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23/05/2024. 04:28:21

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El papel de una abogada en el turno especializado de violencia de género

Silvia Martín Pérez. Abogada

Como fiel defensora de la dignificación de la imagen del abogado del turno de oficio, debo subrayar, en primer lugar, la labor social de un servicio que se presta gracias a la realización de un colosal esfuerzo colectivo, cargado de profesionalidad, sentido de propósito y conciencia social, disponible 365 días al año, 24 horas al día, en beneficio de personas con recursos insuficientes o en situación de especial vulnerabilidad.

Dentro del turno de oficio, existe el turno especializado de violencia de género, donde a los abogados y abogadas se nos exige, entre otros requisitos, un curso de especialización que asegurará una formación específica que coadyuve al ejercicio profesional de una defensa eficaz en materia de violencia de género. En el desempeño de esta labor he tenido la oportunidad de conocer de cerca realidades que permanecen ajenas para muchos. En un servicio de guardia de violencia de género tus clientes son mujeres que tiene derecho a recibir asesoramiento jurídico gratuito y la percepción, por regla general, es una mayor comodidad, que no defensa, ante la presencia de una mujer abogada.

Partiendo de la base de que todos los abogados del turno de oficio están comprometidos con los derechos de los más vulnerables, lo anterior puede obedecer a que, en la mayoría de los casos, la mayor sensibilidad y capacidad emocional de algunas mujeres frente al hombre en general, hace que de forma natural la mujer abogada empatice en mayor grado con la persona que tiene delante y, por ende, con el asunto que la preocupa. La condición de mujer también puede resultar favorecedora en determinados casos en los que contamos de manera innata con un instinto protector, como pueden ser los asuntos de familia, divorcios o custodia de menores.

Lo deseable sería que esta percepción pudiera cambiar y que para una víctima de violencia de género sea indiferente estar asistido por un hombre o una mujer, para ello los abogados y abogadas debemos tener en cuenta que los conocimientos técnicos-jurídicos pueden no ser suficientes a la hora de intervenir con mujeres víctimas de violencia de género. La actuación coordinada con el resto de profesionales, psicóloga de la mujer o su trabajadora social, puede ayudarnos a entender ciertos aspectos de la relación violenta que nos ayuden a asistir mejor a la mujer, facilitándonos ciertas pruebas, normalmente informes.

La intervención con mujeres en los Juzgados de Violencia de Género es especialmente compleja y es el momento en el que la falta de comprensión sobre el proceso traumático que viven las mujeres víctimas de violencia de género es más evidente, pues se encuentran en una situación de crisis, se dispone de un tiempo limitado para llevar a cabo la entrevista, para analizar la situación y para decidir qué medidas se han de solicitar. Tanto abogadas como abogados tenemos un papel decisivo en el afrontamiento de la crisis consecuencia de la violencia de género, sin embargo, no resulta fácil tratar con las emociones desbordadas, el llanto, los bloqueos, con el aturdimiento, con la ambivalencia de no saber lo que se quiere hacer. Es en esa primera entrevista cuando me han preguntado con frecuencia “¿eres madre?, entonces me puedes entender…” Mi condición de mujer abogada entonces en ese instante es un valor añadido que favorece que la mujer exprese sus sentimientos con mayor facilidad y en consecuencia ofrecer un asesoramiento jurídico integral.

La percepción es diferente cuando, también dentro del turno de oficio, asistes a hombres denunciados por violencia de género. Desde esta perspectiva, la desigualdad de género y los comportamientos machistas sí han sido percibidos en ocasiones por muchas profesionales abogadas por parte de sus clientes ya que el arraigo del espíritu machista, también en un sector masculinizado como la abogacía, tiene raíces mucho más profundas que la propia existencia del derecho a la igualdad real y efectiva tal y como hoy lo conocemos y defendemos. Hay hombres que, quizás de forma inconsciente y no premeditada, prefieren ser defendidos por hombres.

En una profesión donde la hipersensibilidad y la delicadeza a veces no está bien vista, donde dotarte de un aire de masculinidad te hace parecer más competente, nos corresponde a nosotras defender nuestro papel sin necesidad de perder nuestra esencia como mujeres.

Sea cual sea el escenario, la situación actual en términos de igualdad de género dista mucho aún de ser la situación ideal. Todos debemos ser los agentes del cambio y en el día internacional de la mujer la conmemoración de nuestros derechos y nuestra participación en los ámbitos político, social, económico y cultural debe ser un elemento que nos una.

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