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04/03/2024. 21:57:26

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Araceli Mendieta, autora de ¡Tan distintos! ¡Tan iguales! (Top Ten Business Experts)

“La personalidad condiciona cualquier relación profesional”

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"Estamos muy lejos de ser perfectos y tenemos mucho que aprender y aprovechar de los demás" "La autocrítica es un bien escaso, pero absolutamente imprescindible" "El abogado tiene que esforzarse en conocer la personalidad del cliente" "Necesitamos formación específica para acercarnos bien a la personalidad del otro"

Licenciada en Psicología, Master en Dirección de RRHH y coach certificado, Araceli Mendieta durante 20 años como consultora y coach ejecutivo y de equipos, se ha dedicado al desarrollo de las personas, los equipos y las organizaciones. Su pasión por su profesión le llevó a ir ampliando progresivamente el foco de sus intervenciones, entremezclando acciones que involucran tanto al individuo, como a la empresa en su conjunto. Actualmente es Socia Directora de Alma Consultores. El 5 de diciembre llega a los quioscos y librerías su libro ¡Tan distintos! ¡Tan iguales! (Top Ten Business Experts). Top Ten Business Expert es una colección que se comercializa a través de Expansión.

Araceli Mendieta y la portada de su libro '¡Tan distintos! ¡Tan iguales! '

¿Qué va a aprender el lector cuando termine de leer ¡Tan distintos! ¡Tan iguales!?

Básicamente 4 cosas:

La primera, podrá deshacerse de mitos y conceptos erróneos sobre cómo son las personas.  

La segunda,  adquirirá una mejor comprensión de sí mismo, de los motores de su conducta,  de la imagen que los demás pueden tener de él y de cómo ésta afecta al trabajo y las relaciones.

La tercera, podrá entender mejor a las personas que le rodean, al identificar cuáles son sus orientaciones psicológicas y cómo éstas influyen en aspectos como su forma de comunicarse, de actuar en su día a día o de afrontar retos.

La cuarta, si utiliza este conocimiento, podrá mejorar su comunicación y su relación con las personas con las que interactúa y conseguir influir en ellos de forma positiva.

 

 

En el libro se apuesta por disfrutar de la diversidad. Lo distinto, ¿hasta qué punto resulta enriquecedor?

Siempre resulta enriquecedor si tenemos suficiente humildad para saber que estamos muy lejos de ser perfectos y que tenemos mucho que aprender y aprovechar de los demás, especialmente de aquellos que son más distintos de nosotros. Algunas personas son visionarias, pero necesitan de las realistas para concretar y llevar a cabo sus proyectos. En cambio éstas, necesitan aprender a mirar más allá del hoy para preparar el mañana.

Al que es muy directo, le suele faltar el tacto y la delicadeza que tiene el más prudente. En cambio, a éste, le falta la capacidad de afrontar con resolución una situación o un conflicto que está requiriendo una acción segura y clara. El que es muy organizado y sistemático, suele adolecer de flexibilidad y, por el contrario, el que es muy flexible, necesitará desarrollar cierta estructura para no dejarse llevar por los acontecimientos que vienen y a los que constantemente se adapta.

Si queremos aprender, sacaremos más provecho acercándonos a aquel que nos resulta más extraño.

 

¿Qué y cómo se debe aprender del de al lado?

El "qué" tiene dos respuestas inmediatas: todo lo que a nosotros nos falta, y además, aquello en lo que el otro destaca.   Y el "cómo" es sencillo, igual que en el colegio, copiando al de al lado o modelando, si preferimos un término más académico que desde hace años se utiliza en Programación Neuro Lingüística para designar este método. Modelar supone "extraer el modelo", fijarse bien en qué y cómo hace específicamente el otro para llegar a ese resultado y practicar para aprenderlo.

 

Eso parece demasiado sencillo. ¿Dónde está la dificultad?

Con frecuencia, lo más difícil es desprenderse de la imagen y las creencias limitantes sobre nosotros mismos como "a mí no se me da bien… "o "yo nunca supe hacer…" o, lo que es más importante, dejar atrás la identificación con esas limitaciones que frenan nuestros intentos de evolución "si yo fuera capaz de hacer… realmente no sería yo".

Una de las mayores aportaciones del coaching respecto a otras técnicas de desarrollo, es que se trabaja de forma prioritaria desmontando estas creencias y arraigando otras que le ofrecen al individuo más opciones.

