las empresas industriales. "Muchas de ellas se están dando cuenta de que les puede salir rentable adquirir activos de competidores que se han metido en problemas. Hay fábricas paradas, por ejemplo, que se pueden comprar a buen precio". Y, reitera, los riesgos que se asumen en el marco concursal están ya muy medidos. "Las insolvencias han tenido mala imagen en España, pero ya no funcionamos con la antigua ley de suspensión de pagos ni con los antiguos jueces generalistas. Los problemas con los procedimientos concursales son una leyenda negra que está cambiando".

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