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Blog Administración Pública

9 de Enero de 2019

Gerardo Bustos

Subdirector general del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas

El mundo del derecho retuerce el uso de las mayúsculas

En el terreno del derecho el lenguaje suele caracterizarse por una construcción farragosa de las frases y un uso caprichoso de las mayúsculas. No se trata sólo de incorrecciones, sino de incoherencias frecuentes, porque con frecuencia un escrito o un texto normativo hacen un uso diferente de las mayúsculas con las mismas palabras. Como si su autor no lo tuviera claro, y pretendiera garantizar así un porcentaje de aciertos.


En "Ortografía de la lengua española" se apunta que "la función primordial de la mayúscula en español es la de distinguir el nombre propio del nombre común". El problema deriva del hecho de que no siempre está clara la distinción entre ambos.

En general, se abusa de las mayúsculas. De ahí que en las "Directrices de técnica normativa", aprobadas por Consejo de Ministros el 22 de julio de 2005, se apunte que "el uso de las mayúsculas deberá restringirse lo máximo posible", además de "cumplir las normas ortográficas dictadas por la Real Academia Española".

Veamos los problemas más frecuentes con las mayúsculas en el derecho y su corrección.

Después de punto y en los comienzos de párrafo, mayúscula siempre.

Los nombres de personas, apellidos y alias o seudónimos, siempre con mayúsculas; pero no los artículos que los acompañan. Ejemplo: Isabel la Católica, Juan de Castro.

Derecho se escribe con minúscula, salvo en entorno académico o en nombre de congresos. Los nombres y adjetivos que reflejan nombres de disciplinas, ramas del saber, materias de estudio, en general se escriben con minúsculas. Ejemplo: al derecho le preocupa la revolución digital.  Sin embargo, esos mismos sustantivos y adjetivos van con mayúsculas cuando se usan en entornos académicos o curriculares. Ejemplos: licenciado en Derecho o aprobado en Derecho. También van con mayúscula si forman parte del nombre de una jornada o congreso. Ejemplo: Seminario de Derecho Canónico.

Justicia también es nombre común y se escribe con minúscula, salvo que aluda al ministerio. Ejemplos: la justicia es igual para todos, Justicia ha aprobado un reglamento.

Las leyes y decretos se escriben con mayúscula si son cortos.  Ejemplo: Ley de Propiedad Horizontal, Código Civil, Convención de Ginebra. Pero cuando el título de la norma es excesivamente largo, únicamente va con mayúscula la inicial de la primera palabra. Ejemplo: Ley 1/2014, de 28 de febrero, para la protección de los trabajadores a tiempo parcial y otras medidas urgentes en el orden económico y social.

Cuando se usa un nombre que identifica a la ley, pero que no es su nombre oficial, va con minúsculas. Ejemplos: ley antitabaco, ley de extranjería, etc.

Si empleamos el nombre de la norma se usa de forma genérica, va con minúscula inicial. Ejemplos: el presente real decreto entrará en vigor, el preámbulo de esta ley es muy extenso, cayó sobre él todo el peso de la ley, etc. El mismo trato se da a los nombres de documentos oficiales, legales e históricos. Ejemplos: Carta de Naciones Unidas, Declaraciones Universal de Derechos Humanos, Convención de Ginebra.

En las mencionadas "Directrices de técnica normativa" se señala que por regla general, se propone que los títulos de las distintas disposiciones se escriban en minúscula. Las excepciones que señala son los casos de títulos breves (Ley 17/2001, de 7 de diciembre, de Marcas), regulación completa de la materia (Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad) y regulación de órganos constitucionales (Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial) y grandes referentes legislativos (Ley 6/1997, de 14 de abril, de Organización y Funcionamiento de la Administración General del Estado).

Los nombres de organismos se escriben con mayúscula. Cuando nos referimos a instituciones, entidades, organismos, divisiones administrativas, edificios públicos, partidos políticos, etc. se escriben con mayúscula. Ejemplos: el Gobierno, el Estado, Ayuntamiento de Zaragoza, Ministerio de Hacienda, Casa Blanca, Comunidad Autónoma de Madrid, Biblioteca Nacional, Policía, etc. Como señala el "Libro de estilo de la Justicia", el mismo criterio se aplica a los organismos judiciales, que "se escriben con mayúscula únicamente cuando forman parte del nombre de un organismo concreto o de su sede: el Tribunal Supremo, el Juzgado nº 2 de Instrucción de Orihuela..."

Sin embargo cuando nos referimos en general a instituciones y organismos, se escribe con minúscula. Así ocurre con expresiones como los ayuntamientos, los tribunales, el juzgado, las administraciones públicas, las comunidades autónomas, los ministerios, las diputaciones provinciales, los cabildos, las entidades locales, la administración, etc.

Los cargos con minúsculas. Se escribe con minúscula el título de la persona que ocupa un cargo, títulos, dignidades, empleos civiles o militares, etc. Es decir, alcalde, papa, princesa, infanta, coronel, cabo, rey, duque, embajador, general, almirante, ministro, subsecretario, presidente y jefe de negociado se escriben con minúsculas, tanto si van solos como si acompañan al nombre de la persona que ocupa el cargo. Así, escribiremos rey de España, presidente del Gobierno, etc.

Los tratamientos, con minúscula. Los tratamientos que se dan a esos cargos también se escriben con minúscula. Es el caso de señor, don, excelencia, licenciado, doctor, fray, sor, su señoría, su majestad, su alteza, su excelencia, su santidad, monseñor, etc. Sólo cuando se usa la abreviatura se escribe con mayúscula. Ejemplo: D. Germán, etc.

