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26/05/2022. 04:33:57

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Recuperar el equilibrio del mercado

Profesor de Investigación del CSIC

A. J. Vázquez Vaamonde

La riqueza procede del trabajo (individual y empresarial). La especulación sólo la cambia del bolsillo del pobre al bolsillo del rico. El Estado del Bienestar debe fomentar la creación de riqueza y su distribución equitativa mediante la reducción de la jornada laboral y un sistema impositivo justo.

La riqueza se crea si hay pleno empleo, es decir, si  hay ciudadanos con poder de compra. El banco capitalista arriesga su dinero a cambio de recibir los intereses pactados. El capitalista arriesga su dinero a cambio de recibir los intereses pactados y las plusvalías. Pero las plusvalías son del empresario y de los asalariados que fueron los que trabajaron. Cada uno debe cobrarlas en proporción a su sueldo si éste es proporcional al trabajo. Nadie se las daría al banco que arriesgó el capital, las plusvalías, sino el interés pactado. Tampoco al capitalista que arriesgo el capital igual que el banco. Sería como darle más aceite a la máquina porque hubo beneficios. Las plusvalias son de los trabajadores.  Si la empresa quiebra, el capitalista pierde sólo el dinero, el trabajador todo; pierde su empleo, que es todo su capital. Si un jinete gana una carrera le da doble ración de pienso al caballo, son las plusvalías. Pero el empresario capitalista trata a los trabajadores peor que el jinete a su caballo.

En 1900 se redujo la jornada laboral a 10 h/día, 6 días/semana = 60 h/semana.

En 1920 se redujo la jornada laboral a 8 h/día, 6 días/semana = 48 h/semana (20 %).

En 1950 se redujo la jornada laboral a 8 h/día, 5 días/semana = 40 h/semana (16,6 %).

En realidad bajó más (bajas por enfermedad pagadas, permisos de maternidad, vacaciones, etc.). En el período 1900-1950 la jornada laboral efectiva se redujo el 50 %. Mejoró el nivel de vida

En el período 1950-2000 la jornada laboral efectiva se redujo el 0 %. Aumentó el nivel de paro

Si no se hubiera reducido la jornada laboral de 1900 a 1950, el paro hubiera explotado en 1950

En el período 1900-1950 la riqueza nació del desarrollo científico y tecnológico: creció la productividad se redujeron los costes de las materias primas, de la energía y el coste unitario,. El empleo aumentó al reducirse la jornada laboral. Al haber más trabajadores empleados y con salario que gastar, aumentaron las ventas, los salarios y los beneficios.

En el período 1950-2000 la riqueza nació del desarrollo científico y tecnológico: creció aun más la productividad; se redujeron los costes de materias primas, energía y el coste unitario. El empleo disminuyó al NO REDUCIRSE la jornada laboral; con menos trabajadores empleados y sin salario que gastar, se redujeron las ventas, los salarios y los beneficios.

La menor jornada laboral, 1900-1950, equilibró el aumento de productividad del mercado y aumentó el empleo. Si se hubiera mantenido la jornada laboral hubiera pasado lo contrario: más paro, y con menos trabajadores con salario hubiera habido menos ventas, menos beneficios y más miseria. El PIB hubiera sido menor en todos los países. Los ricos hubieran sido menos ricos y los pobres mucho más pobres.

La igual jornada laboral, 1950-2000, desequilibró el aumento de productividad del mercado y  disminuyó el empleo. Si se hubiera reducido la jornada laboral hubiera pasado lo contrario: hubiera habido menos paro y más trabajadores con salario hubiera habido más ventas, más beneficios y menos miseria. El PIB hubiera sido mucho mayor en todos los países. Los ricos hubieran sido más ricos aun y los pobres mucho menos pobres.

De 1950 a 1975 faltaban todos los trabajadores que no nacieron porque mataron a sus padres en la II Guerra Mundial. Aunque no se redujo la jornada laboral, no se notó que hubiera paro. Incluso faltaba gente. A Europa se fueron españoles, portugueses, griegos, turcos, argelinos, marroquíes…

El baby boom de los años 60 no llegó al mercado hasta 1975-2000. Como se seguía sin reducir la jornada, empezó a haber paro; pero había inmigración para trabajos mal cualificados.

El incremento aun mayor de productividad en 1975-2000, sin precedente en la historia de la humanidad, aceleró el desequilibrio del período 1950-1975 por no reducir la jornada al crecer la productividad.

La especulación desbocada se sumó a una situación de paro creciente por no reducir la jornada. En España se especuló en bienes de consumo, ladrillo, que sólo cambia el dinero de bolsillo, pero no se invirtió en bienes de producción, fábricas, que crean riqueza.

El desastre era inevitable: reventó el paro; disminuyó la demanda; con más paro bajaron los salarios; con menos salario y menos trabajadores con empleo disminuyeron las ventas; disminuyó la producción y siguió aumentando el paro entrando en un círculo vicioso.

La actual situación tiene estas dos causas, los gobiernos no las identifican. Toman varias medidas a cual menos inteligente. Es lo normal cuando no se sabe qué pasa.

La forma menos inteligente de reactivar la demanda fue darle dinero a los bancos que hicieron mal su trabajo: estafar al ciudadano y enriquecer al especulador. Nuestros impuestos se los gastan en sueldos y blindajes millonarios a los estafadores y dividendos a los accionistas. El ciudadano estafado ha perdido el empleo. Hay que apretarse el cinturón, pero les echan un  dogal al cuello; ellos, mientras, llevan tirantes

Otra solución torpe fue proponer el aumento de la jornada laboral a 68 h/semana; no lo lograron  legalmente; pero la aumentan fraudulentamente; y pagan salarios basura; y piden que el despido sea más barato. Son unos empresarios incompetentes: piden medidas que reducen la demanda, reducen la producción, reducen el empleo y llevan a la economía por la espiral del desastre. 

La solución inteligente, no hay ninguno en ningún gobierno, es la contraria: restablecer el equilibrio debido al incremento de la productividad tecnológica reduciendo la jornada laboral. Así aumentará el empleo, aumentará la demanda, aumentará la producción, aumentará el empleo y llevarían a la economía por la espiral de progreso.

Eso ocurrió durante la primera mitad del siglo. No hay que inventar ninguna teoría. La realidad es la mejor maestra, pero sólo si el discípulo es inteligente; el incremento de la productividad obliga a reducir  la jornada laboral; el resultado es la disminución del paro y de los precios.

Por no haberlo hecho hace un par de siglos se quemaron los telares. Hoy la miseria no es tanta; pero llegará si el Gobierno, todos los gobiernos, siguen yendo por el camino erróneo. Pero Bismack sí lo hizo bien y puso a Prusia, un pequeño reino, a la cabeza de Europa. Ahí está Alemania

Gobiernos y patronal, y ese simulacro que son los sindicatos, no se enteran de nada.

Con la soberbia del ignorante, Gobierno, patronal y sindicatos no quieren enterarse.

Pero es bien sabido que un problema mal planteado no tiene solución.

En esas estamos.

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