 

Una de las claves para conseguir el éxito, personal o profesional, reside en la motivación. ¿Qué papel juega en todo esto?

Es clave, es el motor del cambio. Si entendemos motivación como el impulso a actuar que nace bien de una necesidad, bien del deseo de alcanzar una meta, sin ese impulso no contamos con la energía necesaria para mantener el esfuerzo y superar las dificultades que encontraremos en el camino.

Por ello, es importante que conectemos con nuestros valores para establecer a partir de ellos los objetivos sobre los que vamos a trabajar. Cuando alguien se esfuerza en un objetivo que no está alineado con sus valores, de modo no consciente, terminará saboteando todas las acciones que emprenda, ya que en el fondo, no quiere alcanzar esa meta. 

 

Otra de las piezas fundamentales del triunfo está en la comprensión del prójimo. ¿Somos de la paja en el ojo ajeno…, o hemos empezado a verla también en el propio?

Al otro siempre le juzgamos siempre, es casi automático, y lo hacemos según nuestros propios valores. El modelo que se explica en el libro, contribuye a evitarlo al poder realizar un verdadero ejercicio de empatía  al comprender mejor con qué ojos está viendo el mundo.

En cuanto a ver la viga en el propio, la autocrítica es un bien escaso, pero absolutamente imprescindible si queremos evolucionar tanto en el plano personal como en el profesional. Personalmente, creo que uno de los mejores indicadores de la madurez de una persona, es su disposición a poner encima de la mesa sus propios defectos y a trabajar sobre ellos.

 

¿Sabemos trabajar en equipo o en el podio no cabemos todos? 

En general, no sabemos trabajar en equipo, porque se asume que es algo natural que únicamente requiere juntarse y disposición a colaborar. Sin embargo, trabajar bien en equipo supone conocer y aplicar técnicas concretas que sirven para orientar el desarrollo de las actividades hasta conseguir los objetivos, y en el camino, hacer que los miembros del equipo aprendan a trabajar juntos y a desarrollar sus capacidades en el contacto con los demás.

 

El abogado y el cliente, ¿se conocen como para asegurar la satisfacción del cliente?

No siempre. El abogado tiene que esforzarse en conocer realmente cuáles son las expectativas del cliente, tanto respecto al resultado del contencioso como en el tipo de relación a establecer.

Lo primero puede ser más fácil de delimitar, con una exploración hábil por parte del abogado, que le permita conseguir que su cliente llegue a expresar, todas sus necesidades y deseos en torno al tema que les ocupa. 

Lo segundo es más difícil, no sólo para el abogado, sino para cualquier profesional que no haya recibido formación específica acerca de cómo son las personas y que necesidades psicológicas plantean en una relación, aunque sea profesional.

Superar esta carencia es a lo que se orienta el libro y los programas de formación en los que entrenamos en el uso de este modelo.  

 

No hay enfermedades, sino enfermos, dicen en Medicina. En la abogacía, ¿no hay asuntos, sino clientes?

Considero que sí. Hay clientes que tienen un asunto que tratar, pero el modo de hacerlo puede variar mucho de una persona a otra y es importante mantener la atención sobre ello, para no centrar la atención en los aspectos técnicos de una situación y dejar desatendido al individuo que la sufre.

En el ejercicio de una profesión, la práctica cotidiana puede hacernos insensibles a determinadas inquietudes y emociones que se revelan en situaciones que para nosotros son familiares pero para el otro son únicas, y es necesario tener presente que el otro puede requerir un apoyo especial, y estar dispuesto a ofrecerlo.

 

El desarrollo de las personas, de los equipos y Araceli Mendieta han ido de la mano durante dos décadas. ¿Qué ha aprendido en este tiempo?

Que el mundo en el que vivimos lo creamos nosotros, depende de nuestras acciones que son como boomerangs que lanzamos y vuelven a nosotros.  Si queremos evolucionar a nivel personal, construir equipos más eficaces y organizaciones más satisfactorias, debemos explorar con autocrítica cómo estoy contribuyendo yo al estado de la situación, en lo bueno y en lo mano, y qué está en mi mano hacer para cambiar las cosas.

También que es imprescindible tomar un rumbo e iniciar la acción, (aunque sea para lograr un milagro hay que emprender un viaje a Lourdes), y no dejarse llevar por la corriente o la comodidad de lo cotidiano. No avanzar, normalmente no implica quedarse como estoy, sino que suele significar un retroceso, aunque sea tan lento que no lo vea hoy.

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