Los poderes con mayúscula. Las expresiones relativas a los diferentes poderes del Estado se escriben con minúscula cuando se refieren de modo genérico al poder en sí. Por ejemplo, el poder legislativo corresponde al Parlamento. Si se refiere a órganos del Estado, entonces va con mayúsculas. Así, el Poder Judicial nombró tres magistrados.

Las formas de estado y de gobierno se escriben con minúsculas. Los sustantivos que definen forma de estado o de gobierno son nombres comunes que se escriben con minúscula. Así, la monarquía parlamentaria española, las dictaduras totalitarias, capital del reino, democracia parlamentaria, etc. Sólo van con mayúscula cuando forman parte de la definición oficial. Es el caso del Reino de España, Principado de Andorra.   

Palabras relevantes con minúsculas. Con frecuencia nos encontramos con palabras "relevantes" escritas con mayúscula inicial. Son palabras del tipo humanidad, historia, bandera, patria, estado, nación, etc. Quien así lo escribe intenta resaltar la relevancia de su significado, pero el uso de la mayúscula inicial para estos casos es incorrecto. Igualmente, los sustantivos que reflejan religiones y conjunto de fieles también se escriben con minúsculas. Ejemplos: catolicismo, judaísmo, budismo, islam.  

Los meses y los días se escriben siempre con minúscula inicial. Los días de las semanas y los nombres de los meses son nombres comunes y se escriben siempre con minúscula. Es muy frecuente encontrar escritos judiciales donde el mes de la fecha aparece erróneamente con mayúscula. Igualmente, los nombres de las estaciones del año son también nombres comunes, aunque sean de otras culturas. Por ejemplo, si se menciona el rayab, o séptimo mes del calendario musulmán.

Los nombres geográficos se escriben con mayúscula. El topónimo o nombre con el que se designa un lugar es nombre propio y va con mayúscula siempre. Los nombres geográficos llevan mayúscula inicial, pero no el accidente geográfico que lo clasifica, que sólo es un sustantivo común genérico. Ejemplos: océano Pacífico, río Turia, cordillera de los Alpes, islas Galápagos, etc.  

Cuando el sustantivo genérico no actúa de clasificador, sino que forma un todo con el nombre propio, se escribe con mayúscula. Así, Cabo Verde no refleja un cabo llamado Verde, sino una isla llamada Cabo Verde. Igualmente ocurre con Sierra Nevada. En cambio, las denominaciones basadas en criterio geográfico se escriben con minúscula. Ejemplo: países en vías de desarrollo. Cabe apuntar, en fin, que van con mayúscula las regiones naturales, pero no sus artículo. Ejemplos: los Monegros, la Patagonia.

Las grandes infraestructuras con minúsculas. La misma regla se aplica a los puertos, aeropuertos, estaciones, etc., que también son clasificadores. Ejemplos: puerto de Cádiz, estación de Atocha, aeropuerto de Avilés.

Los puntos cardinales se escriben con minúscula, salvo cuando forman parte del nombre. Ejemplos: viajar al norte, recorrer de norte a sur, etc. Se escriben con mayúsculas en expresiones como países del Este, América del Norte, Cono Sur, Occidente, etc. También los polos, como los puntos cardinales, se escriben con minúscula si designan extremos terrestres, pero con mayúscula si se refieren a regiones geográficas. Y otro tanto ocurre con nombres de líneas imaginarias, hemisferios, etc. que se escriben con minúscula inicial. Ejemplos: ecuador, hemisferio norte, etc.  

Las calles se escriben con minúscula y su nombre con mayúscula. El nombre específico de la calle es nombre propio y va con mayúscula. Sin embargo, el tipo de vía (calle, callejón, cuesta, costanilla, plaza, callejón, travesía, parque, paseo, avenida, etc.) es nombre común, un clasificador, y se escribe con minúscula. Ejemplo: calle Real.

Las siglas no tienen plural. Un CD o tres CD no varía las siglas CD. Es decir, es incorrecto escribir CDs o CD's.

Internet es internet. El diccionario de la RAE incluye la palabra con minúscula, pero admite también su escritura con mayúscula inicial. Se trata de un extranjerismo que inicialmente era el nombre propio de una red determinada. Por tanto, debía escribirse con mayúscula. Pero ahora es el nombre común de un canal de comunicación.

Gritar es con mayúsculas. En las redes las mayúsculas equivalen a chillar.

Las mayúsculas se acentúan. Las reglas de acentuación se aplican a las mayúsculas, salvo en los casos de siglas escritas íntegramente con mayúsculas.

Bibliografía empleada y aconsejada:

"Libro de estilo de la justicia". Real Academia Española, Espasa y Conejo General del Poder Judicial. Dirigido por Santiago Muñoz Machado. Barcelona 2017.

"Ortografía de la lengua española". Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Espasa Libros. Madrid 2010.

"Las 500 dudas más frecuentes del español". Instituto Cervantes y Editorial España Libros. Autores: Florentino Paredes García, Salvador Álvaro García y Luna Paredes Zurdo. Barcelona 2013.

"Compendio ilustrado y azaroso de todo lo que siempre quiso saber sobre la lengua castellana". Fundéu BBVA y Debate. Coordinada por Mateo Sancho Cardiel. Barcelona 2012. 3ª edición.

"Manual de estilo Chicago-Deusto". Universidad de Deusto. Adaptado por Javier Torres Ripa. Editado por. Bilbao 2013.

"10 reglas para el uso de las mayúsculas en el lenguaje administrativo". Gerardo Bustos. 2014. https://trabajandomasporunpocomenos.wordpress.com/2014/09/21/10-reglas-para-el-uso-de-las-mayusculas-en-lenguaje-administrativo/

 

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